Alex Saab, el «testaferro de Maduro» de vida novelesca preso en Miami

Pedro García Otero CARACAS / CORRESPONSAL

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Maduro, abrazando a Saab, en diciembre del 2023
Maduro, abrazando a Saab, en diciembre del 2023 Miguel Gutierrez

El régimen chavista, que había logrado su libertad en el 2023 tras canjearlo por quince presos políticos, lo deportó a EE.UU.

26 may 2026 . Actualizado a las 13:29 h.

La deportación a Miami de Alex Saab, el empresario colombiano súbitamente enriquecido, bautizado por Estados Unidos como el «testaferro de Nicolás Maduro» y ahora caído en desgracia en Venezuela, se ha cruzado en el camino de José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por su supuesta intermediación para el rescate por parte del Estado español de la aerolínea Plus Ultra. La relación, aunque indirecta, de Saab con el exjefe de Gobierno viene a través de Camilo Ibrahim y Rodolfo Reyes, empresarios venezolanos que fueron impulsores financieros y dueños de la aerolínea, y que están siendo investigados en EE.UU. por formar presuntamente parte de la llamada «trama de los CLAP [Comités Locales de Abastecimiento y Producción]»: la importación de alimentos por parte del Estado venezolano, a través de intermediarios, para entregarlos con descuento a personas de escasos recursos.

La hipótesis que se maneja en la investigación es que parte de los recursos desviados de los CLAP en Venezuela terminaron financiando a Plus Ultra, con Zapatero, presuntamente impulsando el muy cuestionado rescate de la aerolínea por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para legitimar el capital, como señala en su auto de imputación el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama.

El mundo comenzó a venírsele abajo a Alex Saab (Barranquilla, Colombia, 1971) el 25 de julio del 2019, cuando un juzgado federal de Miami (Florida) lo acusó de intentar introducir en el sistema financiero estadounidense 350 millones de dólares sustraídos del programa de los CLAP, en un momento en que Venezuela afrontaba una emergencia humanitaria declarada por la ONU. Fue la primera vez que lo llamaron «testaferro de Nicolás Maduro». Hasta ese momento y desde el 2011 —cuando aparece por primera vez en televisión en el Palacio de Miraflores, con Hugo Chávez todavía al mando, y Maduro de canciller, firmando un convenio para la venta de viviendas prefabricadas—, Saab era un pequeño empresario que venía de un entorno humilde de ancestros árabes en la costa colombiana, y que vivió un súbito auge económico al asociarse con Germán Rubio, empresario colombiano acusado en el 2000 por sus vínculos con el narcotráfico.

Gracias a la congresista colombiana Piedad Córdoba, Rubio (que se había cambiado el nombre a Álvaro Pulido y se mudó a Venezuela en el 2006) y Saab tuvieron rápido acceso al Gobierno chavista.

Años de corrupción

Ya en el 2014, con una empresa denominada Group Grand Limited, de la que Pulido también era socio, Saab comenzó a importar alimentos para los llamados CLAP, un mecanismo que Maduro empezó a desarrollar apenas heredó la presidencia de Chávez en medio de una severísima crisis económica y que se granjeó críticas de inmediato, por la mala calidad de los productos y porque se los consideraba —cómo después se comprobó— un mecanismo de control político a través de alimentos en los sectores más vulnerables.

Lo que se empezó a torcer con la imputación se volvió calamidad para Alex Saab once meses después, cuando en una escala de su aeronave en Cabo Verde, en ruta hacia Irán, fue detenido por las autoridades del archipiélago africano a petición de EE.UU.

Maduro y su Gobierno desarrollaron una millonaria campaña de lobi denominada Free Alex Saab; lo designaron representante diplomático, y contrataron para su defensa al juez Baltasar Garzón —en Venezuela, se comenta que esta decisión se tomó fue recomendación de Zapatero—.

Comenzó así un tira y afloja que se prolongó durante 40 meses, hasta el 2023, cuando Maduro logró canjearlo por quince presos políticos: diez venezolanos y cinco de nacionalidad estadounidense. Entonces, fue recibido como un héroe y designado ministro, y votó en las elecciones del 2024. Pero después del 3 de enero cayó en desgracia y el mismo régimen que lo había aupado, con Delcy Rodríguez al frente, lo calificó de «ciudadano colombiano» y lo deportó a Estados Unidos trata de desmarcarse de sus actividades.

Curiosamente, las imputaciones que afronta en el 2026 son más leves que las del 2019, lo que dejaría entrever que lo que se espera de él es que sea testigo estrella en el juicio por narcoterrorismo contra Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.

«Alex Saab nos dijo textualmente que, de cada dólar que ganaba, 50 centavos iban directamente a Nicolás Maduro o a personas de su entorno», señaló Michael Nadler, fiscal federal de EE.UU., que llevó adelante la primera imputación en ese país contra el empresario, en el 2019.