Ángel Escribano dimite como presidente de Indra tras perder el pulso con la Moncloa

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

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Ángel Escribano, presidente de Indra
Ángel Escribano, presidente de Indra Alejandro Garcia | EFE

La SEPI, máximo accionista de la compañía, propone a Ángel Simón como sustituto

01 abr 2026 . Actualizado a las 19:49 h.

Punto para Moncloa. Tras semanas de turbulencias en uno de los mayores grupos empresariales del país, Ángel Escribano decidió poner punto y final a su presidencia en Indra, tratando de cerrar así una polémica que ha ido desangrando a la compañía. «Los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y el sector», reveló Escribano en una carta remitida al consejo de administración —y adjunta al hecho relevante enviado a la CNMV— en la que anuncia su dimisión como consejero y presidente ejecutivo.

Se consuma así una ruptura entre el Ejecutivo y quien antaño fue un empresario de la máxima confianza de Pedro Sánchez, que ha ido gestándose en las últimas semanas al calor de una operación frustrada que tenía como objetivo fusionar Indra con el coloso familiar de los Escribano EM&E, una integración que a ojos del mercado permitía «complementar el negocio» de una y otra pero que escondía un conflicto de interés.

De llevarse a término tal y como planteaban Ángel Escribano y su hermano Javier, la familia acabaría convirtiéndose en accionista mayoritaria de una empresa estratégica que, hasta ahora, está controlada por el Estado, primer accionista a través de la SEPI.

Y lo que parecía ser un desencuentro que debía resolverse de puertas adentro, acabó desvelándose para convertir a Indra en el centro del debate. Los episodios empezaron a ser más públicos de lo que muchos hubieran querido, con Escribano haciendo un paseíllo hasta el palacio de la Moncloa a principios de febrero para tratar de cerrar el conflicto.

No pudo ser. Y el desencuentro ha terminado por solventarse con la salida de Escribano de los puestos de mando.

La SEPI se apuraba ayer a mover ficha y, poco tiempo después de que se hiciera efectiva la salida del anterior presidente, proponía a Ángel Simón —exconsejero delegado de CriteriaCaixa y predecesor de Francisco Reynés en este holding— como sustituto; aunque todavía se desconoce si tendrá carácter ejecutivo (como Escribano) o si simplemente recaerán en él las funciones institucionales. Nacido en Manresa en 1957 y de reputada trayectoria empresarial, Simón es licenciado en ingeniería de Caminos por la Politécnica de Barcelona y fue presidente del grupo Aguas de Barcelona (Agbar) y vicepresidente de Veolia, además de haber ocupado el puesto de director general adjunto y vicepresidente ejecutivo del grupo Suez. 

Si se toma como termómetro el mercado, el movimiento no ha generado alarma entre los inversores. Este mismo miércoles, antes de que la dimisión se hiciera oficial (que no oficiosa, puesto que ya se había anunciado por la mañana), las acciones cerraban con un incremento del 3,13 %, situándose en los 48,72 euros. 

De un taller de mecanizados a presidir el farolillo de la Defensa

Ángel Escribano ha pasado de héroe a villano de la Moncloa en unos pocos meses. Nada queda ya de aquella confianza de la que gozaba el empresario cuando, tras el baile de sillas que se produjo en las altas esferas de Telefónica e Indra (con la destitución de Álvarez-Pallete al frente de la teleco para colocar en su lugar al entonces jefe de la empresa de Defensa Marc Murtra), el madrileño se convertía en máximo dirigente de Indra. Por aquel entonces, cuando se hablaba de quién podía suceder a Murtra, en los mentideros ya sonaba el nombre de los hermanos Escribano (Ángel y Javier), dos empresarios muy cercanos a Pedro Sánchez.

Pero poco ha durado la confianza y ambos han acabado convirtiéndose en una piedra en el zapato del Gobierno.

Su historia empresarial —que bien podría inspirar el guion de una serie— suma un nuevo capítulo. Nacidos en Coslada, Javier y Ángel aprendieron el oficio de empresario lejos de cualquier escuela de renombre. De hecho, Ángel no suma a su currículo ningún título universitario. Lo hicieron mano a mano con su padre, que en el año 1989 fundó un pequeño taller de mecanizados bautizado con el apellido familiar. Sobre las pequeñas piezas mecánicas de aquella humilde empresa poco a poco se erigiría un proyecto mucho más ambicioso: EM&E Group, el gigante que hoy capitanea la familia y que ya se ha convertido en todo un coloso del diseño, desarrollo y fabricación de complejos sistemas de Defensa. No les ha ido nada mal. En el 2024, la cifra de negocio rondaba los 300 millones de euros y se espera que las cuentas sigan creciendo al calor de los conflictos que asolan el mundo.

Mientras su proyecto familiar crecía, los Escribano también iban poniendo sus tentáculos en otros colosos del sector. En el 2023 inició su camino en Indra, comprando un 3,4 % del capital para ir ampliándolo hasta llegar al 14,3 % que ostentaban ahora y que los convertía en el segundo accionista de referencia solo por detrás de la SEPI. Y esto será determinante los próximos meses. Porque Escribano dejará el asiento de la presidencia, pero el Gobierno tendrá que seguir lidiando con él desde el Consejo de administración.