La misión Artemis 2 sigue su curso tras experimentar un fallo de comunicación y un problema con el inodoro

La Voz REDACCIÓN | EFE

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La NASA corrigió un error de comunicación posterior al despegue que provocó que la tripulación pudiera escuchar a los expertos de la agencia, pero que no llegaran sonidos desde la nave

02 abr 2026 . Actualizado a las 11:45 h.

La tripulación de la misión Artemis 2 ha experimentado un problema con su inodoro de la nave Orión, que ha sido solventado varias horas después «en estrecha colaboración con el centro de control de la misión en Houston». Según ha informado la NASA en sus primeros reportes tras el despegue, en el que también experimentó un fallo de comunicación que ya está solucionado. La nave pronto se situará en una órbita terrestre «alta y estable».

A primera hora de la mañana, la NASA informaba de que la tripulación había completado con éxito la prueba de operaciones de proximidad. «Esta prueba permite a los astronautas practicar el pilotaje de Orion de manera similar la cómo lo harían si estuvieran acoplando la otra nave espacial, un objetivo importante para la misión», explicaba la agencia en una publicación de X. Se puso en marcha después de que, cuatro horas después del arranque de la misión, la nave espacial se separara «con éxito» de la etapa superior del cohete.

Durante la misión, que aspira a ser la primera en llegar a la órbita de la Luna desde hace más de 50 años, se identificó una luz de advertencia intermitente que, según explicó Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, correspondía a un «inconveniente en el controlador» del inodoro. El funcionario indicó en una rueda de prensa que el diagnóstico y la reparación del fallo tomarían varias horas. Sin embargo, de madrugada se comunicó que la tripulación, «en estrecha colaboración con el centro de control de la misión en Houston», ya había conseguido reparar el problema. 

Por primera vez, una misión hacia el espacio profundo incorpora un inodoro plenamente funcional. En las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970, los astronautas carecían de un baño a bordo y se veían obligados a usar bolsas para recoger los desechos durante su viaje lunar. El nuevo sistema concebido para Artemis busca ofrecer una experiencia más cómoda y práctica. Dentro de la cápsula Orión se encuentra el denominado Sistema Universal de Gestión de Residuos, un inodoro de diseño especial cuya compuerta está en el piso, junto a la escotilla de ingreso a la nave.

La NASA también explicó que la nave experimentó un problema de comunicación posterior al despegue. «Aproximadamente a los 51 minutos de vuelo, durante una transferencia planificada entre satélites, la nave espacial Orion experimentó un problema de comunicación que provocó una pérdida parcial temporal de las mismas», dijo en una conferencia de prensa el administrador de la agencia espacial, Jared Isaacman. La tripulación podía escuchar a los expertos de la NASA en la Tierra, pero que ellos no podían escuchar a los cuatros astronautas. «No hubo problemas con el vehículo en sí. Las comunicaciones con la tripulación ya han sido restauradas», sentenció.

Otra preocupación que se tuvo fue la de un sensor que mostraba una batería del Sistema de Aborto de Lanzamiento (LAS) que estaba más caliente de lo normal. Sin embargo, en ningún momento la NASA interrumpió la cuenta regresiva para el despegue, como sí pasó en febrero. 

Sobre el estado de la misión, que despegó a las 18:35 hora local (00.35 en la España peninsular) desde las instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.), Isaacman dijo que la nave Orión, que trasladará a los astronautas hasta la órbita lunar, «se ha separado con éxito de la etapa central y sus paneles solares se han desplegado». «Pronto, la tripulación ejecutará el encendido de elevación del apogeo, situando a la nave en una órbita terrestre alta y estable», explicó. 

Tras superar los primeros ocho minutos y medio, que se consideran los más críticos, todo funcionó correctamente. «Hasta este momento, hemos tenido un lanzamiento exitoso desde la plataforma», expresó uno de los funcionarios espaciales desde el Centro de Control de Misión que tiene la NASA en Houston, en Texas, durante la transmisión en directo del despegue.

La cápsula orbitará cerca de 24 horas alrededor de la Tierra para probar los sistemas y decidir si continúan el camino hacia la Luna, lo que tomaría otros cuatro días de viaje, según ha explicado la NASA. La misión tiene una duración prevista de 10 días, y marcaría el regreso de la humanidad a la órbita lunar tras más de medio siglo. Los últimos astronautas que viajaron a la Luna -y alunizaron- fueron los integrantes de la Apolo 17 en diciembre de 1972.

Misión de diez días

La tripulación de Artemis 2 la conforman el comandante Reid Wiseman, la especialista Christina Koch y el piloto Victor Glover, los tres de la NASA, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Esta es la segunda misión del programa Artemis, tras el vuelo no tripulado de 2022, y precede a las próximas misiones, en las que astronautas esperan pisar la Luna en 2028 y comenzarán a establecer una presencia permanente en el satélite natural.

Al ser la primera vez que astronautas volarán a bordo de la Orión, Artemis II incluirá varios objetivos para verificar muchos de los sistemas de soporte vital de la nave operando en el espacio por primera vez. Así, la tripulación proporcionará comentarios valiosos para las futuras misiones Artemis a la Luna.

La cabina de la Orión tiene un volumen habitable de 9,34 metros cúbicos, ofreciendo a la tripulación aproximadamente el mismo espacio vital que dos minivans. Después de su viaje al espacio sobre el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) de la NASA, la tripulación guardará los reposapiés de los asientos de Wiseman y Glover (comandante y piloto, respectivamente), dándoles más espacio para moverse durante el vuelo.

La nave Orión tiene casi un 60 % más de espacio que los 5,95 metros cúbicos del módulo de mando del Apolo, el programa espacial tripulado que llevó al ser humano a la Luna en la década de los 60.

Al regresar, la tripulación soportará la reentrada de alta velocidad y alta temperatura a través de la atmósfera de la Tierra antes de amerizar en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego, donde serán recibidos por un equipo de recuperación compuesto por personal de la NASA y del Departamento de Defensa, quienes los llevarán de vuelta a tierra firme.

Las reacciones

Las reacciones y enchorabuenas ante el despegue no tardaron en llegar. La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, destacó la contribución española a la misión espacial. «España no solo está presente en la nueva era de la exploración espacial: está en su núcleo, Contribuimos con tecnología y ciencia a una misión histórica. Porque nuestro país está preparado para liderar los grandes desafíos globales y formar parte del mejor futuro», aseguró.

También Donald Trump presumió del lanzamiento de Artemis 2. En sus redes sociales describió al cohete como uno de los más potentes «jamás construidos» y celebró que, cincuenta años más tarde, «Estados Unidos regresa a la luna». «Artemis II, uno de los cohetes más potentes jamás construidos, lanzará a nuestros valientes astronautas más lejos en el espacio profundo de lo que ningún ser humano ha llegado jamás (...) Estados Unidos no solo compite, domina, y el mundo entero está observando», señaló en su mensaje.

El director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), Josef Aschbacher, celebró el lanzamiento. Lo calificó como «un nuevo capítulo en la exploración humana» del espacio, al tiempo que destacó el papel tecnológico clave que ha jugado Europa. El éxito del lanzamiento, añadió, confirma la solidez de la cooperación de la ESA con la NASA, al tiempo que pone de relieve el papel esencial de Europa en esta alianza. «Demuestra una verdad simple: cuando Europa se compromete, Europa cumple», afirmó.