Rufián y Montero exhiben sintonía ante la indiferencia del independentismo

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

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Xavier Domènech, Irene Montero y Gabriel Rufián, este jueves en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
Xavier Domènech, Irene Montero y Gabriel Rufián, este jueves en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Lorena Sopêna | EUROPAPRESS

El portavoz de ERC y la eurodiputada de Podemos abogan por la unidad de las izquierdas

10 abr 2026 . Actualizado a las 13:37 h.

La izquierda alternativa sigue buscando la forma de evitar un descalabro electoral ante la extrema polarización que se dibuja en España. El auditorio de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona sirvió de escenario para el segundo acto público de Gabriel Rufián, empeñado en tratar de convencer a los demás, también a su propio partido, de la bondad de su propuesta para unir fuerzas en las próximas elecciones generales, en el 2027 como muy tarde. Si el primer acto tuvo como escenario Madrid y de interlocutor a un dirigente de Más Madrid, en esta ocasión el lugar elegido fue Barcelona, con la eurodiputada de Podemos Irene Montero como alter ego. Bajo el título en catalán Què s’ha de fer? (¿Qué hay que hacer?), y moderado por Xavier Domènech, ex dirigente de los comunes, la marca de Sumar en Cataluña, el diputado independentista y la ex ministra de Podemos intercambiaron argumentos y debatieron sobre la salud actual y futura de los partidos situados en el extrarradio del PSOE.

Como en Madrid, Rufián llamó a las izquierdas a unirse ante el avance de la extrema derecha: «Si no, nos matarán por separado», soltó a los presentes, ante los sondeos que auguran un desplome en las urnas. También defendió con ahínco el papel de los independentistas catalanes en la articulación de ese espacio político, sin renunciar a sus fundamentos, un mensaje claramente dirigido a su parroquia: «No me hace menos independentista decir que quiero que le vaya bien a las izquierdas españolas; el escenario ideal es un PSOE sometido».

Aunque admitió no tener «ningún interés en gobernar España», sí espera y desea «que se gobierne bien». Unas horas antes, en la radio autonómica, descartó la posibilidad de dejar su formación, ante la indiferencia e incluso manifiesto rechazo que la propuesta de liderar las izquierdas periféricas españolas genera entre los suyos: «Sería un desgraciado si renunciara a Esquerra; estaré aquí hasta que me echen».

Pese a la ausencia del líder Oriol Junqueras (tampoco estuvo en Madrid), sí hubo representación oficial de los republicanos en el acto de la UPF. «¿Por qué Esquerra no puede inspirar como en otros momentos a la izquierda española?», les preguntó desde la tarima el político de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), descendiente de andaluces llegados a Cataluña en los años 60 en busca de un futuro mejor.

En su turno, Montero recogió el testigo como si de una carrera de relevos se tratara, para coincidir en la necesidad de construir una izquierda «fuerte» tanto en Cataluña como en el resto de España, y dejó claro que ella está dispuesta a «hacer equipo» con Rufián para lograrlo. Una alianza que, dijo, pueda articularse con Esquerra como «motor» en Cataluña y su formación a escala estatal. La escuchó atenta en primera fila la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ausente en la cita de Madrid, en la que no hubo siquiera representación oficial del partido.

Una muestra del malestar que ha generado la propuesta de Rufián en Esquerra es la renuncia de la ejecutiva local de Igualada (Barcelona). La agrupación municipal, integrada por 18 personas, presentó la dimisión en bloque después de que la militancia rechazara el preacuerdo para acudir a las próximas municipales en esta localidad junto a los comunes y CUP. La consulta se decidió por una diferencia de apenas tres votos. Los ya dimitidos denunciaron que en la votación intervinieron «dinámicas internas» que «condicionaron e influyeron» en el resultado final, y acusaron a Junqueras de «falta de comunicación».