Problemas para Lula, tras dos fracasos en el Congreso y la competencia de Flávio Bolsonaro
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Su popularidad cae por la subida de los productos básicos
03 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Se complican los últimos meses de Gobierno y la reelección para Lula da Silva. El presidente brasileño ha sufrido dos contundentes e incluso históricas derrotas en el Congreso en la última semana y ha visto cómo Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, le ha empatado en las encuestas de intención de voto de cara a las presidenciales de octubre.
El gran varapalo se produjo el miércoles, cuando el Senado decidió vetar a su candidato para ocupar un sillón vacante en el Supremo Tribunal Federal, algo que no sucedía desde el siglo XIX. La mera candidatura en noviembre de Jorge Messias, abogado general del Estado, considerado por los rivales de Lula como cercano al mandatario, generó un abismo entre el Gobierno y el Congreso, de mayoría opositora.
Las diferencias acabaron por ser insalvables y la Cámara Alta rechazó al jurista. Ahora Lula tiene apenas seis meses para promover y aprobar otro nombre mientras voces opositoras muy influyentes piden que sea el próximo Gobierno el que cubra la vacante, todo ello en un Supremo muy cuestionado por la oposición por el juicio a Jair Bolsonaro y un reciente escándalo que vincula a algunos magistrados con un banquero corrupto.
Los problemas no se quedaron ahí porque el jueves ambas cámaras votaron abrumadoramente para cancelar el veto que Lula estableció en diciembre para que no se aprobase una ley destinada a rebajar considerablemente las condenas de Jair Bolsonaro y sus antiguos colaboradores por intento de golpe de Estado. El exmandatario fue condenado a 27 años de prisión por el Supremo y no iba a tener beneficios penitenciarios hasta el 2033. Ahora la ley fusiona delitos y da otros beneficios, por lo que Bolsonaro, en detención domiciliaria por complicaciones de salud, podría pasar a un régimen de semilibertad en los próximos dos a cuatro años.
«No tiene gobernabilidad»
«El Gobierno de Lula se acabó, no tiene gobernabilidad, ya no tiene el apoyo de nadie», dijo triunfante Flávio Bolsonaro tras conocer la primera derrota parlamentaria. El hijo senador del exmandatario, considerado desde hace años como el más moderado de la familia, ha logrado contra pronóstico consolidar su candidatura como la única opción de la derecha de volver al poder. Parte de Brasil, fuera de los extremos y que puede decidir elecciones, lleva años queriendo un Gobierno de derecha moderada y Flávio está teniendo en estos momentos cierto éxito en mostrarse así, aunque también asegurando que indultará a su padre si llega al poder.
Mientras tanto la popularidad de Lula lleva meses montada en una montaña rusa. Vivió la mayor crisis de popularidad de sus tres mandatos en los primeros meses del 2025 por la alta inflación, especialmente de los alimentos, pero remontó en verano hasta volar en las encuestas con una defensa a ultranza de la soberanía nacional ante el arancelazo establecido por Washington en oposición al juicio a Bolsonaro.
Lula llegó incluso a pactar con Donald Trump el fin de los aranceles del 50 % lo que se consideró como una espectacular victoria y se lanzó a la reelección a finales de año cuando su popularidad era muy alta, pero desde entonces ha llovido. La economía creció por encima del 2 % en el 2025, pero se ralentizó con respecto al 2024. Aunque el desempleo se mantiene también en mínimos históricos y la inflación por debajo del 5 % buena parte de los brasileños lo señalan por el aumento de precisos de los productos básicos como los alimentos.
Tampoco han caído bien los nombramientos partidistas tanto en instituciones como en el seno del Gobierno que comparte con la centroderecha y la contienda ha acabado igualándose porque varias encuestas apuntan a un empate técnico en segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro.