Los críticos de Vox acusan a la dirección de embolsarse dinero de manera irregular
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Una quincena de exdirigentes y militantes exigen en un manifiesto la celebración de un congreso extraordinario
09 abr 2026 . Actualizado a las 13:25 h.Los críticos de Vox han saltado a las trincheras armados con artillería pesada. Chantajes, purgas de díscolos, un líder secuestrado por intereses económicos que se embolsaría dinero de modo irregular, y dos familias con sociedades mercantiles nutridas con recursos públicos y que manejan el partido en la sombra. En varias entrevistas e informaciones, acusan a Santiago Abascal y a la dirección de conseguir fondos de forma ilegal; y un manifiesto firmado por una quincena de exdirigentes y militantes exige la celebración de un congreso extraordinario para hacer una «revisión completa de la arquitectura interna» de la formación.
La denuncia más grave la hizo el que fuera líder de Vox en Castilla y León y ex vicepresidente de la Junta, Juan García-Gallardo. «Abascal se estaba embolsando un tercer sueldo, a través de un proveedor del partido, en la cuenta corriente de su mujer, por unos presuntos servicios de consultoría [...]. 60.000 euros por unos servicios que nos tendrán que explicar», asegura en El Mundo, donde también lamenta la «guerra sucia que sufren quienes se atreven a discrepar mínimamente». El exmandatario, que dejó todos sus cargos en febrero del 2025, señala que Abascal está «secuestrado» por intereses económicos y que quienes mandan de verdad en el partido son las familias de Kiko Méndez-Monasterio, y de Gabriel Ariza. La primera negocia con los presidentes autonómicos; y la segunda, con líderes extranjeros. Ambas tienen «una galaxia de sociedades mercantiles que se alimentan [...] de unos muy cuantiosos recursos públicos [...] y que forman una especie de parapartido», añade.
Una segunda información, publicada por La Razón, apunta a que Vox habría usado datos privados de sus afiliados para vender cursos no homologados de sus gurús. En el instituto Issep, registrado a nombre de una sociedad de estas dos familias, imparten clase «sobre todo dirigentes de Vox, que se llevan un sobresueldo. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Es una circular de dinero», dice un alumno.
Entramado de entidades opacas
La madrugada del miércoles, una web no oficial del partido publicó un manifiesto titulado Por la apertura del proyecto y la preparación para gobernar, encabezado por Iván Espinosa de los Monteros, en el que se exige celebrar un congreso extraordinario «con plazos suficientes y reglas claras», y se reprocha la existencia de «un entramado paralelo de entidades opacas», en alusión a la fundación Disenso, que preside Abascal. Esta exigencia —que llega en plenas negociaciones entre PP y Vox para formar gobierno en Extremadura, Aragón, y Castilla y León— fue tachada de «delirio» por el secretario general del grupo parlamentario, José María Figaredo, quien la enmarcó en una estrategia de Génova para «malmeter, desestabilizar y socavar la moral», y criticó los «sermones y la condescendencia» de los firmantes.
El portavoz nacional José Antonio Fuster, que invitó a los díscolos a que «se metan el ego donde les quepa», negó todas las acusaciones; mientras el vicesecretario nacional Manuel Mariscal pidió que se marchen «fuera de Vox los desagradecidos, los desgraciados, los traidores que se dejan usar por el PP, los niñatos consentidos».