La infraestructura, que se excavará a unos 200 metros de profundidad en la frontera entre Francia y Suiza, podrá reutilizarse en el futuro para instalar nuevos imanes de alta energía cuando estén listos
23 may 2026 . Actualizado a las 10:41 h.El CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, ha presentado oficialmente la actualización de la Estrategia Europea para la Física de Partículas, confirmando al Futuro Colisionador Circular (FCC) como su opción preferida para liderar la ciencia mundial. La propuesta ofrece una hoja de ruta para mantener el liderazgo de Europa en física de altas energías, al tiempo que atrae la colaboración global.
Este nuevo colisionador de electrones y positrones triplicará el tamaño del actual Gran Colisionador de Hadrones (LHC) y operará en una primera fase chocando partículas elementales con una precisión nunca antes vista. El coste estimado de construcción para esta obra se sitúa en los 15.000 millones de francos suizos.
Para albergar esta tecnología, el proyecto exige la construcción de un megatúnel subterráneo circular de 91 kilómetros de circunferencia, que se excavará a unos 200 metros de profundidad en la frontera entre Francia y Suiza. Esta obra de ingeniería civil se ha diseñado bajo estrictos criterios de sostenibilidad ambiental, previendo reutilizar el calor residual de la maquinaria para la calefacción local y procesar la tierra extraída en la perforación para transformarla en suelo agrícola fértil.
«La comunidad científica ha dejado claro que esta máquina es la prioridad absoluta», explica Néstor Armesto Pérez, físico teórico y catedrático de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). El científico gallego, que participa en los comités de coordinación del CERN, destaca que las implicaciones de dar el relevo al LHC van mucho más allá de un simple cambio de escala: «Para hacer una máquina de protones más potente que la actual necesitaríamos unos imanes que todavía no existen y tardaremos 25 o 30 años en desarrollar. El FCC, en cambio, sí sabemos cómo construirlo actualmente y ofrece un programa físico que involucra al 85 % de la comunidad científica». Para Armesto, la gran ventaja del proyecto radica en su diseño estratégico a largo plazo, permitiendo que en el futuro se reutilice toda la infraestructura para instalar esos nuevos imanes de alta energía cuando estén listos.
Liderazgo científico
El propio Armesto detalla que fabricar miles de equipamientos de vanguardia forzará a la industria europea a «adquirir nuevas habilidades y ganar competitividad mediante contratos en componentes avanzados y el desarrollo de inteligencia artificial». El reciente Informe Draghi para la Comisión Europea ya advirtió con contundencia que si China —que ya planea la construcción de su propio acelerador de partículas— gana esta carrera, Europa corre el riesgo de perder definitivamente su soberanía tecnológica y científica. Armesto coincide en el diagnóstico y apela a la ambición del continente: «La comunidad que construya la máquina más ambiciosa liderará la física de partículas y toda la tecnología asociada nacerá allí. Europa ya ha perdido el liderazgo en inteligencia artificial; no puede renunciar a todo».
Durante los próximos dos años, la dirección del CERN presentará informes anuales sobre la implementación de la actualización de la estrategia y la información necesaria para respaldar los procesos nacionales de toma de decisiones, de modo que el Consejo pueda, en el 2028, tomar una decisión sobre el FCC, teniendo en cuenta elementos como la viabilidad científica, técnica y financiera, así como el resultado de las consultas públicas.