Alfonso Pinilla García, historiador y experto en el 23F: «No encuentro novedades significativas a lo ya sabido, publicado y analizado»
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El también profesor de la Universidad de Extremadura asegura que existen grabaciones de conversaciones en el Congreso que sí desvelarían datos esenciales de aquel día
26 feb 2026 . Actualizado a las 14:36 h.Alfonso Pinilla es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura y ha sido investigador en la Universidad París X-Nanterre y profesor invitado en la Universidad d'Artois. Es miembro fundador del Grupo de Investigación Historia del Tiempo Presente de la Universidad de Extremadura. Autor de Golpe de timón. España: desde la dimisión de Suárez al 23-F (Editorial Comares) y La legalización del PCE. La historia no contada, este último publicado en Alianza Editorial.
—¿Qué novedades aportan los documentos desclasificados?
—Tengo que empezar afirmando que, como es obvio, no he leído en profundidad toda la documentación, si bien he realizado un «vuelo de reconocimiento» sobre ella para hacerme una idea de la magnitud de lo publicado. De acuerdo con este matiz, he de decir que no encuentro novedades significativas, de hecho algunos de los documentos que en estos momentos ocupan titulares y aparentes exclusivas en los periódicos, como el «informe Jáudenes» o «Panorámica de las operaciones en marcha» ya fueron publicados y analizados. El primero por Juan Alberto Perote en su libro 23-F: Ni Milans ni Tejero. El informa que se ocultó, del 2001. El segundo por el comandante de la DAC Brunete, condenado por haber participado en el golpe, Ricardo Pardo Zancada, en su libro 23-F: la pieza que falta, de 1998. Por otra parte, los documentos revelados sobre la vista oral ya fueron analizados por historiadores como Roberto Muñoz Bolaños o el periodista Carlos Fonseca.
—¿Aclara el papel del rey y del Cesid?
—La documentación no aporta nada especialmente nuevo a lo que ya sabemos y se ha publicado.
—¿Da algún dato nuevo sobre las capitanías generales que apoyaron el golpe?
—Dado que no se revelan las conversaciones mantenidas entre la Zarzuela y las Capitanías Generales, o entre el Congreso y las Capitanías, la información que puede aparecer no es, desde luego, sustancial ni cambia el relato conocido hasta ahora.
—¿Aporta algo sobre la trama civil?
—Este tema es muy complejo, difícilmente delimitable y definible. ¿Qué se entiende por trama civil?, ¿políticos y empresarios? No he visto en la documentación información relevante al respecto.
—¿Da información nueva sobre los contactos de Armada con el rey, la clase política y otros actores sociales?
—No. Armada y el rey hablaron antes del 23F, especialmente desde que el general es trasladado a Madrid como segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército a finales de enero de 1981, pero nada ha trascendido de esas conversaciones, por ahora.
«Faltan las conversaciones que se mantuvieron desde el Congreso o entre la Zarzuela y las capitanías generales»
—¿Ratifica la versión oficial establecida en las sentencias?
— Si entendemos por versión oficial que el 23F fue un golpe puramente militar y estrictamente franquista, tanto la investigación histórica como la periodística ya ha derribado esa visión, poniendo de manifiesto que el objetivo perseguido con aquel golpe no era volver a la dictadura, con una junta militar presidiendo el gobierno, sino que lo que se pretendía era «reconducir» la democracia a través de un gobierno de concentración política con Armada como presidente. Para llevarlo a la práctica, la operación de Tejero, los tanques de Milans y los de la Brunete (si hubiera salido), servirían como intimidación que justificaría esa medida de urgencia y salvación nacional que era el gobierno de concentración de Armada. Esto quizá no sea la versión oficial, pero sí es el relato que muchos investigadores defendemos. Y la documentación que ahora se revela no contradice ese relato.
—¿Faltan documentos?
—Sí, fundamentalmente las conversaciones que aquel día se mantuvieron desde el Congreso, o las que se realizaron entre la Zarzuela y las distintas capitanías. Me consta que se grabaron y que buena parte de ellas aún se guardan, pero eso no lo hemos visto en esta desclasificación. Por eso resulta necesaria la aprobación de una ley de Secretos oficiales que desclasifique, seria y rigurosamente, esos documentos que aún impiden el veraz conocimiento del pasado.
—¿Por qué fracasó el golpe?
—Los tiros de Tejero en el hemiciclo y su actitud, zancadilleando a Gutiérrez Mellado, invalidan la salida política a esa operación de intimidación que se ha iniciado, por eso todos intentarán que no les salpique, no querrán saber nada de la operación Armada y su contenido político. He aquí el nudo gordiano a desentrañar. Como se ha dicho, «el 23F es el pecado original de nuestra democracia». Por eso, es tan importante saber todo lo que pasó, no solo para el conocimiento del pasado, sino para la estabilidad y supervivencia de nuestra democracia en el presente. Pero, lamentablemente, la documentación desclasificada no desvela ninguna de las incógnitas que sigue habiendo sobre el 23F.