La capital china acoge, entre fuertes medidas de seguridad, a más de 3.000 representantes
05 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La aprobación de un nuevo plan quinquenal, la apuesta por un «crecimiento de calidad» que permita la autosuficiencia tecnológica y la evolución de las purgas en el Ejército centran la reunión anual de la política china. Pekín acoge las sesiones plenarias del Parlamento y durante cerca de dos semanas la ciudad se llena con más de tres mil representantes provenientes de todo el país que tienen que ratificar el documento de trabajo en que se marca la hoja de ruta del Gobierno, incluido el presupuesto de Defensa.
El Lianghui —que se traduce como dos sesiones— es la forma popular como se conoces estas dos reuniones que se celebran en paralelo: la reunión anual de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPch), un organismo asesor, y el plenario de la Asamblea Popular Nacional (ANP), el Legislativo chino.
La capital, que está sometida a grandes medidas de seguridad que hacen que el centro de Pekín esté tomado por la policía con numerosas calles cortadas y el tráfico ralentizado, acoge el evento. En realidad, la reunión tiene mucho de liturgia y poco de debate, ya que los temas han sido estudiados y pactados antes de llegar al encuentro.
Como cada año, Xi Jinping preside la inauguración de las dos sesiones, que repiten una coreografía propia de un país comunista que incluye la comparecencia de las personas con más poder del régimen, flanqueando al presidente en el Gran Salón del Pueblo.
El primer ministro, Li Qiang, leerá hoy en la sesión inaugural de la ANP el informe de trabajo, donde se marcan las líneas económicas y políticas del Gobierno.
Se espera que este año el objetivo de crecimiento del PIB esté por debajo del 5 % y esta decisión indique un compromiso con la transición a un crecimiento más lento, pero de mayor calidad. El informe también contemplará medidas sociales para impulsar la natalidad, los cuidados de las personas mayores y compromisos climáticos.
Este año es especialmente importante porque se debe aprobar el XV Plan quinquenal 2026-2030. A pesar de su apertura económica, el gigante asiático sigue manteniendo una economía planificada desde el Gobierno central que se plasma en los planes quinquenales.
Superar las sanciones de Trump
Se esperan políticas de estímulo a sectores claves como la tecnología cuántica, la fusión nuclear y la inteligencia artificial. Pekín aspira a alcanzar la independencia tecnológica para poder superar las barreras que le impone Estados Unidos con sus sanciones que le vetan el acceso a microchips de última generación. La economía china también necesita desarrollar un mercado interno fuerte y estimular el consumo de sus ciudadanos.
Las purgas que ha llevado a cabo Xi Jinping, especialmente en el seno del Ejército, estarán presentes. La ausencia de última hora de delegados ofrecerá pistas sobre si están siendo investigados. La semana pasada, se anunció que nueve generales habían perdido su estatus de delegados de la ANP. Se calcula que desde el 2020 un centenar de oficiales de alto rango han sido investigados.
La campaña anticorrupción ha descabezado totalmente al Ejército de Liberación Popular y ahora se está a la espera de nuevos nombramientos.
Se anunciará el nuevo presupuesto militar, que el año pasado creció un 7,2 % interanual. El gasto militar y la estabilidad de los mandos es importante, ya que en el horizonte está la intención de recuperar Taiwán, sin descartar una intervención militar.
Aunque la política interna del gigante asiático marca la agenda, las dos sesiones se celebran en plena escalada bélica por el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel a Irán, un importante aliado de Pekín. China ha optado por una respuesta cautelosa y apelando a la vía diplomática para resolver los conflictos sin comprometer ninguna ayuda militar.
El habitual secretismo del régimen chino incluye no anunciar la fecha oficial en que finalizará el Lianghui. Se espera que sea entre el 11 y el 15 de marzo. En el último día, se aprobará en votación el informe de trabajo, algo que siempre se hace por apabullante unanimidad.