Los pasajeros españoles del MV Hondius comienzan su cuarentena en el hospital Gómez Ulla de Madrid
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Los catorce ciudadanos que iban a bordo del crucero, entre los que está un ornitólogo gallego, se encuentran aislados en habitaciones individuales y no presentan síntomas
11 may 2026 . Actualizado a las 08:44 h.De una travesía por el Atlántico Sur al aislamiento militar. El operativo para repatriar a los pasajeros del MV Hondius culminó este domingo con una maniobra de máxima seguridad en la pista del aeropuerto de Tenerife Sur. «Podemos estar orgullosos del éxito de operación», decía a última hora de ayer la Ministra de Sanidad, Mónica García. Tras un desembarco escalonado que abrieron los catorce ciudadanos españoles —entre ellos Ricardo Hevia, el ornitólogo de Cariño—, los pasajeros fueron equipados con trajes de protección sanitaria y desinfectados a pie de pista antes de volar a Madrid. Anoche durmieron en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, iniciando la cuenta atrás de una cuarentena que busca sellar la crisis del hantavirus.
El puerto de Granadilla se convirtió en el centro de una operación de seguridad internacional, que terminó con el desembarco de 94 personas de 19 nacionalidades. La rutina portuaria habitual fue sustituida por un despliegue coordinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades españolas, bajo la supervisión de decenas de medios de comunicación que narraron en directo el desenlace del viaje. Tras la llegada del buque pasadas las seis de la madrugada, el muelle quedó blindado por cordones de seguridad que marcaron el inicio de una jornada de alta intensidad logística.
A las 09.40, hora peninsular española, la pasarela del Hondius se habilitó para una evacuación estrictamente controlada. Fueron los catorce españoles quienes inauguraron el protocolo, descendiendo en primer lugar tras recibir el visto bueno de los médicos de Sanidad Exterior, que confirmaron que todo el pasaje continuaba asintomático. Vestidos con chubasqueros azules y portando bolsas blancas con sus pertenencias básicas, los ciudadanos nacionales marcaron el inicio de un goteo humano que se prolongará hasta este lunes.
En un movimiento diseñado para evitar cualquier contacto con la población civil, los pasajeros saltaron del crucero a pequeñas lanchas hasta llegar a tierra donde fueron trasladados en autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME) directamente a la zona de pistas del aeropuerto para garantizar un corredor sanitario estanco.
Allí, a pie de avión, el protocolo se extremó: cada viajero fue sometido a una desinfección antes de embarcar. El vuelo despegó pasadas las 13.00 horas con destino a la base aérea de Torrejón de Ardoz.
A pesar de la rigidez del dispositivo, los pasajeros se mostraron tranquilos, llegando incluso a grabar con sus teléfonos móviles el despliegue de las lanchas y patrullas que custodiaban su salida. Un gesto de normalidad frente a un operativo de aislamiento que, como no podía ser de otra manera, recordó a los tiempos de la pandemia de covid-19.
Menos de tres horas después, el avión militar aterrizó en Madrid y los viajeros comenzaron su último tramo hasta el destino final: el hospital Gómez Ulla. Allí pasarán los próximos días de cuarentena aislados en una sola planta en habitaciones individuales y sin la posibilidad de recibir visitas. Según lo establecido en el protocolo, nada más llegar, se les realizó un exhaustivo control médico y una PCR, que se repetirá dentro de siete días. «En función de si aparecen casos o no aparecen casos y si es positivo o negativo, ya iremos tomando las diferentes vías del protocolo que están establecidas», aseguró la Ministra de Sanidad, Mónica García, que pidió privacidad para los afectados. «Están bien, con ganas de estar en España».
El plan para hoy
Tras los españoles, fueron desembarcando ayer los pasajeros de otras nacionalidades cuyos aviones ya estaban dispuestos en el cercano aeropuerto de Tenerife Sur. Los últimos en ser evacuados serán los pasajeros australianos, que desembarcarán este lunes por la tarde, en cuanto el avión fletado por ese país esté dispuesto.
Con la cantidad mínima de tripulantes a bordo, alrededor de treinta, y el cadáver de una de las pasajeras fallecidas, el MV Hondius repostará combustible, cargará los suministros necesarios y se dirigirá al puerto de Róterdam (Países Bajos) en una travesía de cinco días.