La Fiscalía solicita diez años y medio de cárcel para el futbolista Rafa Mir por agresión sexual agravada y lesiones
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El delantero del Elche está acusado de una presunta violación a una joven su casa de Bétera, en Valencia, el pasado 1 de septiembre del 2024, según adelanta «Las Provincias»
06 mar 2026 . Actualizado a las 17:17 h.El futbolista Rafa Mir vive envuelto en la polémica y cuando todavía colea la acusación por supuestos insultos racistas al jugador del Espanyol Omar El Hilali durante el encuentro contra el Elche, el murciano acaba de conocer la petición de pena a la que se enfrenta por la presunta violación a una joven de 21 años en su casa de la urbanización Torre en Conill de Bétera, ocurrida el 1 de septiembre del 2024. Según adelanta el medio Las Provincias, El Ministerio Fiscal solicita para el delantero diez años y medio de prisión, concretamente nueve por el delito de agresión sexual agravada con acceso carnal (presuntamente le introdujo los dedos sin su consentimiento hasta en dos momentos distintos) y otros 18 meses de cárcel por el delito de lesiones.
Además de la pena de cárcel, el futbolista tendría prohibido comunicarse y aproximarse a menos de 500 metros de su víctima durante un plazo de trece años, según la petición de la Fiscalía, que también solicita como medida otros siete años de libertad vigilada y la inhabilitación especial para ejercer cualquier actividad, remunerada o no, que conlleve contacto con menores por un tiempo de ocho años. En concepto de responsabilidad civil las indemnizaciones que debería pagar a la joven a la que presuntamente agredió sexualmente hasta en dos ocasiones, una en la piscina y otra en el cuarto de baño, asciende a 64.000 euros, según el escrito de calificación del fiscal, por las lesiones y daños morales que le ha causado. De hecho, además de una contusión en el brazo derecho, la joven sufre «un trastorno de adaptación con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido».
Los hechos ocurrieron la noche del día 31 de agosto al 1 de septiembre del 2024, cuando las dos jóvenes se encontraban en una conocida discoteca de Valencia en la que coincidieron con el futbolista Rafa Mir, el también procesado Pablo Jara y un tercer amigo que no participó en modo alguno en las presuntas agresiones. Una vez la discoteca cerró sus puertas, los cinco jóvenes, de común acuerdo, se dirigieron al domicilio del futbolista, un chalé en la urbanización Torre en Conill de Bétera, donde Rafa Mir mantuvo relaciones sexuales consentidas con una de las chicas.
Después del encuentro sexual con esta, se dirigió a la zona de la piscina en la que, se encontraba la segunda joven, de 21 años, y sus dos amigos. Según recoge el auto de procesamiento, el futbolista cogió en brazos a la chica y saltaron juntos a la piscina. Dentro del agua, la agarró fuertemente, y comenzó a besarla por la cara, agarrándola para obligarla a besarle, al mismo tiempo que le tocaba los pechos y el culo. Todo ello pese a la oposición de la joven, que en todo momento le decía que parase. Incluso en esa primera agresión se produjo introducción de dedos, según se desprende de las declaraciones de la víctima.
Tras esta primera agresión, la víctima quiso abandonar el lugar, llegando a salir del domicilio, pero, al recordar que se había dejado sus pertenencias en el interior, volvió a recogerlas. Fue en ese momento cuando el futbolista presuntamente la cogió fuertemente del brazo causándole lesiones y la introdujo en el interior del cuarto de baño de la vivienda, donde nuevamente comenzó a besarla y tocarla, mientras la víctima lloraba y le decía que parase. Como la joven presuntamente violada por Mir «estaba llorando y hacía mucho ruido», Pablo Jara les indicó que se fueran de allí «que estaban armando mucho jaleo y eran unas niñatas», al tiempo que empujó a la que había realizado tocamientos en la piscina, quien cayó al suelo, causándole lesiones en el codo derecho. Al levantarse del suelo, el procesado le quitó la toalla y le propinó un puñetazo, causándole lesiones en el labio y las echó de la vivienda, dejando a una de ellas semidesnuda en la calle.