Sánchez llama a la izquierda a pasar a la acción para defender la democracia
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Varios líderes de América Latina participaron en una cumbre en Barcelona. Sheinbaum asegura que nunca existió una crisis diplomática con España
19 abr 2026 . Actualizado a las 10:09 h.Un progresismo en horas bajas se conjuró este sábado en Barcelona para contrarrestar el auge de la extrema derecha en todo el mundo. Al frente apareció Pedro Sánchez, flanqueado por varios líderes latinoamericanos, que arengó a los suyos con la vista puesta en el nuevo ciclo electoral que se dibuja en el horizonte. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE exhortó a las 5.000 personas que llenaron el auditorio de Fira de Barcelona a no bajar la guardia, a rearmarse para frenar el avance de las políticas ultraconservadoras que, según él, ponen en riesgo la democracia: «Dentro de nuestras sociedades crece la desigualdad y la desinformación, el riesgo es que la democracia se vacíe por dentro. No basta con resistir, tenemos que proponer, liderar, tenemos que demostrar que la democracia se puede fortalecer», afirmó. Por la mañana, Sánchez presidió la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, con presencia de gobernantes de ambos lados del Atlántico, en particular de América Latina; y la Global Progressive Mobilisation, organizada por partidos de izquierdas. Ambas confluyeron en el recinto ferial barcelonés, con parecido guion e idéntico mensaje.
El destinatario en ambos casos era el mismo: Donald Trump. Sin prácticamente mencionarlo, el presidente de Estados Unidos, el hombre que está forzando las costuras del mundo hasta el extremo, estuvo en la cabeza de todos, pero en boca de nadie. «La democracia no puede darse por sentada», afirmó Sánchez, para quien las políticas del actual inquilino de la Casa Blanca ponen en peligro la democracia, al suponer «un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza».
Presente el no a la guerra
El no a la guerra, siempre presente, fue otro de los elementos que dieron cohesión a la cumbre de Barcelona. Junto a Sánchez, los presidentes de Brasil, Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; y México, Claudia Sheinbaum, entre otros. Más reducida era la presencia europea, por razones obvias: la izquierda continental ni está ni se la espera. De Reino Unido, con Ejecutivo laborista, solo se dejó ver el viceprimer ministro, David Lammy. Daba igual. Sánchez disparó contra la extrema derecha y la derecha clásica, la que gobierna en la mayoría de los países vecinos, casi sin distinción: «La ultraderecha y la derecha hacen ruido, pero que no os engañen: no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba». El líder de los socialistas españoles pidió moral de victoria y cargó de nuevo contra la oposición: «La derecha no lidera, la derecha languidece y la gente se está dando cuenta de que no tienen propuestas sino solo eslóganes vacíos». Para sostener sus argumentos, echó mano de una de las últimas medidas puestas en marcha por el Gobierno de PSOE y Sumar, aplaudida por varios de los líderes latinoamericanos presentes: «En España estamos impulsando un proceso de regularización de migrantes; lo que le quiero decir a la derecha y la ultraderecha que se oponen es que España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia».
De Lula a Hillary Clinton
A Pedro Sánchez le precedió en la palabra el presidente brasileño. Luiz Inácio Lula da Silva arremetió contra la ola reaccionaria de extrema derecha que recorre el mundo, que «se ha aprovechado del malestar de la población y de su frustración inventando mentiras y mentiras sobre migrantes, mujeres y minorías», dijo. «Todas las personas necesitadas sirven para el discurso de odio de la ultraderecha», sentenció. Contra la desinformación advirtió también Hillary Clinton, la ex secretaria de Estado y ex primera dama de Estados Unidos, que estuvo presente por videoconferencia. Clinton instó a los presentes a defender los valores progresistas: «En todo el planeta vemos cómo la ciudadanía pide más dignidad, más seguridad y más oportunidades; sigamos defendiendo la libertad, la justicia, la igualdad». Hasta el catalán Salvador Illa se sumó a la fiesta de la izquierda global. Necesitado de oxígeno para sortear los problemas de una Generalitat que gobierna en minoría y sin presupuestos, el presidente autonómico apeló al tradicional seny catalán como contraposición a los «liderazgos autoritarios y la ola de extremismos».
Sheinbaum: «Nunca ha habido crisis diplomática con España»
La cita de Barcelona ha supuesto el deshielo de las relaciones entre España y México desde que el expresidente Andrés Manuel López Obrador exigiera disculpas a la monarquía española por los abusos cometidos durante la conquista de hace 500 años. A su llegada ayer a la cita con Pedro Sánchez, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, negó la existencia de ninguna crisis diplomática con España: «No hay crisis diplomática, nunca la ha habido. Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria», señaló a los periodistas. En su intervención posterior, Sheinbaum dejó claro que viene de un pueblo «que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron calladas, esclavizadas y saqueadas; pero que nunca fueron derrotadas». Hace un mes, el rey Felipe VI admitió que durante la colonización de América «hubo mucho abuso» y que «hay cosas que hoy en día no pueden hacernos sentir orgullosos».
El Gobierno central quiere a una mujer al frente de las Naciones Unidas
En el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, el presidente del Gobierno abogó por reformar «con urgencia» la Organización de las Naciones Unidas para convertirla en una institución «más representativa y eficiente». Además, Sánchez quiere que la próxima secretaría general de la ONU, hoy en manos de António Guterres, pase a ser desempeñada por una mujer. «Creemos que es el momento de que sea renovada, reformada y dirigida por una mujer; no solo es una cuestión de justicia, es una cuestión de credibilidad», dijo. La expresidenta de Chile Michelle Bachelet es una de las aspirantes a relevar a António Guterres al frente del organismo. Bachelet cuenta con el apoyo expreso de Brasil y México, entre otros, aunque no el de su propio país. Al cargo, que se renovará el próximo mes de noviembre, opta también la costarricense Rebeca Grynspan, además de dos hombres, Rafael Grossi y Macky Sall.