PP y Vox afianzan su alianza con un nuevo pacto en Castilla y León para investir a Mañueco
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Ambas formaciones cierran un acuerdo que incluye la «prioridad nacional», en pleno debate por presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez
03 jun 2026 . Actualizado a las 19:05 h.Casi tres meses ha tardado el líder del PP castellanoleonés, Alfonso Fernández Mañueco, en apretar las manos de Vox para sellar su Presidencia. El dirigente alcanzó ayer un acuerdo con la formación ultraderechista para ser investido la semana que viene y, a cambio, dará a los de Santiago Abascal la vicepresidencia y dos consejerías. Un pacto rubricado en un documento de 62 páginas que es casi una réplica exacta que el firmado por María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón.
El documento sostiene que Vox asumirá la cartera de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, la de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental y la de Cultura, Turismo y Deporte, donde la formación ultra tiene sus grandes caladeros de votos. Una de estas tendrá rango de Vicepresidencia, pero no se determinará cuál hasta que Mañueco sea investido presidente, como en otros pactos territoriales. Así, el pacto sirve, según indican ambos partidos sobre el papel, para «proteger» a Castilla y León «frente al caos del Ejecutivo de Pedro Sánchez colapsado por la corrupción».
Pero además, Mañueco entra a gobernar con la imposición de la «prioridad nacional» que recoge el documento del pacto con Vox, cuyo fin será «dar prioridad a las personas que tienen arraigo en Castilla y León, que son las que necesitan que verdaderamente se las tenga en cuenta» a la hora de asignar ayudas, según defendió el futuro vicepresidente regional, Carlos Pollán. Una forma de amparo constitucional que Vox utiliza para desacreditar o paralizar medidas que favorezcan a la población migrante, sea legal o no. De hecho, el acuerdo viene cargado de menciones para prohibir «el uso del burka y nicab» y descartar la acogida de menores no acompañados. Este punto fue el que dinamitó el Gobierno conjunto PP-Vox del año 2024.
Igualmente, el futuro presidente de Castilla y León quiso desmarcarse de los puntos calientes de las 324 medidas que recoge el acuerdo para limitarse a expresar que el acuerdo traerá «estabilidad» a largo plazo. «Hemos alcanzado un acuerdo que responde al resultado de las urnas y a la voluntad expresada por todos los votantes», aseveró.
Acuerdos y «vergüenzas»
Mañueco fue el primer barón del PP que inauguró los pactos regionales con la formación ultraderechista. Fue hace cuatro años cuando le dio la Presidencia de las Cortes, la Vicepresidencia de la Junta y tres consejerías. Aunque por aquel entonces había más miedo de alinearse con los de Abascal. Alberto Núñez Feijoo acababa de llegar al liderazgo del Partido Popular tras el choque entre Pablo Casado y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y quería desmarcarse de estos acuerdos.
Hoy, la realidad es distinta. El líder de los populares se ha visto forzado a aceptar las demandas políticas de Vox para poder mostrar una realidad territorial antisanchista expresada en votos traducidos en unos Gobiernos que, si bien hubiera deseado que fueran en solitario, le resultan suficientes para apretar las tuercas al Ejecutivo de Sánchez. Ahora, es el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, el único de los líderes territoriales que queda por conformar un Ejecutivo. Entonces, Feijoo podrá tirar de territorialidad.
Las cosas se ven distintas en los cuarteles del PSOE. Desde Ferraz, inciden, según recoge Europa Press, en que «Feijoo no está moderando a Vox. Es Vox quien está redefiniendo al PP». Además, añaden que el jefe de la oposición «prometió autonomía para los territorios y hoy dirige desde Génova pactos que humillan a sus propios presidentes autonómicos», por lo que se ha convertido en el «principal vehículo de las políticas ultra en España». El ministro de Transformación Digital, Óscar López, refirió que «es lamentable que en el siglo XXI se firme un pacto que se llama de prioridad nacional y en realidad es una vergüenza», además de «egoísta e insolidario» por su contenido «xenófobo».