Dos concejalas de Vox abandonan el grupo municipal de Torre Pacheco y desatan la enésima disputa interna en el partido
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García Gallardo se relanza como alternativa al grupo liderado por Abascal y tantea la formación de un partido ultracatólico
09 abr 2026 . Actualizado a las 13:10 h.El culebrón de Torre Pacheco se le atraganta a Vox. Hace unos días, tres ediles pactaron la gobernanza del municipio murciano con el PP para «darle estabilidad», ya que las cuentas están prorrogadas desde el año pasado y no quieren un Ayuntamiento sin presupuestos. Pero hacerlo a espaldas de la dirección nacional ha puesto en pie de guerra a los de Santiago Abascal y desatado la enésima disputa interna en el partido.
Los rebeldes han dejado al grupo municipal casi sin representación. José Francisco Garre, portavoz del mismo, dejó el partido el viernes denunciando «comportamientos mafiosos» en la dirección nacional del partido. Los mismos de los que se quejaba el ya defenestrado Javier Ortega-Smith cuando Bambú quiso apartarlo de la portavocía del grupo municipal de Madrid. Pero la brecha se ensancha, y en las últimas 24 horas, han dimitido también Ana Belén Martínez y María José Guillén, concejalas delegadas de Política Social y Transparencia y de Sanidad y Medio Ambiente respectivamente. Mercedes Meroño es la única que sigue dentro del grupo de Vox. La única fiel a la cúpula del partido en Madrid y que se ausentó del pleno en el que se acordó gobernar con el PP.
Los choques se produjeron porque, según Garre, él solicitó a la dirección nacional pactar -o al menos la capacidad de negociar- con el PP como hicieron otros municipios como Lorca, Cartagena o Molina de Segura, y conseguir así estabilidad política en estos municipios. Decisión que desde Bambú se ignoró. El propio portavoz rompió su carnet de afiliado y lo compartió en redes.
La rebeldía de los miembros de Vox provocó que el partido lanzara un comunicado en el que acusaba al exportavoz de «traicionar a los votantes», pero también le tachaba de corrupto. Garre era también vicepresidente del Comité de Garantías del partido en Murcia, y la formación de ultraderecha solicitó que aclarara «el pago de 8.480 euros que le fue realizado por orden del entonces portavoz en la Asamblea, José Ángel Antelo, apenas días antes de que este traicionara también a Vox», acusándolo de percibirlo de forma ilícita e interesada.
Las «ambiciones personales» son el manta que replica Vox cada vez que tiene que justificar la expulsión de díscolos. El mismo exportavoz contó a El Plural el modus operandi con el ejemplo de Ortega-Smith: «Primero lo acosas y, cuando explota ante la prensa, lo expedientas por dañar la imagen pública del partido, que es una falta estatuaria (…)».
Conferencia de remigración
Las figuras discordantes que han salido expulsadas de Vox no guardan silencio, sino que hablan abiertamente de comportamientos abusivos de la cúpula del partido y de despotismo a la hora de gestionar los deberes políticos. Pero algunas figuras optan también por redibujar el esquema ideológico de la ultraderecha.
Es el caso de Juan García-Gallardo, el que fuera vicepresidente de Castilla y León durante la primera legislatura del PP de Mañueco, y que acabó abandonando el partido. Ahora, se postula como alternativa de un futurible partido de misma línea ideológica que Vox, pero más centrado en la inmigración. O en lo que bautizan como remigración, un concepto acuñado por las derechas más radicales de Europa.
Este fenómeno lo popularizó la AfD alemana, y viene a proponer la expulsión masiva de migrantes y sus descendientes, aunque tengan legalmente la nacionalidad, para procurar un «futuro» a las generaciones venideras. O como lo expresó el propio Gallardo a The Objective: «Quiero un partido con un plan serio y real de remigración. Quiero un partido que no pida el voto a los jóvenes para atender solo las demandas de los mayores. Quiero un partido que no sea el felpudo de ningún gobierno extranjero. Quiero un partido que ponga a España» primero».
El combo político vendría acompañado de una seria crítica a Israel, como vienen haciendo otras figuras eminentes de la propaganda ultra, como Tucker Carlson en Estados Unidos. La posición antisionista se justifica en el discurso de que la senda ultraortodoxa del Gobierno de Benjamin Netanyahu pasa por la discriminación al cristianismo, rasgo nuclear en la identidad ultranacionalista del ideario de la ultraderecha española.
La asociación juvenil Frontera, cercana a García Gallardo, explorará el debate público de la remigración con el exvicepresidente presente en el acto.