Peter Hegseth, el nacionalista cristiano que comanda la guerra cultural de Trump

Emiliano Vizcaíno Arroyo
Emiliano Vizcaíno CIUDAD DE MÉXICO / E. LA VOZ

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Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU.
Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU. Andrew Harnik | REUTERS

Pasó de presentador de Fox News a jefe del Pentágono

16 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«La fuerza trae la paz; la debilidad, en cambio, invita a la guerra». Esta es la doctrina del nacionalista cristiano Peter Hegseth, secretario del recién renombrado Departamento de Guerra de Estados Unidos. Autor de cinco libros, es un conservador radical con un tumultuoso historial que se ha mantenido cerca de Donald Trump durante años. En la última década, se dio a conocer como uno de los portavoces más estridentes de la agenda republicana radical en televisión. «No más meses de identidad, hombres con vestidos. No más culto al cambio climático. No más división, distracción ni delirios de géneros. No más reglas de compromiso políticamente correctas», dijo al ser ratificado en su puesto. Declarado enemigo de la izquierda, la cultura woke y el islam, ha abogado por una «cruzada norteamericana» para defender los valores, la fe y la libertad de los estadounidenses. Antes de ocupar su cargo, promovió abiertamente que Estados Unidos abandonara la OTAN, sosteniendo que la organización depende totalmente de su país y está basada en acuerdos anticuados.

Oriundo de Mineápolis y descendiente de una familia migrante noruega, logró ingresar a la Universidad de Princeton, donde obtuvo un grado en Ciencias Políticas. Años más tarde, se especializó con una maestría en Políticas Públicas en la prestigiosa Escuela de Gobierno JFK de Harvard. Al concluir su etapa universitaria, se incorporó al Ejército. Tras prestar servicio en la Guardia Nacional y en la Bahía de Guantánamo, en Cuba, fue enviado al frente en las guerras de Irak y Afganistán. Por su desempeño en Oriente Medio, recibió dos Medallas de Estrella de Bronce. Concluida su carrera militar, se dedicó a encabezar organizaciones de veteranos y ganó notoriedad por impulsar una presencia militar estadounidense más intensa en países musulmanes. Desde entonces, es además un férreo opositor a la inclusión de mujeres y personas trans en las filas del Ejército.

Sus primeros roces con la política llegaron en el 2012, cuando su aspiración a ser senador republicano por Minnesota se truncó antes de las primarias.

Por su retórica conservadora, fue contratado como comentarista en Fox News. Desde esa tribuna, respaldó la candidatura de Trump en el 2016 y difundió críticas implacables a los demócratas, posturas contrarias al aborto, los derechos del colectivo LGTBI y los inmigrantes, convirtiéndose en el altavoz de lo proclamado desde Mar-a-Lago y, luego, desde la Casa Blanca. Presionó para que antiguos compañeros condenados por crímenes de guerra fueran indultados, petición que Trump atendió. Negó el calentamiento global, refutó la existencia del covid y aseguró que la variante ómicron era un «invento demócrata». Fue un fiel defensor del perdón presidencial a ex compañeros suyos condenados por crímenes de guerra. En cuanto al asalto al Capitolio, intentó justificar a quienes irrumpieron en el edificio, afirmando que fueron provocados por la «izquierda comunista».

Sin experiencia en cargos directivos y favorecido por su afinidad con el presidente, fue nombrado secretario de Defensa. Su designación destapó acusaciones de exparejas de violencia doméstica, abuso sexual y problemas de alcoholismo. La votación para confirmarlo en el Senado fue cerrada y requirió el voto de desempate del vicepresidente JD Vance. Ya en el cargo, filtró por accidente información confidencial a medios sobre operaciones militares. Impuso en el Pentágono un drástico cambio cultural de corte religioso e ideológico. Medios estadounidenses han señalado que Hegseth ha enmarcado el conflicto con Irán como una «guerra santa», en la que sus soldados son «guerreros que llevan libertad».