«Recuperaré la decencia de mi país, con ayuda o sin ella», avisa Feijoo a Junts
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El líder del PP rechaza viajar a Waterloo para negociar la moción con Puigdemont
03 jun 2026 . Actualizado a las 08:21 h.Alberto Núñez Feijoo desplegó ayer todo su arsenal de seducción para tratar de convencer a las élites catalanas de que ha llegado el momento de dar un golpe de timón en España. El presidente del PP y líder de la oposición viajó a Barcelona con el fin de recabar el apoyo de la gran patronal catalana en su empeño de dar un giro de 180 grados a la política española y desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa.
El dirigente tomó la palabra en la segunda jornada de la cita anual del influyente Cercle d’Economia para exponer sus argumentos con sobriedad y rigor ante la flor y nata del empresariado local allí reunida. Feijoo dejó claro a los presentes que él no viene «a pedir favores ni tampoco a regalarlos», que su objetivo no es «remover conciencias» ni buscar «atajos» para llegar al Gobierno. Sus palabras resonaron sobre la platea del Palacio de Congresos de Barcelona apenas 24 horas después de proponer una moción de censura instrumental a Junts y PNV para finiquitar un Gobierno que ha hecho «de la corrupción no la excepción, sino la norma», dijo. Feijoo puso todo su afán en «despertar» a los ilustres representantes de la poderosa burguesía catalana, a los que pidió ayuda ante el «colapso» que sufre el país y para afrontar los grandes temas pendientes, como la vivienda, la inmigración y la presión fiscal. Lo hizo sin perder la compostura ni postrarse ante ellos: «Devolveré la decencia a mi país, con ayuda o sin ella», exclamó desafiante. Al mismo tiempo, les conminó a actuar, a dejar de «hacer como si nada grave estuviera pasando en nuestro país». «A lo que vengo es a defender la necesidad de un proyecto limpio; salgamos del día de la marmota de una vez», les espetó desde la tribuna.
A Feijoo le precedió en la palabra la presidenta del Cercle, Teresa García-Milà, que le pidió un esfuerzo de entendimiento con el Gobierno para dar soluciones a esos mismos problemas. La respuesta del líder del PP fue rotunda: «Ninguno de ustedes llegaría a ningún acuerdo con una compañía investigada por corrupción, sin cuentas depositadas e insolvente».
En su intervención, Feijoo recordó que lleva 15 años asistiendo a las reuniones de esta entidad —«tengo, por tanto, la experiencia suficiente para decirles que ya no me engañan»—, defendió su proyecto de país y la necesidad de que «en un momento como este», con el PSOE acechado por los casos de corrupción, se dé prioridad a la «responsabilidad democrática» y no a la «conveniencia política». Estas últimas palabras iban dirigidas a los partidos que todavía sostienen al Ejecutivo socialista, en particular a Junts, los herederos de la antigua Convergencia i Unió, contrarios a sumarse a una moción de censura contra Sánchez. Por cierto que el líder del PP se refirió también a la formación nacionalista fundada por Jordi Pujol, a la que lanzó algunos elogios: «Te entendías [con CiU] porque hablaban en serio de las cosas complejas». En cualquier caso, dejó muy claro que el «momento es tan delicado que desaconseja reflexiones irreflexivas», y que seguirá actuando «con aplomo y responsabilidad» y en función de sus «convicciones».
Oídos sordos en Junts
A la salida del evento, interrogado por una multitud de periodistas a la carrera, Feijoo contestó a las declaraciones realizadas horas antes por el secretario general de Junts, Jordi Turull, emplazándole a viajar a Waterloo para hablar de la moción de censura con Puigdemont. «Hablemos de cosas serias», respondió Feijoo. En una entrevista en la radio autonómica, el número dos del partido independentista se burló de la propuesta de los populares. «Si se lo cree de verdad, viene y se reúne», dijo en referencia a la localidad belga donde reside el expresidente catalán después de declarar la independencia en octubre del 2017. «Y si no, que deje de hacer el ridículo», añadió.
Según él, Puigdemont sigue en Waterloo por una «anormalidad democrática» de la que ellos (el PP) algo «saben y tienen que ver». En Junts se mantienen en la flagrante contradicción de pedir el adelanto electoral y al mismo tiempo no hacer el mínimo exigible para lograrlo. Así, Turull volvió a pedir ir a las urnas, que considera «el camino más rápido» para acabar con una legislatura que ya dan por amortizada. Es la «vía» que prefiere Junts, precisó.
Desde el Gobierno, el ministro de Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, desdeñó las posibilidades de Feijoo de conseguir el respaldo necesario a una hipotética moción, y advirtió a Junts y PNV de que apoyarla sería su «suicidio» político. «El señor Feijoo está buscando fuerzas políticas que quieran suicidarse de la mano de PP-Vox. Buena suerte», apuntó en un mensaje en X.