Considera que el «clima social» del país no es el adecuado y apuesta por una «economía social de mercado»
16 may 2026 . Actualizado a las 08:49 h.El canciller alemán, Friedrich Merz, no aconsejaría a sus hijos viajar a Estados Unidos para educarse en vista del «clima social» que reina en la sociedad estadounidense, según dijo este viernes durante un acto público con jóvenes en el que volvió a ser interrumpido por pitidos y gritos de protesta.
«No recomendaría a mis hijos que se fueran a Estados Unidos a que estudiaran allí y trabajaran allí» por el «clima social», reveló en un panel en el marco del 104º Congreso Católico Alemán en Wurzburgo, en el sur de Alemania. «Los mejor formados de Estados Unidos tienen grandes dificultades para encontrar trabajo; por eso se necesita esa mezcla equilibrada, lo que llamamos economía social de mercado, no el capitalismo puro», explicó después de haber sido interrumpido por un grupo de personas que fueron llamadas al orden.
La protesta surgió cuando, al comenzar a responder a preguntas del público, un joven reprochó a Merz que en su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), los había que consideraban «vagos» y «perezosos» a los jóvenes en un momento en que el coste de la vida es cada vez mayor.
«En mi partido nadie ha dicho nunca que los alemanes sean vagos, y yo tampoco», defendió Merz. El jefe del Gobierno germano ya recibió esta semana abucheos durante su discurso en el 23º Congreso federal de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), donde pidió un esfuerzo a todos los ciudadanos para superar el estancamiento económico del país.
Protestas contra el canciller
Fuera del centro de congresos donde intervino, un grupo de manifestantes también mostró malestar con la gestión del jefe del Gobierno alemán, el líder del Ejecutivo germano más impopular que recuerda el país centroeuropeo, según las últimas encuestas publicadas.
Entre las pancartas de los manifestantes, convocados por grupos como Fridays for Future, Juventud por la Democracia y Resistencia de Wurzburgo, había quienes indicaban que, con Merz en la Cancillería, se han superado «los límites del dolor».