El PSOE concede inversiones millonarias a Esquerra para los presupuestos de Illa

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

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El líder de ERC, Oriol Junqueras, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, este lunes en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona).
El líder de ERC, Oriol Junqueras, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, este lunes en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona). David Zorrakino | EUROPAPRESS

La construcción del tren orbital de Barcelona costará al Estado más de 5.200 millones

19 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Salvador Illa acaricia sus primeras cuentas autonómicas. El presidente socialista catalán anunció ayer a bombo y platillo un acuerdo con sus socios de Esquerra para dar luz verde a los presupuestos del 2026, y que gira en torno a un proyecto faraónico: la nueva línea ferroviaria orbital de Barcelona. Hace meses que la política catalana va de trenes. La infraestructura unirá las poblaciones de la segunda corona metropolitana, desde Sitges a Mataró, sin pasar por la ciudad; tendrá 120 kilómetros de longitud, y su coste, más de 5.200 millones de euros, será sufragado por el Estado. Al menos así al menos lo aseguraron Salvador Illa y Oriol Junqueras en la presentación de la iniciativa.

El tren orbital colma las pretensiones de los independentistas, que hasta la fecha habían puesto como condición para avalar las cuentas de Illa el traspaso íntegro del IRPF a Cataluña, tal como establecieron en el pacto de investidura. Ante la falta de compromiso explícito de la exministra María Jesús Montero, aspirante a la Junta de Andalucía hasta el pasado domingo, el partido de Junqueras puso sobre la mesa una alternativa, la nueva línea ferroviaria. El visto bueno del Gobierno llegará mañana, durante la reunión de la comisión bilateral Estado-Generalitat que, en principio, deberá validarla.

Desde que fue investido en agosto del 2024, el líder del PSC se ha visto obligado a gobernar con las cuentas que le dejó su antecesor, el independentista Pere Aragonès, prorrogadas hasta en tres ocasiones. El acuerdo anunciado ahora estaba cantado desde el mes de marzo, cuando Illa se vio obligado a retirar su proyecto de presupuestos a dos días de ser debatido y votado en el Parlamento catalán por no contar con el apoyo de sus aliados, que esperaban antes un compromiso explícito del Gobierno de Pedro Sánchez para el traspaso del IRPF. Algo que, con las elecciones andaluzas de por medio, no llegó a producirse. Celebrada la contienda, Illa no ha tardado ni 24 horas en proclamar a los cuatro vientos el acuerdo con ERC. La localidad barcelonesa de Sant Sadurní d’Anoia, la capital del cava, sirvió de escenario para presentar junto a sus socios el proyecto del tren orbital. «Quiero agradecer el sentido de país de Esquerra y de su presidente», dijo Illa en referencia a Junqueras, antes de defender la movilidad como elemento clave para garantizar derechos como el acceso a la vivienda o el trabajo: «Si queremos más vivienda, tenemos que garantizar una movilidad sostenible para que la gente se pueda desplazar con facilidad», subrayó.

El tren orbital de Barcelona es un viejo proyecto nacido hace más de veinte años de la mano de otro president socialista, Pasqual Maragall. Desde entonces, ha permanecido durmiendo en un cajón, ante la acuciante necesidad de resolver antes el problema de Rodalies, los trenes de cercanías que utilizan a diario 400.000 catalanes.

Junts y los docentes, en contra

Tras anunciarse el acuerdo, Junts salió en tromba contra Esquerra, a la que acusó de servir de «muleta» a los socialistas, afeando a Junqueras que se disponga a apoyar los presupuestos «a cambio de nada», justo en el momento de «mayor debilidad» del PSC. Según su portavoz, Josep Rius, «Illa ha fracasado en la gestión, tiene el país colapsado y tres consejerías quemadas», en alusión a los problemas de Rodalies, el malestar de los Mossos y la huelga de docentes. Sobre esta última, el sindicato mayoritario en las escuelas (Ustec) les reprochó por carta a los diputados de Esquerra y los comunes que avalen unos presupuestos que no atienden sus reclamaciones: «¿Creen que ante esta situación es adecuado aprobar las cuentas del Gobierno? Nosotros creemos que no».

527 millones para la Agencia Tributaria catalana

El acuerdo entre PSC y Esquerra para desbloquear las cuentas de la Generalitat incluye un total de 527 millones de euros para desplegar la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) durante los próximos tres años. Este dinero servirá para ampliar y «muscular» la actual plantilla de la oficina del fisco autonómico, conformada por más de 800 empleados, con el fin de hacer frente al mayor peso que tendrá que asumir en la campaña de la renta como consecuencia del pacto con los independentistas, y también al plan de transformación tecnológica puesto en marcha en el último año y medio. Por el momento, en el partido de Oriol Junqueras renuncian a exigir el traspaso íntegro del IRPF a la Generalitat, acordado en el pacto de investidura. Esta era una de las «líneas rojas» de los republicanos para dar el sí a los presupuestos del PSC, que las elecciones andaluzas obligaron a posponer para no dinamitar las escasas opciones de éxito de la candidata socialista y exministra de Hacienda, María Jesús Montero. La recaudación del impuesto sobre la renta en Cataluña supone más de 30.000 millones de euros al año, que hoy siguen bajo la gestión directa de los 4.000 profesionales que integran la Agencia Tributaria del Estado (AEAT) en la comunidad.

Papel mojado

El acuerdo entre PSC y Esquerra prevé un escenario gradual de asunción de competencias en materia de IRPF, y menciona tres fases, en las que la agencia tributaria regional irá aumentando su autonomía paulatinamente. La ATC ya colabora con la AEAT en la actual campaña de la renta, y en los últimos años ha contratado a personal de refuerzo para asumir nuevas responsabilidades. Sin embargo, el plan de ruta de la Generalitat socialista puede acabar en papel mojado a la vista de las reformas legislativas (hasta tres leyes, una de ellas orgánica) que deben acometerse en el Congreso, donde el Gobierno no cuenta con mayoría. Con el calendario en la mano, y a un año del próximo ciclo electoral que culminará con las generales, es poco probable que el Ejecutivo de PSOE y Sumar se aventure a dar salida a la iniciativa de Esquerra, que a día de hoy está más muerta que viva.