El Congreso aprueba el decreto de ayudas por la guerra de Irán con la abstención del PP
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El ministro Carlos Cuerpo defiende un paquete de 5.000 millones de euros ante lo que puede ser «el mayor shock de suministro energético de la historia moderna»
29 mar 2026 . Actualizado a las 19:58 h.El Gobierno afronta las vacaciones de Semana Santa con un triunfo trabajado en el Congreso. Consiguió aprobar el decreto con las ayudas para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra de Irán, con una mayoría de 175 votos a favor (PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV, Junts, BNG, CC, UPN y la diputada de Compromís Águeda Micó), 33 votos en contra (Vox) y 141 abstenciones (PP y Podemos). El PP mantuvo oculto el sentido de su voto hasta la mañana de este jueves, pero antes de la votación anunció que no votaría en contra porque el decreto recoge parte de sus propuestas de bajadas de impuestos, aunque lo considera insuficiente; pero tampoco lo haría a favor porque no incluye todas las medidas que considera imprescindibles, como la deflactación de la tarifa de los tres primeros tramos del IRPF.
A la hora de anunciar esa posición, los populares ya sabían que la norma saldría adelante porque el Gobierno se había asegurado el voto favorable de Junts, a cambio del respaldo del Ejecutivo a una proposición no de ley que insta a eximir de IVA a los autónomos que ingresen menos de 85.000 euros. Una mera proposición que no obliga a nada al Gobierno, pero que permite a Junts apoyar un decreto que, de haber decaído, habría tenido graves consecuencias para ciudadanos y empresas.
El Gobierno optó por designar al titular de Economía, Carlos Cuerpo, para defender el decreto, lo que convirtió el debate en una cuestión más técnica que política. El ministro no ahorró dramatismo y señaló que la guerra y su consecuencia en forma de bloqueo del estrecho de Ormuz pueden provocar, según los expertos, «el mayor shock de suministro energético de la historia moderna». Aseguró, sin embargo, que España se encuentra en una situación estructural más fuerte que hace unos años para afrontar una crisis de este tipo, porque el incremento del peso de las energías renovables es un «seguro de vida» y porque hay una fortaleza estructural «reconocida y que se ha labrado a lo largo de estos años».
En total, el paquete de ayudas asciende a 5.000 millones de euros, aunque varios de los partidos que lo apoyaron consideraron que será necesario ampliarlo si fracasan las negociaciones diplomáticas y la guerra se prolonga. Ante ello, Cuerpo admitió que la respuesta del Gobierno se irá adaptando a la evolución del conflicto. «Estamos ante un paquete de medidas completo y ambicioso, de hecho, el más ambicioso aprobado hasta la fecha en la Unión Europea, y que se puede resumir en dos palabras: proteger y preparar», aseguró el ministro. Destacó que 20 millones de hogares verán reducida su factura mensual de la luz en un 15 % de media y hasta un 25 % si se trata de hogares vulnerables, gracias al refuerzo del bono social eléctrico.
El portavoz del PP, Juan Bravo, admitió que el decreto incluye medidas propuestas por su partido, hasta el punto de asegurar que el Gobierno se las ha «copiado». Y desafió al Ejecutivo a decir ahora si bajar impuestos «es bueno o es malo, innovador o antiguo». Pero puso pegas. Según explicó, más del 50 % de las rebajas fiscales las pagan las comunidades; entre ellas, el 59 % del IVA, el 58 % de los impuestos especiales o el 100 % del impuesto a la energía eléctrica.
Bravo incidió en que el decreto «llega tarde» y después de «un numerito de Sumar más propio de Pimpinela», en referencia al plante de los ministros socios del PSOE si no se aprobaba otro decreto sobre vivienda.
Voto crítico de la izquierda
Junts presumió también de que la «columna vertebral» del decreto son sus propuestas «para ayudar a la clase media y trabajadora».
La diputada de ERC Inés Granollers manifestó su respaldo a las medidas y, sobre todo, a las referidas a la transición energética, entre las que reivindicó como aportación de su grupo la que amplía la distancia de autoconsumo hasta los 5 kilómetros. El portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, había afirmado antes que el decreto es «rácano, como casi todos los decretos del PSOE», aunque admitió que en el Gobierno «tienen la fuerza que tienen».
Óskar Matute (Bildu) aplaudió algunas medidas, como las del escudo social, la recuperación del mecanismo de ayuda a la industria electrointensiva y las dirigidas a aumentar la soberanía energética, pero subrayó que le parece un «error» y una «cesión incomprensible» la rebaja generalizada de impuestos sin tener el control real de los precios.
El PNV apoyó el decreto porque es «útil y necesario» a pesar de que requiere de mayor ambición, coordinación y diálogo para corregir la dependencia de los combustibles fósiles, lo que deja a España en una situación vulnerable en caso de crisis como la actual, apuntó su diputada Idoia Sagastizábal.
Podemos se abstuvo al considerar que las medidas son «ineficaces, injustas y cobardes».
Vox fue la única formación que votó en contra, según explicó el diputado José María Figaredo, porque aumenta las subvenciones a las renovables cuando su impacto en la economía es «mínimo», al tiempo que pidió que acabe la «corrupción» en el sector de los hidrocarburos, en el que durante años «han dado licencias a empresas piratas que no pagan impuestos».