Los jóvenes muertos en la tragedia de Santander tenían entre 19 y 22 años
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Las víctimas mortales son una chica de Camargo, otra de Almería y tres estudiantes procedentes del País Vasco
04 mar 2026 . Actualizado a las 21:24 h.Los cinco jóvenes fallecidos en el trágico accidente en El Bocal, Santander, tenían entre 19 y 22 años. Todos ellos eran estudiantes del CIFP La Granja en Heras y una de ellas, Lucía S. C. (22 años), era cántabra, de Camargo concretamente. Eran compañeros de clase y alguno de ellos se iba de Erasmus en los próximos días. Entre los cuerpos recuperados, además de la vecina camarguesa, está el de E. H. A., de 20 años y de Barakaldo (Vizcaya); el de L. V. A., de 20 años y vecina de Almería; el de Celia L. G., de 19 años y también de Barakaldo, y el de Xavi B. M., de 21 años y vecino de Balmaseda (Vizcaya).
Según cuenta El Diario Montañés, fueron siete los jóvenes que después del acto de despedida de Erasmus del centro, decidieron ir a pasear por la zona de costa de Santander. Ainara R. V., de 19 años y vecina de Elvillar (Álava) fue rescatada con vida y se encuentra en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Mientras tanto, aún continúa la búsqueda de Elena S. P., de 20 años, proveniente de Guadalajara.
Tragedia por el derrumbe de una pasarela
Este martes, una pasarela de madera de la zona de El Bocal se derrumbó y se llevó la vida de cinco jóvenes; uno está desaparecido y la otra se encuentra UCI. La chica fue rescatada con vida gracias a la llamada de un ciclista. Agarrada a una grieta. Con hipotermia. Luego, los operarios de un amplio despliegue fueron sacando cuerpos de un Cantábrico que rugía con fuerza. Uno tras otro. La Policía de Santander ha precintado este martes dos pasarelas de la senda costera ubicadas en la zona oeste del lugar donde el pasado martes se produjo el accidente. La Demarcación de Costas ha realizado esta petición al Ayuntamiento de Santander que, a través de la Policía, ha procedido a cumplimentarla, ha informado la institución local en un comunicado. Mientras tanto, prosiguen las tareas de búsqueda de la joven desaparecida con un operativo en el que participan medios marítimos, terrestres y aéreos, así como efectivos de los servicios municipales de Policía Local y Bomberos. Por otro lado, el centro cultural Fernando Ateca continúa operativo como lugar de información y atención a las familias de las personas afectadas, ha concluido el Ayuntamiento.
Búsqueda del desaparecido
Además, los servicios de emergencias reanudaron a primera hora de este miércoles, pasadas las ocho de la mañana, las labores de búsqueda de la última persona desaparecida. El dispositivo está dirigido por el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo (CCS) de Santander y participan medios marítimos, como el Salvamar Deneb y el buque SAR Gavia, y aéreos, con el helicóptero Helimer 206. Además de la patrullera Río Trueba de la Guardia Civil y DR SOS Cantabria.
El 112 trasladó a la Policía Local el mal estado de la pasarela un día antes de la tragedia
Los avisos sobre el mal estado de la pasarela en los días previos a la tragedia de la playa santanderina de El Bocal no se quedaron en un comentario entre los paseantes que acostumbran a frecuentar la zona. Durante la misma tarde del accidente, un testigo avisó al 112 sobre los problemas que presentaba la estructura de madera. Y esa llamada no se quedó en la sala del Servicio de Emergencias de Cantabria. A raíz de la iniciativa de este testigo, el 112 se encargó de trasladar la incidencia a la Policía Local de Santander, tal y como ha podido saber El Diario Montañés. A partir de ahí, a la espera de que avance la investigación, no se conocen más datos sobre los pasos que dieron los agentes municipales. Oficialmente, no precisan si se actuó de alguna manera concreta ni si en el cuerpo se dio relevancia a esa notificación. Lo que sí está confirmado es que el 112 no puso también en conocimiento esta circunstancia a la Policía Nacional. Tampoco a la Demarcación de Costas en Cantabria. De ahí que ninguna de las dos instituciones actuara de forma preventiva. Posteriormente a la tragedia, Costas sí ha dado la orden a los agentes desplegados en la zona de precintar otras tres pasarelas/miradores de la senda costera ubicadas en la zona oeste del lugar donde produjo el accidente, a la altura de las instalaciones del Oceanográfico. Según confirma el Consistorio, la Demarcación ha realizado esta petición al Ayuntamiento de Santander y la Policía Local ha procedido a cumplimentarla.
«El tema está judicializado», dice Emergencias ¿Y qué dice al respecto el 112, una de las partes implicadas? En un comunicado mínimo sobre este asunto, señala que ante las constantes preguntas de los medios sobre la información publicada por dicho diario «se comunica que todas las cuestiones y circunstancias relativas al colapso de la pasarela de punta Vergajo en Santander están judicializadas y no pueden relevarse determinados detalles hasta que esa investigación finalice». Esto es, no lo confirma, pero tampoco lo desmiente.
«Se movía mucho, se movía mucho», acreditó también una trabajadora del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en El Bocal. Ella pasa por la zona casi a diario y conocía el mal estado de conservación en que se encontraba la pasarela de madera. «Tenía alguna zapata carcomida, como si la madera estuviera deshecha, y sonaba mucho al pisar», contó otro de los paseantes de la zona, uno de tantos que el martes tuvieron que darse la vuelta al no poder continuar su paseo por el gran operativo de emergencias desplegado.
«Me consta que han estado avisando y no se ha hecho caso. Ayer (martes) a la una del mediodía un vecino nos ha estado contando que avisó al 112 y parece que ya ves, no le hicieron caso, nadie ha hecho nada», comentó el martes Fernando, un ciclista que hace deporte por la zona «prácticamente todos los días». «Tengo varios compañeros que lo han dicho, algunos han llamado. Se ha dicho por activa y por pasiva y aquí nadie hace nada hasta que pasa esto, es una vergüenza», exclamaba emocionado, porque según este punto de vista, era una tragedia que podría haberse evitado. «Esta instalación ha estado degradándose con el paso de los años, como es lógico, porque la madera se pudre, y las zapatas que lo sostienen se han ido estropeando. No ha habido mantenimiento pero lo peor es que se ha hecho caso omiso cuando se ha avisado de que estaba mal», insistía este vecino de la zona en su denuncia.