La industria reclama reducir el coste eléctrico un 30 % para asegurar la reindustrialización e impulsar la competitividad
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Un informe de la Alianza y EY Consulting alerta de que las tarifas han subido hasta un 60 % desde el 2019 y urge a convertir las medidas temporales en cambios permanentes
07 may 2026 . Actualizado a las 12:00 h.La gran batalla económica de Europa ya no se libra únicamente en los tipos de interés, en los aranceles o en la financiación empresarial. Se juega, cada vez más, en el precio de la energía. Y España empieza a asumir que es en ese terreno donde puede decidirse buena parte de su futuro industrial. La Alianza por la Competitividad de la Industria Española, que agrupa a sectores como automoción, química, siderurgia, alimentación, papel o cemento y representa cerca del 60 % del producto industrial bruto del país, ha lanzado este miércoles un mensaje con enorme carga económica y política: sin una electricidad competitiva, la reindustrialización será imposible.
Esta afirmación no llega en un momento cualquiera. Europa atraviesa una etapa de redefinición industrial acelerada por la transición energética, la presión geopolítica y la necesidad de recuperar capacidad productiva frente a EE.UU. y China. Y en ese tablero, el coste eléctrico se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad.
La industria española, pese a contar con uno de los mayores potenciales renovables de Europa, sigue pagando más por la electricidad que sus competidores franceses o alemanes. El informe elaborado por EY Consulting, sostiene que las tarifas industriales han aumentado entre un 35 % y un 60 % desde el 2019 y que la carga fiscal continúa penalizando especialmente a las empresas electrointensivas. Como consecuencia, las empresas tienen menos margen para invertir, más dificultad para electrificar procesos y un creciente riesgo de deslocalización industrial.
En este contexto, la organización plantea reformas de calado que permitan reducir entre un 10 % y un 30 % el precio final de la electricidad industrial con el objetivo de acerca a España a los costes energéticos de Francia o Alemania y convertir la energía en una palanca de atracción de inversión. La propuesta incluye cinco medidas concretas. La primera, eliminar el impuesto del 7 % a la generación eléctrica (IVPEE) -que supondría un incremento anual de la producción a partir del 2030 de 2.560 millones de euros y más de 3.680 empleos indirectos-.
La segunda, ampliar la bonificación del Impuesto Especial Eléctrico, alinearía la fiscalidad española con la normativa europea. La tercera, integrar determinados costes técnicos en los peajes para reducir volatilidad.Según sus cálculos, estos servicios han aumentado la factura por la operación reforzada aplicada por Red Eléctrica tras el apagón en más de 1.800 millones de euros. En cuarto lugar, consolidar la rebaja del 80 % en los peajes para grandes consumidores y, por último, reforzar las compensaciones por costes indirectos de CO2.
La CEOE comparte ese diagnóstico. Su presidente, Antonio Garamendi, reconoció en la presentación del informe que las medidas incluidas en el Real Decreto-ley 7/2026 van «en la buena dirección», aunque advirtió de que las soluciones temporales ya no bastan. El mensaje que lanzan desde la patronal es que la incertidumbre regulatoria frena inversiones precisamente en el momento en que Europa intenta atraer nuevos proyectos industriales.
Por eso el sector insiste en que la energía debe convertirse en uno de los ejes fundamentales de la estrategia económica del país. No solo para abaratar costes, sino para definir qué posición quiere ocupar España en la nueva economía industrial europea.