Moreno intentará gobernar en solitario

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

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Núñez Feijoo y Moreno Bonilla, este lunes en la junta directiva nacional del Partido Popular.
Núñez Feijoo y Moreno Bonilla, este lunes en la junta directiva nacional del Partido Popular. Diego Puerta | EFE

Vox no desvela si pedirá entrar en la Junta e insiste en el principio de prioridad nacional

19 may 2026 . Actualizado a las 08:16 h.

Juanma Moreno tiene la intención de gobernar en solitario. El presidente en funciones de la Junta de Andalucía reconoció en la noche electoral que no se cumplió uno de sus objetivos: revalidar su mayoría absoluta. Sin embargo, los 53 escaños conseguidos (a dos de la cifra mágica y cinco menos que en el 2022) son, para el líder del PP andaluz, una legitimidad suficiente para seguir en San Telmo sin más socios en el Ejecutivo. «El resultado nos da margen de maniobra para gobernar en solitario», destacó Moreno a su llegada a la junta directiva nacional de su partido en la calle Génova de Madrid.

Los populares transmiten una sensación de euforia. «El cambio está más cerca», se puede leer en una lona desplegada en su sede. Finalizado el carrusel de elecciones autonómicas, el PP mira ya al ciclo del 2027 con las generales entre ceja y ceja.

Lo hace pese a que ya cosechó un dominio regional sin precedentes antes de las generales del 2023. Y también pese a que, a diferencia de aquel año, el partido de Abascal llega en mejor dinámica, tanto por los sondeos como por los resultados en estas citas. «Lo sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces han decidido, y es que el PP gobierne en solitario», reconoció ayer Juanma Moreno.

Advertencias desde Bambú

Al presidente en funciones le valdría —en segunda vuelta— la abstención de cualquier fuerza del Parlamento. Se da por sentado el no de Por Andalucía y Adelante Andalucía, y también el rechazo de los socialistas. Ya lo anunciaron en campaña, y ayer el PSOE-A reiteró su decisión. El escenario para Moreno pasa por un pacto de investidura con Vox, sin que este entre en la Junta.

Fuentes de la dirección de Vox remarcaron a Efe que Moreno, al asegurar en plena resaca electoral que quiere gobernar en solitario, corre el riesgo «de marcarse un Guardiola». El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, celebró que, con sus 15 escaños —uno más que en la convocatoria anterior—, ahora podrán «tener la capacidad de condicionar el Gobierno» andaluz. El número dos de Vox remarcó que su formación negociará los mismos criterios que en Extremadura y Aragón, aunque no aclaró si exigirá entrar en San Telmo. En las conversaciones saldrá a relucir el principio de prioridad nacional, que ya se escuchó en los gritos de celebración de Vox Andalucía.

Es el gran peaje en el horizonte para Moreno. El 8 de mayo aseguró en campaña que es un «eslogan efectista». Para el líder del PP, Vox proponía «remover y dar soluciones fáciles a problemas que son muy difíciles». Ese mismo día aseguró que no tenía intención de gobernar con Vox, pero que respetaría el veredicto de las urnas.

Juanma Moreno es el único superviviente de la fotografía del anterior pacto entre el PP andaluz y Vox. Fue en los primeros días del 2019 con Ciudadanos, que entró en la Junta, en medio de la ecuación. Entonces, Moreno fue el presidente investido con menos escaños, para pasar en tres años a conseguir la primera mayoría de un mandatario popular. Vox irrumpía en el Parlamento con 12 escaños, siendo la fuerza con menos presencia en la Cámara autonómica. Aquel pacto incluyó, entre otras medidas, la derogación de la Ley de Memoria Histórica, algo que finalmente no sucedió.

Moreno lamentó que la mayoría se quedara a «21.000 votos». Establece esa carencia en dos provincias: Jaén (10.000) y Granada (11.000). Aunque no menciona el caso de Málaga. El último escaño malagueño fue el segundo más ajustado de las ocho circunscripciones. A Vox le faltaron 1.110 votos para arrebatárselo al PP. En Jaén, el partido de Abascal se quedó a 239 papeletas de ocupar un asiento en el Hospital de las Cinco Llagas, que será para el PSOE.

La participación se situó en un 64,8 %, casi nueve puntos más que en el 2022. La cifra está por encima de la media hasta ahora (63,3 %) y a cuatro puntos del promedio de los comicios en los que coinciden autonómicas con generales. El repunte significó más votos para los populares: 153.407 añadidos. Sin embargo, ese crecimiento no se tradujo en el porcentaje de voto, que descendió hasta un 41,6 %.

Los votos totales marcaron la diferencia. El PP creció 41.218 en Sevilla, pero perdió un escaño. Subió menos, 8.805, en Huelva, y cedió otro. La movilización de la izquierda, principalmente escenificada en Adelante Andalucía, trastocó esos escaños residuales que en el 2022 favorecieron a Moreno Bonilla. El candidato no establece plazos para iniciar contactos con otras formaciones. Recordó que hasta el 11 de junio, el día en el que se formará la nueva composición del Parlamento, hay espacio para dialogar de forma «serena».

El fin de las andaluzas activa el cronómetro en Castilla y León dos meses después de sus comicios. Tanto PP como Vox aseguran que las negociaciones para investir de nuevo a Alfonso Fernández Mañueco avanzan, aunque a ambos los beneficia que la legislación no fije un plazo límite para la sesión de investidura.