La expareja del cura de Málaga acusado de abusos afirma que él guardaba vídeos de agresiones sexuales

La Voz MÁLAGA / EUROPA PRESS

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El sacerdote malagueño acusado de sedar y agredir sexualmente a las mujeres.
El sacerdote malagueño acusado de sedar y agredir sexualmente a las mujeres. Jorge Zapata | EFE

El Ministerio Público exige 72 años de prisión e implica a la Diócesis de Málaga como responsable civil subsidiaria.

25 may 2026 . Actualizado a las 17:49 h.

La Audiencia de Málaga ha iniciado este lunes el juicio contra el sacerdote acusado de sedar y abusar sexualmente de cuatro mujeres, para quien la Fiscalía pide 72 años de cárcel. Durante la primera sesión, la mujer que denunció los hechos —quien mantenía una relación de pareja con el procesado— ha asegurado que el acusado guardaba fotos y vídeos de las agresiones en carpetas informáticas rotuladas con el nombre de cada víctima, todas ellas amigas de él. «No podía creer lo que estaba viendo», ha manifestado.

Durante la primera sesión del juicio en la Audiencia de Málaga, la expareja del acusado ha narrado cómo descubrió el caso. Según ha explicado, ambos convivían en Melilla cuando, en las Navidades de 2022, halló el material fotográfico y videográfico en un cajón de la vivienda. «Esas imágenes no me las puedo quitar de la cabeza, tengo pesadillas con eso», ha confesado entre lágrimas, detallando que las víctimas aparecían «inconscientes» por sumisión química. La clave de su testimonio ha estado en la identificación del sacerdote en los archivos. «Conozco cada lunar de su cuerpo», ha respondido al tribunal, explicando que reconoció una mancha física que ya había visto en una fotografía íntima que él mismo le envió durante su relación. «Reconocí que era él», ha insistido la testigo.

La mujer ha señalado que hizo una copia de todas las carpetas y que abordó lo descubierto con el propio acusado, que reaccionó autolesionándose, lo que, ha dicho, hacía cuando discutían. La declarante ha relatado las presiones que sufrió en ese momento y que intentó en muchas ocasiones informar al Obispado de Málaga, pero, ha dicho, sentirse «abandonada». «Me cerraron las puertas», ha indicado, tras lo que denunció ante la Policía. En la sesión de este lunes también han declarado las víctimas, pero ha sido a puerta cerrada para preservar su intimidad. 

El acusado ejercía desde agosto de 2017 como párroco de Ardales y Carratraca, y como vicario parroquial en Álora. Con anterioridad, perteneció durante cuatro años a la orden de los Padres Trinitarios y continuó su formación en el Seminario hasta ser ordenado sacerdote en junio de 2017. Fue precisamente en este entorno religioso donde entabló amistad con las cuatro víctimas. Según el escrito de acusación provisional de la Fiscalía, al que ha tenido acceso Europa Press, el procesado aprovechaba la «fuerte» e «íntima» relación de amistad con las mujeres, quienes, movidas por la «confianza» y «su condición de religioso», pernoctaban con frecuencia en sus domicilios. Una vez allí, y sin que ellas se percataran, supuestamente les suministraba «una sustancia desconocida —con toda probabilidad éxtasis líquido—» que las sumía en una profunda somnolencia, dejándolas inconscientes.

El Ministerio Público sostiene que el acusado grababa y fotografiaba los actos con la «evidente intención de vulnerar su intimidad» y sin su consentimiento. Estas imágenes, que permiten precisar las fechas de los hechos, sustentan la acusación por cuatro delitos de abuso sexual, revelación de secretos (ambos continuados) y lesiones. Por todo ello, la Fiscalía no solo solicita 72 años de prisión, sino también la prohibición de acercarse o comunicarse con las víctimas y diez años de libertad vigilada. Asimismo, reclama una indemnización total de 1,2 millones de euros —300.000 euros para cada víctima— por los daños morales y las secuelas psíquicas sufridas, una cantidad de la que apunta a la Diócesis de Málaga como responsable civil subsidiaria.