Artemis 2 desvela la cara oculta de la Luna en el mayor viaje realizado por el hombre: «Esperamos que este récord no dure mucho»
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Los cuatro astronautas, los seres humanos que más lejos han viajado en el espacio, han bautizado dos nuevos cráteres y desafiado a las nuevas generaciones
07 abr 2026 . Actualizado a las 13:44 h.La misión Artemis 2 ha hecho historia. A bordo de la nave Orion, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se han convertido en los humanos que más lejos han viajado en el espacio, tras superar el récord de 400.171 kilómetros establecido por el Apolo 13 en 1970. La nueva marca está ahora en 406.771 kilómetros. Juntos han conseguido contemplar lugares nunca vistos de la cara oculta de la Luna. «Aquí, desde la cabina Integridad, y tras superar la mayor distancia que los seres humanos han recorrido jamás desde el planeta Tierra, queremos honrar los extraordinarios esfuerzos y las proezas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana», ha declarado solemnemente Hansen, el astronauta canadiense de la misión, que ha querido dejar un recado de cara al futuro. «Lo que es más importante, elegimos este momento para desafiar a esta generación, y a la siguiente, para que este récord no dure mucho tiempo», estableció como reto.
Los tripulantes de la nave Orión conversaron con Donald Trump una vez se recuperó la conexión con la Tierra, que perdieron durante 40 minutos al navegar por el lado oscuro de la Luna. El presidente estadounidense les agradeció su valentía y aprovechó para recordar que la bandera estadounidense volverá al satélite lunar para dejar «no solo huellas» sino para establecer «una misión permanente», en declaraciones recogidas por Europa Press. El mandatario preguntó a los tripulantes cuál había sido su sensación. «Recé una pequeña oración, pero luego seguí grabando», le respondió el capitán Victor Glover.
Hitos
Los astronautas vivieron un momento especialmente emotivo cuando, aprovechando el momento histórico, bautizaron dos nuevos cráteres lunares. El primero de ellos llevará por nombre Integridad, con el fin de inmortalizar la nave en la que sobrevuelan la Luna. El otro se llamará Carroll. «C-A-R-R-O-L-L», ha deletreado, con la voz entrecortada por la emoción, el comandante Reid Wiseman, al desvelar que el segundo de los cráteres nombrados es un homenaje a su difunta mujer, Anne Carroll Taylor Wiseman, fallecida en el 2020 a los 46 años a causa de un cáncer. Tras el anuncio, Wiseman y Hansen se fundieron en un abrazo, mientras Christina Koch rompía a llorar. Al tiempo, desde Houston, se guardaba un momento de silencio.
El proceso
El 6 de abril era el día clave de esta misión, que se lanzó desde Cabo Cañaveral el pasado 1 de abril. Tras dejar atrás a las 19.56 horas la frontera establecida previamente por el Apolo 13, la tripulación del Artemis 2 continuó puntualmente con el cronograma de la hazaña. «Nos adentramos aún más en el espacio, hasta que la Madre Tierra logre atraernos de regreso hacia todo aquello que tanto apreciamos», explicó el comandante Hansen mientras la nave Orion continuaba su camino para pulverizar su propio récord. Primero llegaría la máxima aproximación a la Luna, con la nave situada a una distancia de unos 6.500 kilómetros —similar a la que separa Madrid de Nueva York— y la posibilidad de contemplar la cara oculta con la nitidez que solo permite la presencia física. Y solo cinco minutos después, al batir su propio récord de distancia con su planeta natal, quedando a 406.771 kilómetros de la Tierra.
Sin embargo, nadie sería testigo de ese momento histórico, coincidente con la pérdida de las comunicaciones con la Tierra, a las 0.44 horas y con una duración de cerca de 40 minutos en una travesía en silencio. «Seguiremos sintiendo vuestro amor desde la Tierra...», dijo Glover justo antes de la desconexión, para mandar también su amor para todos los habitantes del planeta. En ese período, la Luna, interpuesta físicamente entre la cápsula y las tres antenas de la Red del Espacio Profundo que la NASA tiene en la Tierra —entre ellas la de Robledo de Chavela en Madrid—, sumió a los cuatro exploradores en una soledad absoluta.
