La herramienta desarrollada por la Universidad Carlos III de Madrid identifica a mujeres maltratadas incluso antes de que se reconozcan como tales
24 feb 2026 . Actualizado a las 18:07 h.Un equipo multidisciplinar de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha desarrollado una tecnología pionera capaz de identificar si una mujer ha sido víctima de violencia de género analizando únicamente los rasgos de su voz. Mediante técnicas de aprendizaje automático (machine learning), el sistema detecta biomarcadores en el tono, el ritmo y la intensidad del habla que revelan estados de estrés psicológico o trauma, incluso cuando la persona no verbaliza la agresión. La clave de esta innovación reside en una arquitectura denominada «adversaria», un modelo de redes neuronales que imita la intuición humana. «Nuestro estudio traslada el conocimiento de cómo procesa el cerebro la información espectral de la voz a redes neuronales», explica Carmen Peláez Moreno, catedrática de la UC3M. El trabajo se ha publicado en la revista científica Applied Sciences. Lo más revolucionario es que el sistema respeta la privacidad, ya que no analiza el contenido del mensaje (lo que se dice), sino las características paralingüísticas (cómo se dice). Esto permite detectar situaciones de riesgo en servicios de telemedicina o líneas de atención telefónica sin necesidad de grabar o transcribir conversaciones privadas.
Un hallazgo por serendipia
El descubrimiento se produjo de forma inesperada mientras el equipo de UC3M4Safety realizaba experimentos con realidad virtual. Al exponer a voluntarias a vídeos con contenido violento, observaron que las mujeres que ya habían sufrido violencia en su vida real reaccionaban de forma distinta: su voz emitía señales de alerta únicas. «Fue un hallazgo por serendipia: descubrimos que era posible detectar si una persona había sido víctima únicamente analizando su señal de voz», señala Peláez.
Esta tecnología, enmarcada en el proyecto Bindi, busca combatir la infradenuncia y ofrecer apoyo mucho antes de que la violencia escale. Las aplicaciones son múltiples: desde asistentes virtuales hasta herramientas de apoyo en consultas médicas. «Si conseguimos identificar indicios de violencia de género cuando una persona llama a una línea de ayuda, acude al médico o a un servicio social, podemos actuar antes de que ocurra un suceso fatal, e incluso antes de que la propia persona se reconozca como víctima, lo que facilitaría la recuperación psicológica de estas, que debe comenzar mucho antes de que los casos lleguen a los medios de comunicación», concluye Carmen Peláez.
Según Celia López Ongil, directora del Instituto de Estudios de Género de la UC3M, el objetivo es utilizar la ingeniería para resolver problemas sociales urgentes. «El equipo ha intentando utilizar la tecnología en la resolución de problemas sociales porque creemos que puede ayudar en gran medida a luchar contra la violencia y contra la victimización, además de recuperar a las víctimas de su situación», explica.