Abascal, dos semanas en silencio mientras Vox vive su crisis más difícil

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira REDACCIÓN / LA VOZ

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Santiago Abascal, con Viktor Orbán el pasado marzo en Budapest.
Santiago Abascal, con Viktor Orbán el pasado marzo en Budapest. VOX

Estancado en las encuestas, paga su seguidismo a Trump y la indefinición

03 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La escalada demoscópica de Vox se ha frenado de forma brusca. El partido de Santiago Abascal está sufriendo su primera gran crisis de crecimiento y el líder unipersonal de la formación derechista guarda silencio mientras los dedos acusadores lo señalan por la bunkerización de la dirección y las extrañas alianzas internacionales que el partido sostiene con personajes polémicos como el húngaro Viktor Orbán y el estadounidense Donald Trump.

LAS PURGAS

El ala dura asume todo el poder. Aunque la crisis ha estallado con fuerza en las últimas semanas, la situación comenzó a deteriorarse en la elaboración de las listas para los comicios del 2023. La dirección de Vox, controlada por el sector ultracatólico que encarnan Jordi Buxadé e Ignacio Garriga, se hizo con los mandos de la organización y desplazó a la considerada como ala liberal. El primero en darse cuenta del giro fue Iván Espinosa de los Monteros, que optó por dejar la primera línea tras haber sido su portavoz y el interlocutor con las principales empresas.

Espinosa dio el paso atrás tras ver como muchos de sus colaboradores en el Congreso se quedaban fuera de los puestos de salida en las listas. El resultado electoral fue peor de lo esperado para Vox, que cayó a los 33 diputados, lejos de los 52 de la anterior legislatura.

Antes de Espinosa de los Monteros, ya se había ido entre insinuaciones contra la dirección de todo tipo Macarena Olona. Pero los despidos se han multiplicado en los últimos meses con Madrid y Murcia, los dos principales bastiones de la derecha radical, en el punto de mira de la dirección. En la capital, cayó primero Rocío Monasterio, casada con Iván Espinosa de los Monteros. Y este mismo mes de marzo, Javier Ortega Smith, portavoz en el Ayuntamiento madrileño, fundador del partido y titular del carné número 6 de la formación.

Tras Madrid, le tocó el turno a Murcia, donde algunos sondeos situaban al partido por delante incluso del PSOE. José Ángel Antelo, miembro de la dirección nacional y portavoz regional, fue expulsado entre acusaciones de todo tipo. Y con él se han ido muchos rostros relevantes del partido, como Javier Garre, portavoz en Torre Pacheco y presidente de la Comisión de Garantías.

Antes de Madrid y Murcia, la bronca se situaba en las comunidades en las que la dirección de Vox decidió dejar los gobiernos tras la crisis del 2023. Algunos, como el burgalés Juan Ignacio García-Gallardo, criticaron la falta de participación y amagan con crear un nuevo partido.

LA FINANCIACIÓN

Dudas en la relación con Hungría. Entre las quejas de los críticos, además de la acumulación de poder en manos de Abascal y sus dos principales asesores externos, Gabriel Ariza y Kiko Méndez Monasterio, destacan las relacionadas con la financiación de Vox. El partido cuenta ya con varias resoluciones en contra por parte del Tribunal de Cuentas. Y una investigación por un préstamo de varios millones de euros de un banco húngaro, controlado por el Gobierno de Orbán, con el que se pagó parte de la campaña del 2023.

En el punto de mira están también los pagos de más de 23.000 euros mensuales a algunos de los asesores. Y las transferencias a la Fundación Disenso, cuyo presidente vitalicio es el propio Abascal y al que algunos críticos acusan de percibir un sobresueldo por ese cargo. También se cuestiona el desvío de fondos desde muchos grupos municipales a la organización central para usos que pueden ser discutibles.

LOS SONDEOS

Frenazo tras Aragón. Si las elecciones autonómicas de Extremadura supusieron el momento más álgido del partido al duplicar votos y escaños, la salud demoscópica empezó a empeorar a partir de Aragón, en febrero. Los de Abascal llegaron a filtrar la posibilidad de ser segunda fuerza en alguna provincia, como en Castilla y León en marzo, y no lo consiguieron. Su plan de bloquear las negociaciones con el PP empezó a costarles apoyos, incluso en el CIS. Las últimos sondeos acentúan la tendencia y los alejan del 20 % soñado en Bambú.

LA RELACIÓN CON EL pp

Acusaciones de filtraciones y negociaciones paradas. La reacción de Abascal y su núcleo duro ha sido la de buscar un enemigo exterior y acusar directamente al PP de las filtraciones sobre sus problemas internos. Abascal, refugiado en el silencio desde hace dos semanas, intenta mostrar sus diferencias con Feijoo y centraliza las negociaciones sobre pactos, paralizando la actividad en Aragón, Castilla y León, y Extremadura, a la espera de lo que ocurra en Andalucía el próximo 17 de mayo.