En ese retiro forzado tras el disco lunar, los astronautas dejaban de ser meros sujetos de estudio para convertirse en los primeros vigías directos de lo desconocido en más de medio siglo y en documentalistas, gracias a sus cámaras profesionales y sus propios iPhones 17 Pro Max, de los cráteres de impacto y antiguos flujos de lava que hasta ahora solo la robótica china había logrado explorar.
«Houston, Integridad, verificación de comunicaciones. ¡Qué alegría tener noticias de la Tierra de nuevo! Es tan grandioso escucharlos desde la Tierra de nuevo. A Asia, África y Oceanía: los estamos mirando. Pueden mirar hacia arriba y ver la Luna en este momento. Nosotros los vemos también», declaró la astronauta Christina Koch en su primer mensaje tras el restablecimiento de las comunicaciones, sobre las 1.25 horas. La astronauta e ingeniera hacía historia como la primera mujer en viajar a la órbita lunar. «Cuando lanzamos este pájaro hacia la Luna, dije que no abandonamos la Tierra, sino que la elegimos, y eso es cierto. Exploraremos, construiremos y volveremos a visitar», añadió.
Un largo eclipse
Hacia el final del sobrevuelo, la tripulación todavía tuvo la oportunidad de presenciar un eclipse solar total invisible desde la Tierra, viendo cómo el Sol se ocultaba tras el horizonte lunar en una coreografía cósmica perfecta. «Desde la perspectiva de la nave, el Sol pasará detrás de la Luna, creando un eclipse solar. Desde este punto de vista único, el eclipse durará aproximadamente 53 minutos, y luego verán el amanecer, cuando el Sol vuelva a aparecer por el otro lado de la Luna», había explicado Kelsey Young, jefe de operaciones científicas de vuelo de Artemis.
Al emerger de la sombra y recuperar la comunicación con Madrid y Houston, la misión Artemis 2 no solo logró récords de distancia, sino que validó el camino para que, en apenas dos años, el ser humano vuelva a dejar sus huellas en el polvo lunar, reafirmando a la Tierra como ese hermoso «oasis» que Victor Glover describió emocionado en su ya histórico mensaje de Pascua.
Con una de las partes más críticas de la misión superadas, la tripulación emprende ya camino hacia la Tierra, a la que llegará en la madrugada del sábado. Tras alcanzar ese récord de 406.711 kilómetros, los astronautas del Artemis 2 se enfrentan a cuatro días de travesía en los que seguirán evaluando los sistemas de la nave. En su regreso, la tripulación soportará la reentrada de alta velocidad y alta temperatura a través de la atmósfera de la Tierra. La previsión es que americen en el Océano Pacífico, frente a la costa de Estados Unidos, a las 20.07 horas -las 02.07 penínsulares- del 10 de abril en la costa este de EE.UU. Los cuatro tripulantes serán rescatados con helicópteros para ser asistidos a continuación en un buque de la Armada estadounidense, donde serán sometidos a los pertinentes controles médicos. «En lugar de requerir propulsión a su regreso, esta trayectoria de bajo consumo de combustible aprovecha el campo de gravedad Tierra-Luna, lo que garantiza que, después de su viaje alrededor del lado lejano de la Luna, Orion será atraído naturalmente por la gravedad de la Tierra para la parte de retorno libre de la misión», explica la NASA. Para entonces se calcula que habrán recorrido 1,1 millones de kilómetros en diez días.
El futuro
Artemis 2 se ha convertido en la primera prueba de vuelo tripulado de la NASA del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave espacial Orion alrededor de la Luna, con el fin de verificar las capacidades actuales para que los humanos exploren el espacio profundo y preparar el terreno para la exploración y la ciencia a largo plazo en la superficie lunar. Esta misión confirmará que todos los sistemas de la nave funcionan, según lo diseñado con tripulación a bordo en el entorno real del espacio profundo.
La misión allanará el camino para las misiones a la superficie lunar, estableciendo capacidades de ciencia y exploración a largo plazo, e inspirará a la próxima generación de exploradores: la Generación Artemis.