La actriz Marisa Berenson diseña su primera colección de ropa y hogar para Zara
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Son cuarenta y cinco piezas para un verano donde no falte donde elegir, desde prendas para la playa, vestidos, chaquetas y pantalones, hasta alfombras, vajilla y cubertería
30 may 2026 . Actualizado a las 17:38 h.La actriz estadounidense Marisa Berenson, musa de directores y artistas como Luchino Visconti, Stanley Kubrick, Andy Warhol, Bob Fosse, Clint Eastwood y Luca Guadagnino, ha realizado su primera colección cápsula para Zara, en la que además de prendas de vestir propone muebles para el hogar. Es la primera vez que crea algo así en una vida repleta de trajes espectaculares y papeles extraordinarios, una mujer sin edad, rebosante de encanto y con un aire de misterio. Se lanzará el 5 de junio online y en tiendas seleccionadas. Si en los dos años anteriores Zara contó con el ingenio de Kate Moss para crear una colección boho para primavera-verano, en esta ocasión ha presentado con el título The House of Marisa: un poco de brillo, un poco de glamour las prendas creadas por Berenson. «Es una mujer sin edad, rebosante de encanto y con un aire de misterio: una esfinge, tal vez», indican desde el buque insignia de Inditex sobre ella.
Berenson ha creado cuarenta y cinco piezas para un verano donde no falte donde elegir, desde ropa de playa, vestidos, chaquetas y pantalones hasta alfombras, vajilla y cubertería que, según ella misma explica en un comunicado, es «formal pero hermosa y caprichosa».
La moda siempre ha formado parte de su vida, no en vano su abuela era la diseñadora Elsa Schiaparelli, que convirtió la moda en una sucesión de elegancia algo excéntrica y surrealista. Nominada a un Globo de Oro y un BAFTA a la mejor actriz de reparto por Cabaret, las piezas que propone serían perfectas para la noches glamurosas de los 70. Esta estética cinematográfica la recupera para las jóvenes de hoy con trajes de bajo de escote profundo con un llamativo estampado brillante en verde esmeralda, acompañado de un pareo y un pañuelo a juego.
Marisa ha recurrido a sus recuerdos de un glorioso «verano interminable —Capri, Saint-Tropez—», trasladándolos a su universo moderno y plasmando esos momentos para una nueva generación. Un short de lamé dorado con una capa corta con forma de globo, que evoca la fantasía ingeniosa de la alta costura de los años 80. Una chaqueta bomber de lamé plateado con hombros marcados, que también tiene ese aire cautivador de los años 80. Un sombrero de paja tipo cubo, adornado con una dispersión de botones joya. Un vestido de lino rosa intenso hasta los tobillos, con un escote pronunciado que deja al descubierto un top de bikini color chocolate rematado con una cascada de cuentas de nácar. Una chaqueta tipo cárdigan de gasa vaporosa en verde Nilo, cuya superficie de punto fino está incrustada de cuentas (¡muy de los 70!). Un vestido largo naranja con cinturón, con una chaqueta naranja debajo (tal cual), y pantalones anchos que rozan los tobillos, extravagantemente adornados con abundantes detalles de plumas naranjas. Un minivestido negro de gasa con escote pronunciado, bordado con una profusión casi salvaje de lentejuelas doradas, que quizá se lleve con un bolso diminuto repleto de lentejuelas doradas y plateadas con cadena dorada, y una diadema de pelo negro azabache, preparada para una noche de ensueño en Studio 54. Estas prendas, aunque ligeramente evocadoras, son también plenamente modernas. Ligeras y seductoras.
Las botas son altas y los complementos abundantes para crear una apariencia impactante, las blusas con transparencias y las cazadoras metalizadas en plata. Ella misma posa con algunas de sus propuestas, como un vestido de punto dorado o un conjunto rojo estampado con plumas en las mangas y en el borde del pantalón. La intérprete describe como una aventura «emocionante reunir este universo multigeneracional». Las serpientes están por todas partes: se enroscan alrededor de las muñecas, se deslizan sobre la parte superior de un bikini negro y se utilizan como un broche sinuoso que remata el muy característico pañuelo negro para la cabeza tan propio de ella.
En el apartado de hogar la actriz propone un biombo dorado en el que revolotean mariposas, además de librerías y mesas redondas en tonos coral y servilletas bordadas con los signos del zodíaco. No falta un espejo redondo rodeado de girasoles dorados por los que se desliza una serpiente roja y un sofisticado cojín de lentejuelas doradas adornado con borlas negras.
Estos elementos podrían haber sido perfectos para aquellas noches en las que se preparaba para deslumbrar, cuando lucía esos vestidos tubo de lentejuelas tan sensuales en los años 70, para dar un toque del encanto propio de las estrellas de cine. Llevó uno cuando promocionaba Cabaret junto a Liza Minnelli y Joel Grey: un vestido largo y guantes de lentejuelas relucientes, envuelta en una capa de zorro blanco, con un collar de perlas blancas y negras, el pelo al estilo de Rita Hayworth, por ejemplo, o con lentejuelas, volantes de gasa y montones de plumas de avestruz alrededor del corpiño para los Premios de la Academia de 1973, cuando Cabaret optaba a innumerables premios.
Ahora, tantos años después, Marisa recupera el estilo de los años 70 para aquellas chicas que solo lo han soñado, que solo lo han imaginado. Un traje de baño de escote profundo con un llamativo estampado brillante en verde esmeralda, acompañado de un pareo similar anudado encima, un pañuelo a juego, botas altas y abundantes joyas de serpiente doradas para añadir ese efecto impactante. Un vestido de punto dorado transparente con cola, un cover-up para un traje de baño, que te pondrías si te llevaran de repente a la fiesta de después… pura fascinación y encanto.