El comandante de la misión Reid Wiseman captó de las primeras fotografías desde la ventana de la nave Orion tras emprender el camino hacia la cara oculta de la Luna. Un traje espacial a medida para sobrevivir hasta seis días
04 abr 2026 . Actualizado a las 10:56 h.Los astronautas de Artemis 2 han enviado ya las primeras imágenes de la Tierra captadas desde el espacio, mientras ellos se dirigen en la nave Orion hacia la cara oculta de la Luna. La maniobra de inyección translunar con los motores a máxima potencia se realizó con éxito la pasada madrugada. Tres horas después, los cuatro astronautas que vuelven a la Luna en este viaje que durará diez días, explicaron cómo se habían sentido y la NASA subió a continuación dos de las imágenes captadas desde la ventana de Orion por el comandante de la nave, Reid Wiseman. «Somos nosotros, juntos, mirando a los astronautas en su viaje a la Luna, para toda la humanidad», publicaban desde la NASA junto a las dos fotografías.
En la primera de ellas Wiseman logra captar a la Tierra con «espectaculares tonos azules y marrones». Puede verse incluso una aurora boreal e incluso permite atisbar la denominada luz zodiacal, una banda luminosa débil en el momento que la Tierra pasa por delante del Sol.
«El planeta se muestra de un azul pálido, con nubes blancas que se arremolinan y un brillo azul, ligeramente más claro en algunas zonas debido a la luz reflejada. Entre las ocho y las nueve, se observa una gran masa continental marrón que corresponde a África, con la península Ibérica centelleando con luces justo donde el planeta se curva. A la una, la aurora emite un tenue resplandor verde, apenas separado de la superficie del planeta. La Tierra se recorta contra el negro del espacio», añade la NASA.
«Cuando Houston reorientó nuestra nave, justo cuando el Sol se ponía detrás de la Tierra, pudimos ver todo el planeta de polo a polo. Se podía ver África, Europa y, si te fijabas bien, las auroras boreales. Ha sido el momento más espectacular. Nos dejó a los cuatro completamente paralizados», declaró Wiseman en la rueda de prensa que tuvo lugar desde el espacio esta pasada madrugada, una vez que la nave estuvo ya viajando hacia la Luna.
En la otra imagen se ve la mitad de la Tierra tomada por el mismo astronauta, desde una de las cuatro ventanas principales de la nave espacial Orión después de completar la maniobra de inyección translunar.
«Desde aquí arriba se os ve increíbles y hermosos. Y parecéis una sola cosa. Homo sapiens somos todos, sin importar de dónde vengamos o cómo seamos. Somos un solo pueblo. Esta misión nos da algo a lo que aferrarnos y decir: mirad lo que hicimos. Llamamos misiones lunares a las grandes hazañas humanas por una razón: porque nos unen y prueban lo que podemos lograr juntos», dijo Víctor Glover, que ya ha pasado a la historia por ser el primer afroamericano que viaja a la Luna.
Christina Koch, la primera mujer en ir a la Luna aseguró entre bromas sentirse orgullosa de ser «la fontanera espacial. Estoy orgullosa de que me llamen así. Me gusta decir que el retrete es probablemente el equipo más importante a bordo», dijo mientras sus otros tres compañeros asentían. «Todos respiramos aliviados cuando vimos que volvía a funcionar. Fue solo un pequeño problema, creo que por haber pasado mucho tiempo sin usarse. Creíamos que podía haber algo atascando el motor, pero afortunadamente todo va perfectamente», añadió.
La reparación del retrete no era baladí, la Orion es la primera nave enviada al espacio profundo que cuenta co inodoro. En los 60 y 70, los astronautas carecían de un baño a bordo. Debían usar bolsas para recoger los desechos durante su viaje.Nada más despegar se informó de una luz parpadeante. Esa luz venía del retrete. Los cuatro astronautas pasarán diez días a bordo de la Orión, un entorno reducido donde no existe la gravedad. Es por ello que los desechos no «caen» como sucede en la Tierra. Esto obliga a diseñar otro sistema. La solución adoptada por la Nasa es el «Universal Waste Management System» (gestión de residuos), desarrollado durante años con una inversión de más de 23 millones de dólares. El UWMS se basa en el uso de flujo de aire, que se activa desde que se levanta la tapa. Los inodoros espaciales utilizan un sistema de succión que «aspira» los desechos y los dirige hacia compartimentos específicos, lo que también ayuda a controlar los olores, según recoge Colpisa.
Los astronautas también han descrito que tienen problemas con la temperatura dentro de la nave. «Hace bastante frío. Justo antes de conectarnos a esta rueda de prensa me quité el gorro de lana y ya estoy deseando volver a ponérmelo», decía Glover. «Houston ha estado trabajando con nosotros para ajustar la velocidad de los ventiladores y la temperatura, y hemos logrado calentar bastante la nave en el último medio día. En nuestra última siesta antes de la inyección translunar hemos estado mucho más cómodos», explicó.
Sobre la forma dormir también hablaron en esa conexión con periodistas desde la Tierra. «Dormir aquí es bastante curioso. Christine ha estado durmiendo cabeza abajo, en el centro de la nave, como un murciélago suspendido en el aire. Victor, donde está ahora Jeremy —que aparece tumbado en un lado—. Jeremy se ha estirado en el asiento uno, y yo he estado durmiendo debajo de los paneles por si algo salía mal», detallaba Wiseman. «Es más cómodo de lo que uno pensaría, y es agradable volver a dormir en ingravidez. Cada vez que me estaba quedando dormido, tenía la sensación de que me tropezaba con algo y me despertaba. Mi cuerpo se está readaptando, porque hacía años que no estaba aquí arriba», describía.
El telescopio TTT3 del Observatorio del Teide observa la misión tripulada Artemis 2
El telescopio Two-meter Twin Telescope (TTT) operado por Light Bridges en el Observatorio del Teide (Instituto de Astrofísica de Canarias, Tenerife, España), ha capturado «con éxito» en la madrugada de este viernes, 3 de abril, entre las 04.27 y las 04.29 UTC, imágenes de la nave espacial Orion de la misión Artemis 2 de la NASA durante su tránsito por el espacio cislunar, apenas unas horas después de la maniobra de inyección translunar.
En concreto, y según ha informado Light Bridges en un comunicado, en el momento de la observación, la nave estaba aproximadamente a 65.000 kilómetros de la Tierra, desplazándose a una velocidad de 10.800 km/h (3 km/s) y con una magnitud visual de V = 11,5, lo que la situaba al alcance de telescopios de pequeño y mediano tamaño, si bien su rápido movimiento angular requirió el sistema de seguimiento de alta precisión del telescopio robótico de dos metros TTT3.
La observación realizada desde el telescopio TTT3 se realizó con el instrumento FERVOR-M —una cámara científica sCMOS de alta sensibilidad y cadencia— instalada en uno de los focos Nasmyth del TTT3, con una secuencia de 200 exposiciones de 0,4 segundos cada una.
El TTT3 es un telescopio Ritchey-Chrétien de dos metros de apertura que opera de forma completamente robótica y autónoma, gestionado por el sistema inteligente ROBOTQOP (Optimización de la Cola de Observaciones de Telescopios Robóticos, del inglés ROBOtic Telescope Queue OPtimization), desarrollado por Light Bridges.