Los astronautas de Artemis 2 se preparan para el amerizaje: «Tenemos batutas que vamos a entregar a la próxima tripulación»
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Los cuatro tripulantes de la nave Orion volverán a la Tierra este viernes -madrugada del sábado en España- completando así su misión de diez días. «Viajar en una bola de fuego a través de la atmósfera también va a ser profundo», aseguró el piloto, Victor Glover
09 abr 2026 . Actualizado a las 14:57 h.Los astronautas de Artemis 2 dedicarán este jueves a preparar la cabina y a estudiar los procedimientos de entrada antes de su regreso a la Tierra este viernes. La NASA mantiene el horario previsto para el amerizaje, que tendrá lugar a las 20.07 horas del este de Estados Unidos, a las 02.07 horas del sábado hora española. El lugar elegido es la Costa de San Diego, cerca de la frontera con México. Mientras la agencia espacial ha confirmado ya que el USS John P. Murtha, el buque de rescate de la Marina estadounidense, se dirige hacia el lugar del encuentro en el Océano Pacífico, los tripulantes tendrán que empezar a guardar los equipos dentro de la nave Orion y asegurarse que todo está sujeto para la reentrada.
La NASA y las Fuerzas Armadas confirmaron además que tienen planes de contingencia ante la posibilidad de que el tiempo no se favorable o que la nave americe fuera del rango esperado. A los dos helicópteros que van a recoger a los astronautas (para llevarlos al USS John P. Murta para los exámenes médicos) se van a sumar siete aeronaves que monitorearán el regreso.
Durante las últimas horas, y seguirán este jueves, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se turnarán para probar y evaluar la prenda para la intolerancia ortostática que se usa debajo del traje del Sistema de Supervivencia de la tripulación. Se trata de un equipo que les ayudará a mantener la presión arterial y la circulación durante la transición de regreso a la gravedad terrestre.
La NASA ha explicado el motivo: algunos astronautas experimentan intolerancia ortostática después de un tiempo prolongado en microgravedad, una condición que puede dificultar mantenerse de pie sin mareos o desmayos. «La prenda aplica compresión en la parte inferior del cuerpo para contrarrestar este efecto y facilitar un regreso seguro», explicó.
Al margen de ello, el equipo completará su sesión diaria de ejercicios con volante de inercia como parte del programa de entrenamiento físico de la misión. El volante de inercia utiliza un sistema de cables que permite realizar tanto ejercicios aeróbicos, como remo, como movimientos de resistencia, incluyendo sentadillas y peso muerto.
Además, a las 21.15 horas (03.45 horas en España) hablarán con los medios a través de una llamada virtual para después tomar el control de la nave alrededor de las 22.55 (04.55 horas en España) para realizar otra demostración de pilotaje manual, al estilo de las que llevaron a cabo al principio de la misión y también durante la demostración de operaciones de proximidad. En este caso, guiarán la nave espacial hasta que apunte de cola al Sol. Con esta prueba, recopilarán más datos sobre las cualidades de manejo y los sistemas de guiado, navegación y control de la nave. A su vez, también podrán gestionar las condiciones térmicas y la generación de energía.
Momento para pasar el testigo
La tripulación expresó este miércoles, en su última rueda de prensa desde el espacio, que desean volver a la Tierra para «pasar la batuta» a los astronautas que llegarán a la Luna, además de compartir que la misión les reafirmó que los humanos deben «crear juntos» en vez de «destruir».
«Parte de nuestra ética como tripulación y nuestros valores desde el comienzo fueron que esta es una carrera de relevos. De hecho, para simbolizar físicamente, trajimos batutas, que planeamos entregar a la próxima tripulación», compartió Christina Koch, especialista de misión de la NASA, desde la nave Orion.
