El cura acusado de agresiones sexuales en Málaga alude a una manipulación: «Nunca se han dado esos hechos»

AGENCIAS EUROPA PRESS

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El sacerdote malagueño de 35 años acusado de sedar y agredir sexualmente a cuatro mujeres entre el 2014 y el 2018.
El sacerdote malagueño de 35 años acusado de sedar y agredir sexualmente a cuatro mujeres entre el 2014 y el 2018. Jorge Zapata | EFE

El sacerdote no reconoce ni su cara en uno de los vídeos aportados como prueba

28 may 2026 . Actualizado a las 18:51 h.

El sacerdote acusado de supuestamente agredir a cuatro amigas, tras sedarlas, y grabar estos hechos, niega todas las acusaciones y alude a una posible manipulación de los vídeos e imágenes en los que se ven estos actos por parte de la mujer que denunció y aportó los archivos, de la que ha dicho que no era su pareja, como ella sí declaró; sino que tuvo «un escarceo».

El juicio contra este acusado, que se enfrenta a una petición de 72 años de cárcel, llegó este jueves a su recta final. Las acusaciones, tanto la Fiscalía como los abogados personados por las cuatro víctimas, mantienen sus planteamientos iniciales acusatorios. Este viernes están previstos los informes finales. «Esas imágenes no las he tomado, esos hechos no se han dado, las denuncias empezaron a partir de que la denunciante empezara a hacerme la vida imposible», declaró el acusado, que ha asegurado que esta mujer le hizo esa «promesa: o me quedaba con ella o me arruinaba la vida», por lo que piensa que fue la que «ha creado este material». «Será ella quien tiene que explicar esa manipulación», aseguró.

Al respecto, insistió en que el material aportado por la denunciante «no lo tenía ni existía». «No sé de dónde lo saca», dijo el cura, que considera que la explicación que ella dio en el juicio, de que lo encontró en un disco duro en la casa del acusado en Melilla, «no se corresponde con la realidad».

Asimismo, en todos los casos de las cuatro víctimas, aseguró que «nunca se ha dado esa situación» y «nunca han realizado esos actos» por los que se le ha preguntado, todos de índole sexual y sin consentimiento; y tras mostrarle vídeos, no reconoció su voz, su mano o su miembro, que tiene una marca característica. Es más, el acusado no reconoce ni su cara en uno de los vídeos de actos sexuales con una de las mujeres en el que se le ve. «Aparentemente soy yo, pero esa situación no se ha dado», incidió el procesado, que ha visto las imágenes pero no ha querido valorar si se tratan de relaciones sexuales consentidas o no.

También en el caso de las cuatro mujeres, que sí ha dicho que eran sus amigas antes de ser cura, insistió en que «jamás» las ha drogado para mantener relaciones sexuales. «Siempre que he mantenido relaciones con una persona han sido consentidas», contestó ante el Tribunal a preguntas de todas las partes menos de su defensa, que no formuló ninguna.

El sacerdote reiteró en varias ocasiones que la denunciante no fue su pareja, aunque ella sí quería tener una relación formal y fue «soltando comentarios» en ese sentido, y ha negado que convivieran en su casa; es más, ha asegurado que aunque la mujer tenía las llaves «no le di consentimiento para que entrara».

También explicó que el motivo de que la Iglesia lo trasladara de Melilla a Málaga fue para darle «un tiempo de reflexión, que necesitaba porque ella llevaba meses agobiándome porque quería tener una relación de pareja conmigo», punto en el que aseguró que «tanta presión» le llevó a necesitar ayuda psicológica, aunque negó autolesionarse o decir que se iba a suicidar