Vivimos más solos y tenemos menos hijos: así hemos cambiado en 30 años

María Vila REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

El núcleo familiar más común sigue siendo el formado por dos personas
El núcleo familiar más común sigue siendo el formado por dos personas .

Tres estudios impulsados por Fundación "la Caixa" analizan los cambios demográficos y el impacto de las políticas públicas en España

28 may 2026 . Actualizado a las 08:37 h.

Los hogares son el centro de la vida humana, pero su tipología ha cambiado con el paso de los años. El informe Hogares en Transformación en España y Portugal, impulsado por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa” junto con el Centro de Estudios Demográficos, estudia la evolución de los hogares entre 1991 y 2022.

El informe apunta que nuestros núcleos familiares son cada vez más pequeños. A lo largo de tres décadas, la estructura que ha ido creciendo es la que está formada por dos personas. En 1991 eran así el 23,3 % de los hogares y ahora ya son el 32,1 %. Sin embargo, antes en segunda posición estaban los hogares de cuatro personas (23,1%), y ahora es la vivienda unipersonal (24,5%). La única tipología que se ha mantenido con el tiempo es la de tres personas.

Albert Esteve, coautor de la investigación, señala que este aumento de los hogares unipersonales se debe principalmente a tres razones: la caída de la fecundidad, la disolución de relaciones por divorcio o separación y, la más común, «el envejecimiento de la población, sobre todo por mujeres que viven más años que sus maridos».

El estudio también señala que antes los hogares eran más numerosos porque había más natalidad y, en ocasiones, hasta se añadía una tercera generación al núcleo familiar. Esteve añade que se ha percibido una mayor permanencia en el hogar familiar debido al retraso en la emancipación juvenil y, por otro lado, un aumento de las familias monoparentales.

Fomentar la natalidad

España se encuentra actualmente en un contexto de baja natalidad, con una media de 1,1 hijos por mujer. Ante este panorama, dos investigaciones —también impulsadas por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”— analizan cómo influyen los incentivos financieros y las políticas de conciliación en la decisión de tener hijos.

El primero de ellos, ¿Los incentivos financieros impulsan la natalidad a largo plazo? profundiza en los efectos del «cheque bebé», una ayuda de 2.500 euros por nacimiento introducida en 2007. Este tipo de políticas, según señala el estudio, tienen un efecto positivo a corto plazo, aunque más que incrementar los nacimientos, asegura, solo los adelanta. «Las dinámicas demográficas dependen de decisiones acumuladas a lo largo de la vida, no solo de respuestas inmediatas a estímulos puntuales», indican los investigadores.

El segundo informe, ¿Contribuyen las políticas de conciliación en España? El papel de las empresas analiza las medidas de conciliación y su impacto en las contrataciones empresariales. Sus resultados señalan que las políticas de conciliación favorecen la natalidad, pero también pueden ser contraproducentes si la empresa, al detectar muchos gastos, decide desincentivar la contratación y los contratos indefinidos. El análisis también muestra que las mujeres están infrarrepresentadas en sectores con jornadas largas. Por otro lado, aquellas con empleos menos flexibles experimentan un crecimiento salarial más lento después de tener hijos.

En definitiva, ambos estudios detectan medidas eficaces, pero concuerdan en que impulsar la natalidad debe pasar por crear entornos que compatibilicen la maternidad y la carrera profesional, y no solo centrarse en incentivos monetarios.