El BCE mantiene los tipos, pero sube la previsión de inflación por la guerra

Ana Balseiro
Ana Balseiro MADRID / LA VOZ

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La presidenta del BCE, Christine Lagarde
La presidenta del BCE, Christine Lagarde Heiko Becker | REUTERS

El organismo suma siete décimas, hasta el 2,6 %, al alza de precios esperada para este año

19 mar 2026 . Actualizado a las 15:28 h.

El Banco Central Europeo (BCE) se ha sumado este jueves a la cautela mostrada la víspera por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y ha dejado los tipos de interés -en el 2 %- sin cambios por sexta vez consecutiva, pese a la guerra de Irán. Eso sí, todo apunta a que la estabilidad en el precio del dinero durará poco, ya que el organismo que preside Christine Lagarde ha puesto el foco sobre la tensión que en los precios está generando la crisis energética que ha provocado el conflicto en Oriente Medio. Y es que con el barril de petróleo rebasando los 110 dólares -pese a la histórica liberación de reservas de crudo acordada- y los mercados financieros en un permanente estado de nervios que exacerba su volatilidad, el BCE ha revisado al alza sus previsiones de inflación para este año: las ha incrementado siete décimas, elevando al 2,6 % la tasa, lo que abre la puerta a próximas subidas.

Paralelamente, Fráncfort anticipa que el golpe también se notará en el crecimiento económico, lastrado por la caída del poder adquisitivo y de la confianza de los consumidores. Por ello, también ha rebajado sus previsiones de crecimiento de diciembre, ya que ahora espera que los países de la eurozona suban un 0,9 % este año (tres décimas menos de lo previsto hace tres meses) y un 1,3 % en el 2027 (una décima menos). El escenario base del BCE incluye una alteración a largo plazo en el suministro de petróleo y gas.

Perspectivas «inciertas»

«La guerra en Oriente Medio ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas», señala el BCE en el comunicado difundido tras su reunión. En cualquier caso, aunque la previsión de subida de precios para este año ha escalado desde el 1,9 % al 2,6 %, la institución mantiene sus perspectivas a medio y largo plazo, situándolas en el 2 % para el 2027 y en el 2,1 % en el 2028, es decir, en alineadas con su objetivo.

Casi sin recuperarse del golpe que para la economía global supuso la invasión rusa de Ucrania, en febrero del 2022, el BCE tiene que enfrentarse de nuevo a otro movimiento sísmico, el provocado por el conflicto en Oriente Medio, con la escalada de precios de la energía, especialmente del petróleo. Si hace cuatro años Fráncfort esperaba que el impacto en los precios por la guerra de Ucrania no fuese de largo recorrido -un diagnóstico que se demostró equivocado- ahora se trata de no errar el tiro y adoptar cuanto antes las políticas necesarias para contener el calentamiento de los precios. Esto ya lo están haciendo los países de la UE, incluyendo España, que aprobará mañana una batería de medidas fiscales de alivio para los sectores más afectados.

Lagarde ha recordado hoy que «el impacto será mucho mayor si los shocks energéticos son más pronunciados y duraderos», para advertir además, que cualquier medida fiscal para mitigar los efectos de las subidas del precio de la energía -como las que España adoptará este viernes- deben ser «temporales y hechas a medida».

El mayor hándicap está en la imprevisibilidad del conflicto, marcado por las decisiones de un Donald Trump capaz de cambiar de opinión varias veces en una misma comparecencia. Así, con unos tipos de interés actualmente en el 2 %, el BCE debe decidir en los próximos meses si embridar la inflación -incluso si supone amenazar el crecimiento económico- subiendo el precio del dinero. Tanto el mercado de futuros como la evolución del euríbor apuntan en esa dirección y anticipan alzas de tipos para este año si la guerra en Oriente Medio se prolonga.