La crisis de Vox se agrava con la expulsión de Ortega Smith y el expediente a Antelo

M. C. C. REDACCIÓN

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Javier Ortega Smith, atendiendo a los medios el pasado 20 de febrero
Javier Ortega Smith, atendiendo a los medios el pasado 20 de febrero Diego Radamés | EUROPAPRESS

«No soy un experto en telenovelas», dice Abascal sobre la salida de uno de los fundadores del partido

06 mar 2026 . Actualizado a las 18:38 h.

Javier Ortega Smith ya es pasado en Vox. El comité de garantías anunciaba a primera hora del viernes la expulsión del partido de uno de sus fundadores por haber cometido una «infracción muy grave» al no permitir su relevo en la portavocía del Ayuntamiento de Madrid. El mismo órgano acordó también abrir un expediente disciplinario al su todavía líder en Murcia, José Ángel Antelo, por no aceptar su relevo como portavoz en la asamblea regional. Fueron dos movimientos estratégicos de Santiago Abascal para demostrar su autoridad ante la grave crisis interna que vive Vox a pocos días de que se abran las urnas en Castilla y León y con los frentes aragonés y extremeño abiertos para llegar a algún tipo de acuerdo de gobernabilidad con el PP.

El caso de Ortega Smith tiene una especial relevancia por su simbolismo. Expulsa a una de las caras más visibles de la primera etapa del partido y hasta hace unas semanas, portavoz en el Ayuntamiento de Madrid. El desencadenante final de su salida fue «una serie de actuaciones dirigidas a desacatar la decisión del órgano superior del partido», como reconocer a la nueva portavoz o asistir a los plenos en este cargo «cuando el partido le había retirado tal responsabilidad», además de realizar «manifestaciones públicas» en las que «vierte descalificaciones contra los órganos de dirección del partido y sus integrantes».

Pero el enfrentamiento de Ortega Smith y Abascal no es algo nuevo. Se remonta a octubre del 2022, cuando el fundador y uno de los hombres fuertes de la formación fue relevado de la secretaría general y sustituido por Ignacio Garriga. A partir de ahí, y cada vez más alejado de Abascal, Ortega Smith fue progresivamente orillado de los órganos internos y de los institucionales. Además de secretario general, en estos últimos tres años Ortega Smith ha dejado de ser vicepresidente de Vox, portavoz adjunto en el Congreso y miembro del comité ejecutivo nacional. Su último cargo era la portavocía de Vox en el Ayuntamiento de Madrid.

En su dura resolución de este viernes, Vox critica que «Ortega, que ha presumido de ser el afiliado número seis, debería saber que un fundador digno de tal nombre se somete a las normas más que nadie». «Vox no va a tolerar que se falte el respeto a sus afiliados ni al resto de cargos orgánicos e institucionales, legítimamente designados que, de manera ejemplar, cumplen con las responsabilidades que tienen asignadas», afirmaron desde la dirección del partido.

Pocas palabras en Valladolid

Santiago Abascal se encontraba en Valladolid, en plena campaña electoral en Castilla y León, donde le preguntaron por las decisiones adoptadas con Ortega Smith y Antelo. «Yo solo quiero decir un mensaje muy claro y es que nadie está obligado a estar en Vox, pero quienes están en Vox, están obligados a respetar las normas internas, sea el presidente que soy yo o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así», dijo. «No soy experto en telenovelas», afirmó para intentar zanjar el asunto.

«La guerra sucia tiene fecha de caducidad y se responde en los tribunales», replicó Ortega Smith en una red social después de conocer su expulsión. El otrora exvicepresidente de Vox deja de ser afiliado del partido, pero seguirá como concejal en el Ayuntamiento de Madrid y como diputado en el Congreso, aunque está por ver si se integrará en el Grupo Mixto.

En la misma reunión del comité de garantías, Vox abrió un «expediente disciplinario» al expresidente de la formación en Murcia, José Ángel Antelo, por los «hechos protagonizados y las manifestaciones» desde el pasado 26 de febrero, cuando cinco de los seis miembros del comité ejecutivo provincial en la Región de Murcia dimitieron en bloque para forzar su expulsión, aduciendo una «grave crisis de cohesión interna». Vox incluso acusó a Antelo de realizar gestiones ante el Ayuntamiento de Cartagena para beneficiar a su esposa con la urbanización de unos terrenos inundables no legalizados.