Sanidad concluye que no existe evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía en ninguna patología
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Un informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advierte de que su efectividad no supera a la del placebo y que los aparentes efectos positivos desaparecen completamente en ensayos clínicos rigurosos
22 abr 2026 . Actualizado a las 08:09 h.La eficacia de los productos homeopáticos no supera a la del placebo en ninguna de las patologías reumáticas, psiquiátricas y dermatológicas para las que se suelen utilizar. Es la conclusión a la que llega la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que publica este martes Homeopatía y productos homeopáticos: Evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad, un estudio que concluye con que «no existe evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía como instrumento terapéutico».
El documento, que analizó 64 revisiones sistemáticas publicadas desde el 2009, destaca que la mayoría de los estudios que sugieren beneficios de la homeopatía presentan una baja calidad metodológica, «sin poder descartarse que las diferencias encontradas sean debidas al azar o a la existencia de sesgos como deficiencias en el mecanismo de aleatorización de los pacientes, al mecanismo de ciego no explicado, al corto período de seguimiento o al hecho de que la muestra haya sido pequeña». Además, matiza el estudio, a medida que aumenta la calidad y el rigor de los ensayos clínicos, el supuesto efecto de la homeopatía disminuye hasta desaparecer.
«Desde el punto de vista científico, los principios de la homeopatía chocan con las leyes de la física y la farmacología actual», explican desde el Ministerio. En diluciones habituales, como la 12 CH —cuando se mezcla una parte de la sustancia original con cien partes de disolvente doce veces consecutivas—, es «matemáticamente imposible» que quede una sola molécula del ingrediente original en el preparado, algo que, según el informe «rompe cualquier relación de causa y de efecto entre el producto y el efecto terapéutico». Para ilustrar esta desproporción, el texto señala que una dilución de solo 6 CH equivale a disolver un sobre de azúcar en todo el mar Mediterráneo. Por esta razón, la AEMPS califica las teorías que se usan para explicar la valía de la homeopatía —como la de la «memoria del agua», que es la creencia de que el líquido retiene las propiedades de una sustancia, aunque ya no queden moléculas de ella— como «postulados sin base empírica que desafían el pensamiento científico y racional».
La creencia popular expone que estos preparados son naturales y, por lo tanto, inocuos. Sin embargo, el informe recoge algunas reacciones adversas entre los pacientes, como intoxicaciones por mala dosificación y casos de fallecimientos en lactantes vinculados a productos para la dentición en otros países, además del principal riesgo que conllevan: el abandono o el retraso de tratamientos médicos con eficacia demostrada. Los ciudadanos que optan por la homeopatía para tratar dolencias graves o crónicas pueden poner en peligro su salud al sustituir terapias basadas en la evidencia por productos que carecen de ella», explica la nota enviada por Sanidad.
¿Qué es la homeopatía?
Este enfoque terapéutico se caracteriza por una concepción global e individualizada del paciente. La práctica de la homeopatía, definida a finales del siglo XVIII por el médico alemán Sanuel Hahnemann, se basa en la utilización de una serie de diluciones preparadas, experimentadas antes en personas sanas, destinadas a estimular la respuesta propia del organismo. «De acuerdo con los principios homeopáticos, los preparados no tienen una acción farmacodinámica directa, sino que van a provocar que sea el organismo quien reaccione contra la enfermedad», explica el informe. Se presentan, como los medicamentos convencionales, en formas farmacéuticas, siendo las más habituales, los jarabes, las soluciones orales, los gránulos y los glóbulos.
Las diluciones que se utilizan en los preparados homeopáticos varían en función de que la enfermedad sea aguda o crónica y también en función de que los síntomas sean locales —se recomiendan diluciones bajas—, generales —medias— o de comportamiento —altas—. De manera similar, para casos agudos se usan diluciones bajas o medias y para casos crónicos diluciones altas. Sin embargo, la mayor parte de los remedios se centran en enfermedades leves autolimitadas o crónicas recurrentes, y apenas hay soluciones para cuadros agudos graves de dolor, sepsis o de anestesia quirúrgica.
Para negar su eficacia, la la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios se basa en los fundamentos científicos que rigen estas diluciones, ya que «una dosis de homeopatía puede no tener ni una molécula de sustancia activa». «Un mol de sustancia —que es el peso molecular expresado en gramos—, contiene el número de Avogadro de moléculas (6,02x1023). Una sustancia como la atropina, por ejemplo, cuyo peso molecular es de 289,37, presenta en este peso de sustancia 6,02x1023 moléculas. Si hacemos una disolución de 289,37 g de atropina en un litro de disolvente y la 'dinamizamos' hasta la dilución 12 CH, la solución resultante no tendrá moléculas presentes», explican en el citado informe.
Medidas gubernamentales
Durante los últimos años, países de todo el mundo han lanzado diferentes medidas para combatir la práctica de la homeopatía. En el Reino Unido, el Comité de Ciencia y Tecnología recomendó detener la financiación pública y advertir en el etiquetado sobre la falta de eficacia; en Australia, el National Health and Medical Research Council concluyó que la homeopatía no debe usarse para tratar enfermedades crónicas o graves; en el 2021, la Haute Autorité de Santé francesa eliminó el reembolso público de estos productos por falta de eficacia demostrada; en Alemania se prevé que el 2026 sea el año de la aprobación de la supresión definitiva de la cobertura de la homeopatía por el seguro médico legal; y en Estados Unidos la Food and Drug Administration (FDA) ya considera estos productos como «nuevos medicamentos no aprobados» y la Federal Trade Commission exige advertir que no hay pruebas científicas de su funcionamiento.