Los microbios del estómago podrían adelantar el riesgo de párkinson antes de los primeros síntomas

redacción LA VOZ

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Enfermos de párkinson forman con paraguas el nombre de la enfermedad en la plaza de María Pita
Enfermos de párkinson forman con paraguas el nombre de la enfermedad en la plaza de María Pita MARCOS MÍGUEZ

Las personas con esta patología o con riesgo de padecerla presentan una composición de bacterias y hongos intestinales determinada incluso antes de desarrollar síntomas, por lo que una dieta saludable podría contribuir a prevenir la enfermedad

20 abr 2026 . Actualizado a las 18:25 h.

Un estudio internacional liderado por el University College de Londres (UCL) y publicado en la revista Nature Medicine ha revelado que la composición de los microbios intestinales actúa como un espejo del riesgo de padecer párkinson, incluso años antes de que el cuerpo muestre los primeros temblores o problemas motores. Los investigadores han descubierto que las personas con esta patología, que se ha duplicado en España desde el 2012, comparten un patrón específico de microbioma que también está presente en individuos sanos con alto riesgo genético. Esta «huella bacteriana» permitiría identificar de forma precoz a las personas vulnerables, lo que abre una ventana de oportunidad inédita para intervenir antes de que la pérdida de neuronas sea irreversible. «Nuestro descubrimiento abre una nueva línea de investigación para identificar a las personas con riesgo de padecer párkinson a través de su microbiota, y también para estudiar si haciendo cambios en la población bacteriana se podría reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad», explica Anthony Schapira, investigador del Instituto de Neurología Queen Square del UCL.

El análisis de casi 500 personas en el Reino Unido e Italia mostró que más de una cuarta parte de las especies bacterianas del intestino presentan diferencias significativas entre personas enfermas y sanas. Lo más relevante del hallazgo es que los portadores de la variante genética GBA1 —que puede multiplicar por 30 el riesgo de párkinson— presentan un patrón intermedio: su intestino ya ha empezado a cambiar aunque todavía no se sientan enfermos. Según los autores del trabajo, el grado de alteración del microbioma se correlaciona directamente con la gravedad de la enfermedad, lo que convierte a estos microorganismos en un indicador de diagnóstico precoz muy valioso para la medicina preventiva.

La importancia de este descubrimiento no solo reside en el diagnóstico, sino también en la prevención a través de la mesa. Los datos revelaron que quienes siguen una dieta equilibrada y variada son menos propensos a desarrollar estos perfiles microbianos de riesgo. De hecho, modelos nutricionales como la dieta MIND podrían retrasar la aparición de la enfermedad en una década o más. Aunque los expertos advierten que aún no se puede confirmar si el cambio en los microbios es la causa o una consecuencia temprana del párkinson, el estudio establece una base sólida para utilizar la nutrición como una herramienta terapéutica que podría frenar o retrasar el avance de esta afección neurodegenerativa.

«Nuestros resultados indican que una mejor nutrición podría retrasar la aparición de la enfermedad, lo que concuerda con estudios previos que indican que una dieta como la MIND (Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo) retrasa la enfermedad en una década o más», apunta Stanislav Dusko Ehrlich, investigador de la UCL y otro de los autores del estudio.

El equipo investigador corroboró sus hallazgos comparando sus resultados con una cohorte adicional de personas de Reino Unido, Corea y Turquía, que sumaba un total de 638 personas más con la enfermedad y 319 participantes sanos del grupo de control.

Entre ellos, una pequeña proporción de los participantes sanos también presentaba microbiomas intestinales similares a los de las personas con riesgo de desarrollar párkinson, lo que plantea la cuestión de si ellos también podrían estar en riesgo.

 En cualquier caso, los resultados del estudio no esclarecen cuál es la relación exacta entre el microbioma y la enfermedad. Tal y como apunta en declaraciones a SMC España José Manuel Fernández-Real, del Institut d'Investigació Biomèdica de Girona Josep Trueta (IDIBGI): «El carácter fundamentalmente transversal del estudio impide establecer relaciones causales claras», dice.

«Es decir, no se puede determinar si las alteraciones en la microbiota intestinal contribuyen al desarrollo de la enfermedad de Parkinson o si, por el contrario, son una consecuencia de procesos fisiopatológicos ya en marcha, incluso en fases subclínicas», añade Fernández-Real.

Según el investigador, el estudio es consistente con análisis anteriores, pero destaca que «será necesario contar con estudios longitudinales y mejor controlados para determinar si estas alteraciones tienen valor predictivo real o potencial terapéutico».