La expareja de Koldo también recibía sobres con efectivo en la sede del PSOE
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Declara que no recuerda haber hablado de «chistorras, lechugas y soles» para referirse a los billetes
13 abr 2026 . Actualizado a las 23:02 h.«En el PSOE pagaban siempre en efectivo». Patricia Uriz, expareja de Koldo García, apuntaló este lunes en su declaración en el juicio por el caso de las mascarillas el descontrol en el manejo de efectivo en la sede socialista de Ferraz. Uriz, que se presentó como exsecretaria del exministro de Transportes José Luis Ábalos, para sus asuntos profesionales como personales entre julio del 2018 y julio del 2021, admitió haber recogido sobres con dinero en metálico en la sede del PSOE. Aseguró que el dinero que recibía se correspondía con gastos justificados con tiques y que Koldo perdió una vez el justificante y se quedó sin cobrar porque el sistema era «muy rígido».
«A Celia no le gustaba tener dinero en el cajón», declaró, en referencia a la trabajadora del PSOE que ya admitió la entrega de sobres. «Si ellos no estaban, los podía recoger yo», añadió, aludiendo a Koldo y Ábalos. Luego, precisó, era Koldo quien se encargaba de repartir el dinero a quien correspondiera. Ocultándose tras unas gafas y una peluca pelirroja, y respondiendo solo a su abogada, sostuvo que mientras en el Ministerio de Transportes los gastos se abonaban por transferencia, en el PSOE se entregaban «sobres» con dinero. Relató que se ocupaba de todos los gastos de Ábalos. «Yo compraba el tabaco, billetes de tren para la familia, el sueldo de alguna persona que trabajaba en su casa, cosas de Amazon, libros, viajes, hoteles», enumeró. Cuando le indicaban que había que hacer un pago, lo hacía.
«Adelantar tanto dinero al señor Ábalos no era plato de buen gusto», afirmó, dejando entrever su malestar y precisando que no entendía por qué tenían que pagar a las «amigas» del ministro. Esa situación, explicó, fue motivo de discusiones frecuentes con su expareja. Cuando se separaron, añadió, Ábalos les debía dinero.
La mujer de Ábalos era «Puta 1»
Respecto a los mensajes de WhatsApp intervenidos, en los que hablaba con Koldo de «chistorras», «lechugas» y «soles» —términos que la Guardia Civil vincula a billetes de distinto valor—, señaló que no recuerda haberlos escrito y que no se reconoce en algunos de ellos. Sí admitió que se referían a la exmujer de Ábalos, Carolina Prendes, como «puta 1», porque no apreciaba a los hijos de Ábalos que no eran fruto de su matrimonio y por eso, «para evitar discusuones», ellos se ocupaban de pagar la manutención.
En su intento de exculpar a Koldo, con el que mantuvo una relación durante 24 años y con el que tiene una hija en común , explicó que de los 24.000 euros en efectivo hallados en su casa, 13.000 eran suyos y los guardaba en un armero sin que Koldo «tuviera ni idea». Los otros 11.000, añadió, eran fondos compartidos para «gastos y reparaciones».
También declaró el empresario Manuel Sallés, imputado en el caso Hidrocarburos, que declaró que contrató a Koldo durante tres o cuatro meses con un sueldo entre 1.550 y 2.000 euros tras salir este del ministerio porque una empresa de Malasia le propuso convertir una agencia de valores en un banco y pensó que Koldo podía ayudarle a «abrir puertas». Pero, según aclaró, no sirvió de nada y le despidió «Creía que tenía más influencia de la que en realidad tenía», sostuvo.
El empresario Claudio Rivas, principal socio de Aldama, rechaza responder
El empresario Claudio Rivas, dueño de la empresa Villafuel y principal implicado en la trama del caso Hidrocarburos, se negó a responder a las preguntas de todas las partes por su condición de investigado en esa otra causa. «No voy a contestar, me ha dicho mi abogado que no conteste», anunció, y mantuvo esa posición a pesar de todas las preguntas que se le formularon. El presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, le había recordado que tiene derecho a «no declarar y a no confesarse culpable», pero que, dada su condición de testigo en esta causa, si lo hacía estaba obligado a decir la verdad.
Al salir del tribunal, Rivas buscó con la mirada a Víctor de Aldama, al que dirigió una sonrisa, sin que este se la devolviera. Rivas era socio de Carmen Pano y tenía como empleada a su hija, Leonor González Pano, que era novia de Aldama. Ambas han declarado ya en este juicio.
Javier Serrano, socio también del comisionista Aldama, rechazó igualmente contestar a las preguntas de las partes. Según la investigación, Serrano ordenó a una empleada de una empresa en la República Dominicana entregar dos sobres con 10.000 dólares cada uno al hermano de Koldo García, Joseba García, que, según la Fiscalía, eran comisiones para José Luis Ábalos. Joseba García declaró en el juicio que desconocía el contenido de los sobres.