Junts y el PNV exhiben en el Senado su no a la moción de censura con el PP
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Los socios confían en que sea Sánchez quien ponga fin a la legislatura
28 may 2026 . Actualizado a las 13:40 h.El Partido Popular puso ayer el termómetro para medir la confianza de los socios habituales del Gobierno en Pedro Sánchez. Los presuntos casos de corrupción que salpican al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y a la comisionista de Ferraz, Leire Díaz, han agitado las aguas del Congreso, y los de Alberto Núñez Feijoo tratan de capitalizar la indignación política con el Ejecutivo buscando atraer apoyos para tumbar al jefe de los socialistas. El primer ensayo fue una iniciativa en el Senado para reprobar al PSOE por dichos casos. Fue aprobada por mayoría absoluta, pero ninguna formación nacionalista o regionalista se unió a ella. Con ello, quisieron expresar que, si hace falta poner fin a la legislatura, lo tendrá que hacer el propio presidente, ya que no se unirán a una moción encabezada por el PP y de la mano de Vox.
Con el Congreso casi paralizado en su actividad legislativa y con la corrupción acechando al entorno de Ferraz, al del propio Sánchez y a la etapa de Zapatero, el PP ha visto una oportunidad para hacer que los socios se desmarquen del Gobierno. Sin embargo, no han tentado con medidas ni han ofertado proyectos a formaciones como el PNV, Junts o Coalición Canaria, que se abstuvieron en la votación. La estrategia de Génova pasa por sacar adelante iniciativas que obliguen a posicionarse a los socios. Pepa Pardo, senadora del PP y ponente de la moción, lo explicitó en su intervención: «Si votan no, estarán demostrando que son como ellos».
Pero entre las formaciones nacionalistas no cuajó dicha estrategia. El PNV —a quien más tratan de seducir los populares tras la petición de adelanto electoral realizada por su líder, Aitor Esteban— dejó claro que no quiere ir de la mano del PSOE, pero tampoco de la del PP, condenado hace años por la Gürtel. «Cuando les miramos a ustedes y vemos su hoja de servicios en materia de corrupción, los más de 200 casos enjuiciados dan para empapelar todo este salón de plenos», dijo la senadora jeltzale Estefanía Beltrán de Heredia, quien lanzó un dardo directo a Feijoo: «Si ustedes consideran que se dan las circunstancias para presentar una moción de censura, háganlo ya».
La formación vasca no quiere apoyar una moción de censura que entregue el Gobierno a PP y Vox, partido que desea ilegalizarla junto a EH Bildu. Los de Otegi, además, le ganaron votos a los jeltzales en las últimas elecciones vascas. Una jugada así les debilitaría en extremo frente a los aberzales, en alza en el País Vasco.
En Junts, la sintonía es la misma. Ir de la mano de Abascal —después de que su partido ejerciera como acusación particular en el procés y cuando desea destruir su proyecto político— no está encima de la mesa. De hecho, el proceso soberanista aún está muy vivo en la memoria del partido de Carles Puigdemont. El senador Eduard Pujol reprochó a la bancada popular, además, que «si Sánchez aguanta tanto, no es por Junts, es por ustedes mismos», porque «no saben frenar nunca contra Cataluña». Además, la portavoz parlamentaria del partido, Míriam Nogueras, aseguró que «no hay ninguna moción de censura sobre la mesa», por lo que apoyar iniciativas en el Senado es un esfuerzo vacuo.
Así las cosas, tanto el PNV como Junts, en una línea similar a la posición adoptada por Coalición Canaria, prefieren que la pelota esté en el tejado de Sánchez y se abrazan a la opción de que el jefe del Ejecutivo convoque elecciones si se ve suficientemente presionado. De esta manera, mantienen su agenda propia y no se vinculan con el PP ni con Vox. Además, dan tiempo a que el líder de los socialistas presente medidas atractivas, como la reducción de requisitos para formar grupo propio aprobada hace dos días para que los partidos no tengan que recurrir al «préstamo de diputados» del anterior mandato. Un guiño de cara a las generales de 2027.
El senador socialista Juan Espadas vio la iniciativa del Senado como una «moción de censura de serie B» que no fue presentada en el Congreso porque el PP carece «de programa y candidato».
Rueda exige adelantar elecciones, y el PSdeG reconoce su «preocupación»
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, advirtió ayer sobre el «clamor» que detecta, tanto en la sociedad como en el propio PSOE, para adelantar las elecciones generales. «Hai xente que llo pide, moita xente do seu partido», expuso el dirigente popular, quien lamentó que el presidente del Gobierno viva «nunha realidade paralela». Durante un acto en A Coruña, al ser preguntado por la entrada de la UCO en Ferraz, afirmó que la situación actual es insostenible: «Así non podemos seguir».
«Cando pensamos que o escándalo que coñecemos non pode ser superado, ao día seguinte xurde un escándalo xudicial aínda máis grave», añadió Rueda, quien instó a que «canto antes» haya una convocatoria electoral: «Só hai unha saída, que é darlle voz aos españois para que digan se queremos seguir así ou se queremos cambiar».
En el PSdeG, la diputada autonómica Silvia Longueira reconoció su consternación ante las actividades de la UCO. «Todo o que está acontecendo, a todos nos preocupa», indicó. La secretaria de organización y también diputada, Lara Méndez, reprochó horas después al PP, en comisión parlamentaria, que tenga información privilegiada sobre investigaciones judiciales y recordó que los populares son el único partido «condeado por financiamento irregular».
La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, compartió también su «indignación» por ver cómo «Partido Popular e Partido Socialista salpican a vida pública con casos de corrupción». Reiteró que su organización reclamará un adelanto electoral si se demuestra que hay financiación ilegal en el PSOE. «A xustiza ten que ir até o fondo. Non se poden tolerar casos de corrupción e, caia quen caía, hai que traballar para que esa forma de actuar se erradique da vida pública», reclamó.