Los cinco candidatos al palacio de San Telmo, el futuro de Andalucía en una urna
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Moreno, Montero, Gavira, Maíllo y García afrontan este domingo unos comicios en los que todo puede quedar en manos de un solo escaño
17 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Casi siete millones de personas están llamadas a participar en las elecciones andaluzas de este domingo, tras quince días de campaña en los que el accidente ferroviario de Adamuz, la crisis de los cribados de cáncer de mama y la muerte de dos guardias civiles en Huelva se han utilizado como arma arrojadiza. Las urnas devolverán hoy el bumerán.
Juanma Moreno: el político que empezó a militar tras asistir a un mitin de Aznar
Su nombre es un buen ejemplo de ascenso meteórico en política. Empezó pegando carteles, encargándose de la mesa de sonido y sirviendo cervezas en mítines, y acabó haciendo historia con el PP andaluz. Quienes conocen a Juanma Moreno Bonilla (Barcelona, 1970) valoran su estilo moderado, dialogante y cercano, con el que atravesó lo que parecían dos metas imposibles: convertirse en el 2019 en el primer presidente no socialista de la Junta en toda la democracia, gracias al apoyo de Ciudadanos y Vox, y conseguir en el 2022 la primera mayoría absoluta de su partido en esta comunidad. Un éxito que podría revalidar en las elecciones autonómicas de este domingo, según apuntan la mayoría de las encuestas, y pese a la grave crisis de los cribados de cáncer de mama. Este caso, que el candidato describió en Antena 3 como un «error imperdonable», estalló el septiembre pasado, cuando se conoció que la Junta no había notificado a más de 2.300 mujeres los resultados dudosos de sus mamografías, con el consecuente desarrollo de tumores en las pacientes y retraso de los tratamientos.
Hijo de emigrantes andaluces en Cataluña, nació en la ciudad condal, pero cuando tenía solo tres meses de edad, su familia regresó a Málaga. Allí se crio y cambió su destino cuando en 1989 asistió a un mitin del entonces líder de los populares, José María Aznar, en la plaza de toros de la ciudad, y decidió afiliarse a la formación.
En la Universidad, donde empezó Psicología y Magisterio, sin terminar ninguna, fundó la Asociación Popular de Estudiantes, y pasó a presidir Nuevas Generaciones a nivel provincial, regional y estatal en solo cuatro años. Tras borrar de su currículo una licenciatura en ADE, acabó obteniendo un grado en Protocolo. Concejal con Celia Villalobos, y diputado regional y nacional, de la mano de Mariano Rajoy fue coordinador de política autonómica del PP, secretario de Estado y finalmente presidente del PP andaluz en el 2014. Su objetivo es no depender de Vox.
María Jesús Montero: la Faraona, una negociadora pétrea con piel de rinoceronte
Ni pide permiso para hablar, ni perdón por decir lo que piensa. Aseguran sus colaboradores que es trabajadora, resolutiva, vehemente y auténtica, aunque, en los últimos tiempos, menos permeable a las críticas. Lo que nadie duda es que María Jesús Montero (Sevilla, 1966) no tiene pelos en la lengua, esa que mantiene fiel a su acento andaluz del barrio de Triana —que iza como bandera identitaria e ideológica— y con la que llegó a autodefinirse como «la mujer con más poder de la democracia». Vicepresidenta primera del Gobierno durante tres años, ministra de Hacienda durante ocho, portavoz del Ejecutivo en plena pandemia y mano derecha de Pedro Sánchez, la candidata socialista a la Junta de Andalucía renunció el pasado 27 de marzo a todos su cargos —pero no a su acta de diputada en el Congreso— para regresar a su tierra natal y medirse al popular Juanma Moreno en los comicios autonómicos de este domingo. Una batalla que todos los sondeos dan por perdida, al augurar que ni siquiera revalidará los 30 escaños logrados por Juan Espadas hace cuatro años. Si las encuestas aciertan, la incógnita es qué hará Montero tras esta nueva derrota electoral, la cuarta del PSOE en seis meses tras las de Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Marisú o la Faraona, como la llaman sus allegados, es una negociadora dura —«tiene piel de rinoceronte»— y está bregada en política regional. Fue consejera de Hacienda durante un lustro con Susana Díaz, y de Sanidad durante nueve años con Manuel Chaves y José Antonio Griñán, ambos condenados por el caso ERE, pero luego exonerados por el Tribunal Constitucional.
