El fundador de las cajas de regalo Smartbox quiere cambiar las leyes para desheredar a sus cinco hijos
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Pierre-Édouard Stérin es conocido por sus polémicas declaraciones en contra del aborto y de la inmigración
06 jun 2026 . Actualizado a las 10:38 h.A pocos les sonará el nombre del francés Pierre-Édouard Stérin (1974), pero raro será encontrar a alguien que no conozca el producto que ha hecho millonario a este francés. El fundador de las archiconocidas cajas de regalo de experiencias Smartbox ha conseguido amasar una fortuna que se estima en 1.300 millones de euros gracias (en gran medida) a este artículo al que más de uno ha echado mano, ante el dilema de qué regalar a amigos o familiares.
Admirador acérrimo de Elon Musk, conservador, muy cercano a las posiciones de ultraderecha, vinculado al catolicismo tradicionalista y crítico implacable con los impuestos —en el 2012 se trasladó a Bélgica para plantarse ante la «intervención y la política tributaria» del Gobierno galo—, jamás ha tenido el magnate pelos en la lengua a la hora de expresar su opinión sobre el aborto o la inmigración, posturas que incluso se encuentran más escoradas a la derecha que las que plantea Agrupación Nacional (el partido liderado por Marine Le Pen y Jordan Bardella), y con las que ha levantado alguna que otra polvareda.
Ahora, el padre de las Smartbox suma una nueva polémica. No quiere Stérin que su dinero caiga en manos de su prole y, por ello, se ha puesto manos a la obra para presionar al Gobierno de Francia para que cambie las leyes y así poder desheredar por completo a sus cinco hijos. No es esta una batalla nueva, porque en más de una ocasión ha defendido que dejar a la siguiente generación una riqueza excesiva —o lo que él mismo ha llamado una «cuchara de plata»— puede acabar arruinando sus vidas.
No lo tiene fácil. Tiene que acabar con todo el fundamento legislativo que rige los legados e n su país No en vano, en Francia existe la figura legal de la réserve héréditaire, heredera del histórico Código Napoleónico, que garantiza que una parte sustancial de los bienes del testador (tres cuartas partes) deben ser cedidos obligatoriamente a los descendientes, un mecanismo de protección que impide a los padres dejarlos sin un euro, como aspira el magnate. Pero Stérin, haciendo valer el poder que cree darle su dinero, quiere obligar a las autoridades a modificar por completo el Código Civil galo: «Estoy a favor de que cada persona pueda hacer lo que quiera con su patrimonio. Y a mí me gustaría donar la totalidad de mi patrimonio a causas filantrópicas».