Fracasa la alianza del PSOE con dos exediles de Vox para una moción de censura en Cartagena

Redacción LA VOZ

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La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, en una imagen de archivo.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, en una imagen de archivo. EUROPA PRESS | EUROPAPRESS

La alcaldesa depuso a dos concejales para desactivar la iniciativa

03 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Si la oposición habla de «tamayazo» para explicar el fracaso de la moción de censura, el gobierno municipal describe como «lamentable bochorno, ridículo y sinvergonzonería» la sesión plenaria celebrada ayer. La alcaldesa de Cartagena (Murcia), la popular Noelia Arroyo, seguirá en el cargo al fracasar este martes la iniciativa presentada en su contra por Movimiento Ciudadano, PSOE y Sí Cartagena, que no lograron los 14 votos necesarios para su aprobación, es decir, la mayoría absoluta de 27 concejales.

Los exediles Beatriz Sánchez y Diego Salinas, que abandonaron recientemente Vox, se habían comprometido a apoyar una moción de censura contra Arroyo porque entendían que los dos concejales que seguían en el grupo municipal y formaban parte del Gobierno de coalición PP-Vox debían salir del mismo porque «habían dejado de representar los valores y principios de ese proyecto político». Sin embargo, la semana pasada, la alcaldesa finalmente expulsó de su equipo a los concejales de Vox, desactivando así la moción.

A favor de ella votaron doce ediles: los siete de Movimiento Ciudadano, los cuatro del PSOE y el de Sí Cartagena. En contra, lo hicieron trece: los diez del PP, la concejala tránsfuga Beatriz Sánchez y los dos que siguen en Vox, pese a haber sido cesados ya como miembros del equipo de Gobierno.

El concejal Diego Salinas, exedil de Vox y que al igual que Sánchez había apoyado inicialmente la moción de censura, para después renunciar, no asistió al pleno de este martes, como tampoco lo hizo la concejala no adscrita María Dolores Ruiz.

Los miembros del Pleno abordaron durante más de dos horas la legalidad de debatir la moción. Arroyo inició su intervención pidiendo perdón a la ciudadanía por el «lamentable bochorno, ridículo y sinvergonzonería» vivido en el Ayuntamiento, para insistir en que el debate incumplía el artículo 197 de la LOREG. La popular explicó que, frente a las catorce firmas exigidas, en el momento de la sesión solo doce concejales la suscribían, después de que dos ediles presentaran «sin aceptar coacciones ni amenazas» un requerimiento de desistimiento. Por ello, recriminó que la oposición utilizara «atajos» por «intereses partidistas».

Un «sainete vergonzoso»

Desde Movimiento Ciudadano, su portavoz, Jesús Giménez Gallo, censuró de «sainete vergonzoso» el intento del PP de «impedir por todos los medios» la votación, y acusó al Gobierno local de «presionar» al presidente de la Mesa de Edad. El líder cartagenerista defendió la legitimidad de las 16 firmas originales que constataban la «crisis institucional y económica» del municipio, tildó de «vergonzoso» el comportamiento de los populares, equiparándolo con el caso de transfuguismo de Tamayo y Sáez en el 2003, y situó el objetivo de su formación en «retomar las riendas» en mayo del 2027.

El portavoz socialista, Manuel Torres, acusó a la alcaldesa de confundir «resistir con gobernar»; el de Vox, Gonzalo López Pretel, justificó el voto negativo de su formación argumentando que ellos «no cambian principios por sillones», y desde Sí Cartagena, Juan Pedro Torralba, lamentó las «maniobras» de Arroyo para convertir la institución en un «instrumento de resistencia personal», concluyendo que, aunque la regidora retenga el sillón, «ha perdido la autoridad política».