Sus padres —Conchita y Manuel— eran maestros, tiene dos hijas y convive con su marido, aunque ya no son pareja. Cercana a las Juventudes Comunistas y afiliada al PSOE desde los 16 años, se licenció en Medicina y trabajó en gestión sanitaria. Ministra desde el 2018, solo logró sacar adelante tres Presupuestos. Este domingo, se sabrá si su sacrificio ha sido en balde.
Manuel Gavira: el sustituto de Olona que ansía la llave de San Telmo
Ser gaditano y andaluz no le impide, sin embargo, vincular constantemente migración con delincuencia, inseguridad y empeoramiento de los servicios públicos. «No nacen niños y van a llenar Andalucía de moros» es una de las perlas que suelta desde hace ocho años en el Parlamento autonómico Manuel Gavira (Cádiz, 1969), que culpa a los que llegan de forma irregular de las «niñas violadas» y los «ancianos atracados».
Hijo, marido y yerno de panaderos, y abogado durante dos décadas, el candidato de Vox a la Junta fue uno de los primeros diputados regionales de la historia del partido de Santiago Abascal y obtuvo, como secretario de la Mesa de la Cámara, el primer cargo institucional de la ultraderecha.
Tras la dimisión de Macarena Olona, que había sido impuesta desde Madrid, recuperó la portavocía de su grupo en el 2022 y ahora encabeza las listas con el propósito de ser la llave que abra el palacio de San Telmo si el PP no obtiene mayoría absoluta y lo necesita para gobernar. Las encuestas lo sitúan al alza, pero lo mantienen en tercer lugar.
Antonio Maíllo: el profesor de latín que reunió a siete izquierdas
Devoto de la poesía de Luis Cernuda y Antonio Machado, este humanista metido en política aspira a «trabajar desde la honestidad», como decía su gran referente ideológico, Julio Anguita. Licenciado en Filología Clásica y profesor de Latín en educación secundaria, Antonio Maíllo (Lucena, Córdoba, 1966) ha logrado todo un hito, unir a siete partidos de izquierdas en una sola coalición, con un arma nada peligrosa, la empatía.
El candidato de Por Andalucía —que aglutina a Izquierda Unida, Podemos, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alternativa Republicana y Alianza Verde— es un firme defensor de lo público y la igualdad de oportunidades.
Hijo de una panadera y un guarnicionero, milita en el Partido Comunista e IU desde 1986, y ha sido concejal, diputado autonómico y director general de Administración Local con José Antonio Griñán y Susana Díaz. Orgulloso de su homosexualidad, un cáncer de estómago lo obligó a retirarse de la política en el 2019. Hoy, se prevé que las urnas valoren su persistencia.
José Ignacio García: el orientador educativo que se bregó en el 15M
Es el candidato más joven, el más andalucista, el más espontáneo en redes sociales. Su seña de identidad son las camisetas con mensaje. En el último debate electoral, llevaba una con el retrato de Federico García Lorca; en el anterior, un mapa con nombres de mujeres afectadas por la crisis de las mamografías. José Ignacio García (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1987) es portavoz de Adelante Andalucía desde que en el 2023 Teresa Rodríguez renunciara a su escaño.
Este licenciado en Psicología por la Universidad de Sevilla, donde organizó asambleas contra el plan Bolonia, descubrió su conciencia política durante el 15M. Azote parlamentario de Juanma Moreno, es orientador educativo, tras aprobar una oposición, aunque la Cámara autonómica le prohibió compatibilizar esta vocación con sus funciones de diputado regional.
Defiende a ultranza la educación y sanidad públicas —suya es una iniciativa por las gafas gratuitas—, la desprofesionalización de la política y la regulación del alquiler. Los sondeos auguran que logrará doblar sus representantes.