Mónaco recibe al papa León XIV en la que es su primera visita a un país europeo

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

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León XIV, junto a la familia real monegasca
León XIV, junto a la familia real monegasca ETTORE FERRARI | EFE

El pontífice, que estará en el país apenas nueve horas, fue recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y por la princesa Charlène

28 mar 2026 . Actualizado a las 14:09 h.

El papa León XIV ha llegado este sábado al Principado de Mónaco, en lo que supone su primer viaje a un país europeo y la primera visita de un papa a este país, donde el catolicismo es la religión oficial. En este segundo viaje de su pontificado, León XIV ha salido a las 7.05 horas en coche al helipuerto de la Ciudad del Vaticano, desde donde ha partido a las 7.22 horas hacia Mónaco. Durante el vuelo, ha enviado un telegrama al Jefe de Estado francés, Emmanuel Macron: «Mientras sobrevuelo Francia durante mi viaje apostólico al Principado de Mónaco, envío mis más cordiales saludos a Su Excelencia y a sus conciudadanos, junto con la aseguración de mis oraciones por la paz y la prosperidad de la nación».

Una vez en Mónaco, León XIV ha sido recibido con honores por el príncipe Alberto II de Mónaco y por la princesa Charlène, vestida de blanco y mantilla por el privilegio dado a las soberanas católicas. En el patio también se encontraban en la tribuna de las autoridades Carolina y Estefanía de Mónaco. Tras realizar una visita de cortesía al palacio, donde se ha realizado un intercambio de regalos, el pontífice se ha asomado al balcón, donde también estaban los mellizos Jacques y Gabriela, para saludar a los ciudadanos que se han congregado en la plaza de Palacio.

En su primer discurso, León XIV afirmó que este país ubicado «entre los países fundadores de la unidad europea, posee en su independencia una vocación de encuentro y cuidado de la amistad social» que hoy en día «están amenazados por un ambiente generalizado de cerrazón y autosuficiencia». En este pequeño Estado, donde pasará apenas nueve horas, afirmó, hablando en francés, que «una herencia espiritual viva» debe comprometer su riqueza al servicio del derecho y de la justicia, «especialmente en un momento histórico en el que la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz».

Mónaco es el país con mayor concentración de millonarios del mundo. Más de un tercio de sus 39.000 habitantes tienen un patrimonio neto superior a 1 millón de dólares. Es considerado paraíso fiscal sin impuesto sobre la renta y con un PIB per cápita medio de 267.522 euros que hacen de sus habitantes los más ricos del planeta. En este país, el papa afirmó que «cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido, sino redistribuido, para que la vida de todos sea mejor». Por ello, habló de la necesidad de compartir y recordó la necesidad de poner a los pobres en el centro.

León XIV aseguró que Mónaco es uno de los pocos países del mundo que tienen la fe católica como religión de estado y aseguró que esto «no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une».

También elogió el compromiso del principado y Alberto II por la ecología integral.

El príncipe Alberto II de Mónaco, por su parte,  resaltó que «el anclaje católico» de Mónaco dura más de 700 años y citó la búsqueda de la paz como uno de los combates compartidos entre el Vaticano y el Principado. «La historia que celebramos hoy representa más de 700 años de fidelidad y de fe, que su presencia (la del papa) refuerza; no es más que una etapa en un camino aún más largo», indicó 

Tras este discurso, el papa firmará el Libro de Honor en el Salón de los Espejos y, tras la presentación de la familia en la Sala de la Guardia, el príncipe mostrará los dos frescos de la fachada que representan la visita de Pablo III en 1538 y el paso del féretro del Papa Pío VI en 1802. Finalmente, ambos entrarán en la capilla para un momento de recogimiento.