Pedro Almodóvar confiesa que lleva 30 años molesto con la canción de Joaquín Sabina sobre sus chicas: «No me hizo ni puñetera gracia»
ACTUALIDAD
El director manchego reconoce que le incomoda el término acuñado para las actrices que han quedado vinculadas para siempre a él: «Hay un cierto, no sé si desprecio, pero sí de falta de apreciación de sus trabajos»
14 abr 2026 . Actualizado a las 19:17 h.Corría el año 1992, con España en plena celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla. Pedro Almodóvar ya era un director consolidado tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, con su estilo irreverente, su particular sentido del humor costumbrista, su cromatismo y, sobre todo, por la reivindicación central del protagonismo de las mujeres que no respondían al estereotipo de musa cinematográfica clásica. El talento del manchego para descubrir nuevas actrices, crear para ellas personajes desbordantes de personalidad y lanzarlas al estrellato les valió a sus musas el apelativo de «chica Almodóvar». Un término que ese año se inmortalizó y popularizó todavía más por una canción de Joaquín Sabina, Yo quiero ser una chica Almodóvar.
Pero ahora, más de tres décadas después, el propio realizador ha confesado que no le gusta nada. Ni el término ni, mucho menos, el tema de Sabina. «A mí no me hizo ni puñetera gracia», explicó en el pódcast de La Pija y la Quinqui sobre la canción, confirmando que era la primera vez que lo reconocía públicamente. Aunque asegura que el cantautor ya lo sabía. «A mí no me interesó nada; de hecho, no me gustó nada —explicó—. No hablamos de ello, y tampoco he visto muchas veces en mi vida a Sabina, y yo creo que él llevaba mal que yo no estuviera de acuerdo con esa canción».
Su problema con la composición de Sabina es que considera que los versos eran críticos con ellas y se burlaban de las actrices, e incluso de actores, con «un poquito de mala leche». La canción no ocultaba su tono irónico en ningún momento. Sus primeros versos decían: «Yo quiero ser una chica Almodóvar / Como la Maura, como Victoria Abril / Un poco lista, un poquitín boba», algo que, para el director, suponía una falta de respeto para la protagonista de Mujeres al borde de un ataque de nervios. «Ya estaba llamando tonta a Carmen Maura», indica.
Una parte peor, en opinión del creador de Amarga Navidad, llegaba en su segundo párrafo. «Yo quiero ser una chica Almodóvar / Como Bibí, como Miguel Bosé / Pasar de todo y no pasar de moda», cantaba el madrileño. «Ya estaba llamándole a Miguel Bosé maricón», identifica ahora el director, que censura el uso de esos «segundos términos» para insinuar ciertas cosas. «Aunque él diría que es crítica social», ironiza Almodóvar.
Esta espinita clavada con Sabina se enmarca en un problema mayor que tiene con el propio término acuñado «de chica Almodóvar», una expresión que le parece desconcertante, ya que cree que menosprecia sus trabajos como actrices. «Para mí es lo que son, aunque fuera la primera vez que trabajaban», valora el manchego, que cree que en el uso de ese apelativo se esconde casi un desprecio y sin duda «una falta de apreciación» a su profesionalidad.
«Es un término que yo no utilizo en mi vida. Nunca se me ocurriría hablar de mí en tercera persona», recalca Almodóvar al explicar por qué no se lleva nada bien con ese término. Caso contrario es de las propias actrices, como Carmen Maura, Penélope Cruz, Bibiana Fernández, Marisa Paredes o Rossy de Palma, cuyas carreras han quedado para siempre vinculadas al autor cinematográfico español. «Ellas sí lo llevan bien», admite.