Detenido un joven de 20 años por lanzar un cóctel molotov contra la casa de Sam Altman, fundador de ChatGPT

LA VOZ REDACCIÓN

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El FBI ha compartido las imágenes de las grabaciones de seguridad que muestran a un individuo arrojando los elementos incendiarios

14 abr 2026 . Actualizado a las 18:29 h.

Un joven de 20 años de Texas, Daniel Moreno-Gama, detenido el pasado viernes tras un ataque con cócteles molotov a la vivienda del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, en San Francisco, ha sido acusado de intentar incendiar la propiedad, así como de planear un ataque contra la sede de la compañía responsable de ChatGPT. El sospechoso pudo ser identificado al ser captado por las cámaras de seguridad mientras arrojaba los elementos incendiarios, según se puede observar en las grabaciones difundidas por el propio FBI.

En el incidente, sucedido alrededor de las 3.45 horas de la madrugada, el cóctel molotov impactó en una puerta exterior de la propiedad. El artefacto cayó cerca del portal y se apagó, sin causar heridos ni grandes desperfectos, sino tan solo unos daños mínimos, según indicaron tanto la policía como el equipo de seguridad privada. 

Según la investigación, el joven viajó desde su Texas natal a California, equipado con varios artefactos incendiarios, queroseno y un mechero, y portaba en el momento de su detención de un documento con contenido crítico con la inteligencia artificial que contenía expresiones contrarias a la IA y amenazas directas contra el propio Sam Altman, con frases que expresaban la intención de asesinar al cofundador de la compañía.

Por todo ello, Moreno-Gama ha sido acusado, según ha indicado el fiscal federal Craig Missakian, de intento de destrucción de propiedad mediante explosivos y posesión de arma de fuego no registrada. De ser declarado culpable, podría enfrentarse a penas de entre cinco y 20 años de prisión por los explosivos y hasta 10 años adicionales por la posesión ilegal de armas.

El ataque se enmarca en las crecientes amenazas que muchos ven en la industria de la IA y ha sucedido solo unos días después de una investigación publicada por la revista The New Yorker, firmada por Ronan Farrow —hijo de Woody Allen y Mia Farrow— y Andrew Marantz, en la que se acusa a Altman de mentir habitualmente para conseguir lo que quiere, lo que ha generado desconfianza tanto en Silicon Valley en su conjunto como en la propia empresa que cofundó y de la que fue brevemente expulsado durante el 2023.

Aprovechando el ataque, Altman ha cargado contra el artículo, al calificarlo de «incendiario», y reconociendo también errores propios. En su blog, reconoce haber subestimado «el poder de las palabras y la narrativa» y la posibilidad de que el reportaje tan duro pudiera alimentar un clima tan peligroso contra él. Por eso, pide una «desescalada en la retórica y en las tácticas».