Un calentamiento intenso y sostenido de las aguas está alterando el clima de la región nordeste del país nipón
05 abr 2026 . Actualizado a las 15:40 h.El caladero de Sanriku, situado al nordeste de Japón, es uno de los más fértiles del planeta. La alta productividad de sus aguas se debe a la confluencia de dos corrientes, la Kuroshio y la Oyashio. La primera procede del sur y transporta aguas cálidas subtropicales, mientras que la segunda canaliza aguas frías subárticas desde el norte. La mezcla favorece que sea un mar con un elevado contenido de nutrientes. Esta zona del planeta está registrando desde el 2023 un suceso climático que tiene desconcertada a la comunidad científica. La temperatura del agua se mantiene desde entonces de forma sostenida muy por encima de lo normal, con picos que han llegado hasta seis grados más. Ahora mismo, es la anomalía térmica más intensa registrada en los océanos del mundo en ese período.
Investigadores de la Universidad de Tohoku explican que este calentamiento intenso y persistente se debe a un cambio en la dirección de la corriente Kuroshio. Normalmente, esta circulación marina se desvía hacia el este, alejándose del litoral japonés, pero desde el 2023 ha cambiado su trayectoria hacia el norte, lo que provoca que aguas muy cálidas lleguen a latitudes más altas de lo habitual, a regiones dominadas principalmente por aguas frías. Los científicos japoneses han detectado además que el calor no se concentra únicamente en la superficie, sino que está alcanzando aguas profundas. Se han observado anomalías positivas de más de 10 grados a unos 400 metros de profundidad.
El aumento anómalo de la temperatura del mar se está transmitiendo también a la atmósfera, elevando la temperatura del aire, y su efecto alcanza hasta unos 2.000 metros de altura. Esto favorece un ambiente más cálido y húmedo, ya que la atmósfera contiene más vapor de agua, lo que puede favorecer potencialmente episodios de lluvia intensa y otros fenómenos meteorológicos más extremos.
Un estudio publicado en el 2024 en Scientific Reports concluyó que la ola de calor marina registrada frente al norte de Japón en el 2023 pudo contribuir al verano excepcionalmente cálido de la región. Según los autores, el agua anómalamente cálida aumentó la evaporación, redujo la nubosidad baja y reforzó el efecto invernadero local, ayudando a sostener la anomalía de calor en la atmósfera. Ese año Japón registró el verano más cálido desde que hay datos.
El estudio advierte de que este calentamiento puede alterar la distribución de los recursos pesqueros. De hecho, ya se han observado especies propias de aguas cálidas en zonas donde antes no estaban, una señal de que el equilibrio del sistema oceánico está cambiando.