Juan Carlos I destaca como el principal éxito de su reinado «reconciliar a España consigo misma»
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«Solo yo mismo podía escribir mi propia historia», dice el emérito sobre sus memorias al recoger un premio en la Asamblea Nacional francesa, donde fue el primer rey en tomar la palabra en 1993
11 abr 2026 . Actualizado a las 17:24 h.Juan Carlos I defendió su legado este sábado ante la Asamblea Nacional francesa, donde recibió el Premio Especial del Jurado del Libro Político por sus memorias Reconciliación y destacó que su principal logro fue «reconciliar a España consigo misma». «No elegí al azar el título de mis memorias: Reconciliación. Creo que es la palabra que mejor resume el principal logro de mi vida pública: haber iniciado y fomentado la reconciliación de España consigo misma, tras una larga dictadura y una guerra civil, llevándola a pasar, de la forma más pacífica posible y en muy poco tiempo, a una democracia plena y completa», dijo el rey emérito al recibir este sábado el galardón.
El emérito defendió su decisión de escribir sus memorias: «A todo lo que se ha escrito sobre mí le faltaba el relato en primera persona», afirmó. A las «miles de páginas» que se han escrito sobre su trayectoria política y su vida personal «les faltaban unos cientos más, escritas en primera persona, por el propio protagonista, aquel que podía aportar más conocimiento sobre sí mismo, sobre lo que ha hecho y sobre por qué lo ha hecho. Es decir, modestamente, yo mismo», dijo el rey emérito al recibir este sábado el galardón, en un discurso que pronunció sentado y con ciertas dificultades.
El monarca aseguró que no se ve «abrumado» por el presente aunque reconoció que «a veces» le entristece. «Ahora, cuando miro hacia atrás, el presente no me abruma, aunque a veces puede entristecerme. Soy consciente de que nadie es profeta en su tierra y que siempre habrá juicios divergentes sobre todo. Pero siempre he tenido claro que la democracia, el respeto de los derechos humanos y el progreso de la sociedad española eran los objetivos por los que quería obrar», afirmó en su discurso de agradecimiento del galardón.
«He querido mostrar en mis memorias mi orgullo de ver cómo España se ha transformado de manera radical y positiva en todos los niveles en el curso de mi reinado», agregó el rey Emérito.
La concesión del premio a Reconciliación, una obra escrita en primera persona y en colaboración con la escritora francesa Laurence Debray, ha sido por unanimidad por un jurado independiente presidido por la reputada historiadora Annette Wieviorka, especialista en la Segunda Guerra Mundial, e integrado por una veintena de periodistas y ensayistas.
Es consciente, dijo, de que «no es habitual que un rey escriba sus memorias», algo que su padre «probablemente, en abstracto, tenía razón» cuando siempre le desaconsejó hacerlo, pero subrayó que la vida de una persona «no se reduce a abstracciones», sino que «los hechos concretos que la marcan determinan en gran medida nuestras actitudes, nuestro comportamiento y nuestras decisiones», señaló.
«En mi caso, ya se cuentan por miles las páginas que se han escrito sobre mi reinado, sobre mi persona, mi carácter, mis experiencias, mis éxitos y mis errores, e incluso sobre lo que pienso y dejo de pensar», constató Juan Carlos I.
Y comprensivo, consideró «natural» que «se ejerza tal escrutinio sobre una persona cuya dimensión pública es tan marcada como la de un rey», pero justificó su deseo de completar ese análisis con su propia voz y experiencia.
En la ceremonia, Juan Carlos I estuvo acompañado por sus hijas, Elena y Cristina, así como de su nieto mayor, Felipe de Marichalar y Borbón, y de su asiduo acompañante Vicente García Mochales.
Entre las autoridades francesas presentes estaban la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet; los ex primeros ministros Manuel Vals -acompañado de su esposa Susana Gallardo- y Elisabeth Borne, así como el secretario general de la asociación Lire la Société, Philippe Méchet, y su fundadora Luce Perrot, en el origen de la organización del Día del Libro Político en la Asamblea Nacional, que se celebra desde hace tres décadas.
Esta es la segunda vez que Juan Carlos I pronuncia un discurso en la Asamblea Nacional francesa, aunque la primera vez fue en el hemiciclo y ante todos los diputados. Aquel 7 de octubre de 1993, en un discurso pronunciado también en francés, el monarca realizó una firme defensa de la libertad y de los valores democráticos, con un marcado acento europeísta.
Fue el primer monarca que habló en ese hemiciclo y su intervención marcó un precedente, ya que inauguró este tipo de alocuciones de jefes de Estado extranjeros en la Cámara baja francesa.