La policía localiza un arsenal de armas de guerra al intervenir un alijo de hachís en Jerez

La Voz REDACCIÓN

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Imagen de las armas de guerra incautadas en la operación
Imagen de las armas de guerra incautadas en la operación Policía Nacional

Una narcolancha embiste a una patrullera de Aduanas durante una persecución en Almería

15 may 2026 . Actualizado a las 16:32 h.

Los narcos que trafican en la costa andaluza son cada vez más violentos y están mejor armados. Una operación de seguimiento de un importante cargamento de hachís finalizó también con el descubrimiento de un arsenal de armas de guerra que ilustra la «vulnerabilidad» del Estado para combatir el auge del tráfico de drogas en la costa andaluza, como recogía el último informe de departamento de Seguridad Nacional,  órgano asesor de presidencia del Gobierno.

La denominada Operación Pollo, de la que ha informado este viernes la Policía Nacional en Cádiz, comenzó después de que los agentes tuviesen conocimiento de una embarcación que estaba navegando por el río Guadalete en la madrugada del pasado 28 de abril. Los investigadores establecieron un dispositivo de seguimiento del barco para intentar averiguar el lugar en el que la organización criminal iba a ocultar la mercancía.

Tras el desembarco, los fardos fueron trasladados a dos todoterrenos sustraídos y escoltados por un tercer vehículo de alta gama hasta una barriada de Jerez de la Frontera, donde la organización pretendía ocultar el cargamento. Los narcos contaban con una amplia red de contravigilancia, integrada por personas distribuidas en distintos accesos a la zona para alertar de cualquier presencia policial, lo que obligó a los agentes a modificar continuamente sus posiciones durante el operativo para no perder el seguimiento del convoy.

La operación se precipitó cuando los sospechosos detectaron la presencia policial y emprendieron la huida, dejando bloqueados los vehículos justo cuando comenzaban la descarga de la droga. No hubo detenciones pero los agentes lograron intervenir 1.600 kilos de hachís, un importante cargamento. Cuando iniciaron el registro del almacén donde se iba a guardar la droga, distribuida en 40 fardos, los policías localizaron el arsenal de armas compuesto por cinco fusiles de asalto —cuatro AK-47 y un CETME—, 14 cargadores, otro rotativo de ametralladora, munición de distintos calibres, además de un chaleco antibalas y cuatro granadas

Según la Policía Nacional, estos últimos artefactos podían alcanzar objetivos en un radio de hasta 54 metros y activarse en apenas tres segundos, incluso en condiciones adversas, además de contar con un núcleo compuesto por unas 3.000 bolas de acero diseñadas para causar el máximo daño en espacios cerrados o con concentración de personas.

La presencia de este tipo de armamento de guerra no es nueva, desde hace un lustro los investigadores se encuentran con que los narcos están mejor pertrechados. Pero lo que hace años era casi anecdótico ahora es mucho más frecuente. El nuevo escalón de la violencia de las mafias del hachís está en su capacidad creciente de adquirir fusiles y subfusiles de asalto, metralletas o granadas, como en este caso. 

Nuevo incidente marítimo 

El informe del departamento de Seguridad Nacional del pasado año también alertaba del «sensible» incremento de aprehensiones de combustible en el sur de España, en particular en las provincias de Cádiz y Huelva, destinado a abastecer a las narcolanchas, unas seiscientas operativas en el Estrecho. El trabajo recogía que los integrantes de las redes que operan con droga son cada vez más violentos. Este viernes se registró un nuevo ejemplo, cuando una patrullera del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) fue embestida por una narcolancha durante una persecución en aguas alejadas de la costa de Almería, un incidente en el que ningún funcionario ha resultado herido.

Según han informado fuentes de la Agencia Tributaria, la lancha sospechosa iba cargada con petacas de combustible. Durante el transcurso del operativo, la tripulación de narcolancha logró huir utilizando otra embarcación neumática de apoyo. La patrullera del SVA sufrió la rotura de una ventanilla, mientras que la lancha intervenida finalmente no pudo ser remolcada a puerto.