Líderes de España y Portugal piden más integración europea y divergen sobre la relación con EE.UU.
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Una parte importante de las intervenciones en el Foro La Toja de Lisboa giran en torno al gasto de Defensa
30 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Poco ha cambiado el guion en la cuarta edición del Foro de La Toja en Lisboa frente a las anteriores, pese a la premisa de analizar los velocísimos cambios tectónicos a nivel geopolítico. Exjefes de Gobierno de España y Portugal y varios ministros y exministros de Economía, Defensa y Exteriores insistieron en la importancia de defender un vínculo entre las democracias liberales de Europa y América, y se centraron en la amenaza que representa Rusia para los países vecinos.
Tuvo que ser el historiador y exministro de Exteriores israelí Shlomo Ben Ami quien criticara con especial dureza la beligerancia de Washington y Tel Aviv: «El orden global depende del comportamiento del hegemón, que está destrozando su dominio. Si no fuera por la paciencia de China y su poca inclinación por la fuerza, estaríamos ante la tercera guerra mundial», advirtió el pensador, a la vez que hizo ver que la deriva de EE.UU. no es una cuestión puntual —«el trumpismo no nació de la nada, sino de sus electores»— y buscó consuelo en que «al menos, la guerra actual solo demuestra la futilidad de la guerra».
Junto a Ben Ami, el canadiense Michael Ignatieff declaró: «No se puede empezar una guerra en Irán sin informar a tus aliados y quejarte de que no colaboren», y dijo que este momento debe ser «una liberación» frente al predominio estadounidense. «Aunque dé miedo, la arquitectura global se está desintegrando», apuntó.
Previamente, el expresidente del Gobierno de España Mariano Rajoy y el ex viceprimer ministro luso Paulo Portas centraron su intervención en pedir mayor inversión en defensa y mantener los lazos actuales: «Hay que hacer lo posible por salvaguardar las relaciones entre EE.UU. y Europa, independientemente del presiente que esté allí», dijo Portas. Rajoy lanzó una pulla al Gobierno español: «No debemos alinearnos con otros, con dictaduras, por razones coyunturales. Es un grave error. Europa debe alinearse con democracias», repitió varias veces, antes de reivindicar una política exterior y de defensa común, una idea constante durante todo el evento.
Ambos fueron rotundamente rebatidos por la lucidez de una eminencia política lusa, el exministro de Defensa y Exteriores Augusto Santos Silva, que dio una lección de honestidad: «Mi anterior cargo no me hubiera permitido decir esto, pero la reacción de Europa debía ser mucho más fuerte y la actitud de las instituciones ante los ciudadanos, más clara y sincera, para lograr su confianza. La última gran amenaza contra la OTAN fue de EE.UU., que amenazó claramente con invadir Dinamarca. No se puede olvidar, porque, en política internacional, las palabras valen mucho».
Y, en la misma línea que la ministra de Defensa Margarita Robles seguiría después, añadió: «Es imposible que Europa gaste el 5 % de su riqueza en equipamiento militar; si esto fuera un objetivo serio y no publicidad engañosa, sería imposible hacerlo sin sacrificar el modelo social europeo, sin despertar una revuelta legítima y justificada de los ciudadanos», y concluyó: «El líder occidental más respetado es el papa, sin ninguna escopeta. Sin la razón, se pierde cualquier guerra».