El piloto, Victor Glover, confesó que el momento que más anhela de la misión es la vuelta a casa y la labor de compartir los hallazgos de Artemis 2, como parte de la primera tripulación en orbita la Luna en más de 50 años, lo que representa los cimientos para una futura base de Estados Unidos en el satélite natural y la eventual exploración humana de Marte. «Hay mucha información que ya han visto, pero todo lo bueno está regresando con nosotros. Hay muchas más imágenes, tantas historias y, Dios, ni siquiera he empezado a procesar por todo lo que pasamos. Aún tenemos dos días más y viajar en una bola de fuego a través de la atmósfera también es profundo», indicó el piloto.
«Amamos vivir en la nave»
Esta es la primera misión tripulada del programa Artemis de la NASA, que en el 2022 lanzó una nave sin astronautas para sobrevolar la Luna, en 2027 mandará a una tripulación para orbitar la Tierra y en 2028 enviará a dos grupos de astronautas que llegarán a la superficie del satélite natural. Pese a los problemas del inodoro, los olores y el compartir un espacio reducido con otras tres personas en todo momento, Koch aseveró que la tripulación «ha amado habitar la nave Orión» y que «no hay nada que no extrañarán» de vivir en el espacio. «Extrañaré la camaradería. Extrañaré estar tan cerca de tanta gente y tener un propósito en común, una misión en común, trabajar duro en ella todos los días, a lo largo de cientos de miles de millas, con un equipo en tierra. Este sentido de trabajo en equipo es algo que usualmente no vives como adulto», relató la astronauta.
«Los humanos deben crear juntos»
Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense relató que la misión les refirmó que «los humanos deben crear soluciones juntos en lugar de destruir». «No ha cambiado mi perspectiva o la perspectiva con la que despegué, que fue que vivimos en un planeta frágil en un vacío, en el vacío del espacio. Lo sabemos por la ciencia. Somos muy afortunados de vivir en el planeta Tierra», subrayó.
Mientras el comandante de la misión, Reid Wiseman de la NASA, compartió que el momento crucial fue cuando sus compañeros propusieron nombrar un cráter lunar en honor a su difunta esposa, Carroll, justo en el día más importante de su misión, el lunes, cuando pasaron por la cara más oculta del cuerpo celeste. «Ese fue el momento cúspide de la misión. Para mí, eso fue cuando los cuatro estuvimos lo más unidos, lo más enlazados, y salimos de eso realmente concentramos en el día por delante», mencionó.
El rango de amerizaje
La NASA maneja un rango estimado de 2.000 millas náuticas (3.704 kilómetros) en el Pacífico para el amerizaje de la cápsula Orion este viernes. «Estamos aún trabajando con los militares para garantizar que, si hay un evento fuera de lo nominal, tengamos fuerzas de rescate listas para ir al sitio del aterrizaje no nominal», explicó Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis.
«Si todo sale nominal (conforme a lo esperado), no necesitarán hacer ninguna acción, pero ellos han entrenado, trabajando con mi equipo de controladores de vuelo para responder en caso de que nos enfrentemos a un escenario no nominal», expresó. Por ahora, la NASA revisa los paneles térmicos que protegen a la nave espacial del calor que se genera durante el regreso a la atmósfera para detectar «si hay algo de preocupación que cambie el perfil de reingreso», agregó Debbie Korth, subgerente del programa Orion.
El primer paso para el regreso es el desacople del módulo de la tripulación del resto de la nave Orión, lo que ocurre 42 minutos antes del amerizaje, mientras que el regreso a la atmósfera sucede 13 minutos antes del arribo de los astronautas al mar, describió Henfling. En este periodo, la nave alcanzará una velocidad máxima de 34.965 pies por segundo (10.657 metros), agregó.
Cuando los astronautas lleguen al océano, los médicos ingresarán a la nave para revisarlos y después los llevarán a los helicópteros de la marina en orden: primero a Christina Koch, después a Glover, luego al canadiense Jeremy Hansen y, al final, al comandante Wiseman, según detalló Villarreal.