El actor ha remarcado en el tribunal que «no estaba autorizado, ni tenía las claves, ni ningún poder ni capacidad de decisión» sobre el dinero de la anciana
05 jun 2026 . Actualizado a las 19:23 h.El actor Luis Lorenzo ha negado que no cuidaran adecuadamente a su tía política, que falleció en su casa en julio de 2021, y ha asegurado que él no se encargaba de las citas médicas ni la medicación, y además «no estaba autorizado, ni tenía las claves, ni ningún poder ni capacidad de decisión» sobre el dinero de la anciana, que eran cosas que llevaba su pareja.
Lorenzo y su pareja, Arancha Suárez Palomino, se sientan desde el lunes en el banquillo de la Audiencia de Madrid acusados de detener ilegalmente, vejar y estafar a la tía de ella, Isabel Suárez, de 85 años, quien acabó falleciendo en casa de la pareja en julio de 2021, tras cinco meses viviendo allí en los que su salud empeoró.
También es juzgada la cuidadora que contrataron para atender a la octogenaria en las semanas antes de su muerte.
El actor ha relatado al tribunal que en marzo de 2021 viajaron a Asturias y la tía de Arancha, a la que ya habían llevado al médico en Madrid en 2020, les dijo que tenía más temblores y no la estaban atendiendo adecuadamente en la sanidad asturiana, y decidieron traérsela a su casa.
En principio iban a ser unos días pero «las cosas se fueron complicando» y se quedó meses, empeorando su salud cada vez más.
«Yo no me sentía responsable realmente de Isabel», ha explicado Lorenzo, precisando que no se encargaba de llevarla el médico ni de controlar su medicación. porque eso le correspondía a su sobrina.
Sobre la acusación de que él y Arancha Suárez se apropiaron indebidamente del dinero de la anciana, ha dejado claro que él «ni estaba autorizado, ni tenía las claves, ni tenía poder, ni ninguna capacidad de decisión».
«Sabe realmente Arancha», ha dicho, tras precisar que sí hizo alguna gestión para ayudarla, como consultar a un gestor sobre cómo gestionar el dinero sobre el que ella tenía poder -que estaba limitado a gastos de cuidados- y acompañarla al banco para comprobar el saldo de las cuentas de la anciana.
Ha negado categóricamente en el banco dijera que era abogado, en una declaración en la que ha asegurado que la anciana, que tenía «mucho carácter», estaba bien cuidada, «encantada» de estar en Madrid, y era «libre» para irse o llamar a quien quisiera.
De hecho las primeras semanas ella y Arancha se iban «todo el día» a pasear, a veces en Cabify, y a tomar algo y pagaban en efectivo, con dinero que era de él, y él tuvo que pedirles que esos gastos los pagaran ellas y que la anciana le reintegrara algo de su dinero.
«El paganini era yo», ha dicho en este sentido, precisando luego que tenía dinero en efectivo en casa -la Guardia Civil encontró 140.000 euros en un colchón- porque había ahorrado trabajando.
Ha reconocido que llegó a estar «absolutamente saturado» porque tenía en casa a dos niños y a una anciana que no oía bien y tenían que hablar a gritos. «La idea más desafortunada del mundo, mirando donde estoy ahora, es haber traído a Isabel a casa», ha concluido.
También ha considerado una «aberración» y «disparate» que se haya dicho que sus hijos y los de Arancha pegaran a Isabel, todo por parte de unas personas que cuando llevaron el cuerpo de Isabel a Asturias les llamaron «asesinos».
Por su parte la cuidadora acusada ha explicado que primero fue a esa casa para cuidar a la anciana mediante una agencia, pero luego aceptó hacerlo firmando un contrato directamente con ellos, quienes le pagaron y le compraron lo que pidió para cuidar a Isabel, sin ver que le prohibieran hablar con sus familiares o ninguna otra situación sospechosa; informó Efe.