León XIV pide a los obispos que respondan ante la «plaga» de los abusos sexuales en la Iglesia

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

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El papa León XIV saluda a los obispos en la reunión de este lunes
El papa León XIV saluda a los obispos en la reunión de este lunes JJ Guillén | EFE

«La comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado», ha dicho en la Conferencia Episcopal, apenas unas horas antes de reunirse con las víctimas

09 jun 2026 . Actualizado a las 09:45 h.

León XIV se reunió ayer con seis víctimas de abusos en la Iglesia con las que mantuvo un encuentro privado de una hora de duración, según informaron fuentes del Vaticano. Durante esta conversación, según las mismas fuentes, cada uno de los presentes, partiendo de sus «dolorosas experiencias personales», presentó al papa algunas propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante casos tan «dramáticos». En este sentido, algunos de los participantes dijeron que el pontífice escuchó con «afecto» y «atención», aseguró su cercanía —y la de toda la comunidad eclesial— y reafirmó su compromiso para que las propuestas recibidas «sirvan de base para nuevos esfuerzos, de modo que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente saludable, donde las heridas encuentren consuelo y sanación». Sin embargo, algunas organizaciones de víctimas criticaron el no haber sido invitadas a este encuentro. Miguel Hurtado, primer denunciante de abusos en la abadía de Montserrat, simuló frente a la Nunciatura un encuentro con Robert Prévost en el que le exigió que se comporte «como lo que predica».

Esta reunión conectó directamente con el discurso que el propio León XIV pronunció ante los obispos españoles en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Allí, el papa calificó los abusos como una «plaga» y llamó a los prelados a responder con la «escucha», «verdad», «justicia» y «reparación» a quienes «han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero». «Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación», subrayó.

Los definió como una «llaga abierta» antes de pisar tierra en Madrid el sábado y, hasta ese lunes, el mensaje se ha hecho esperar. León XIV no ha mencionado la lacra de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia en su histórico discurso en el Congreso de los Diputados. El pontífice, que sí ha hablado del drama migratorio, los conflictos armados e incluso el aborto, ha reservado uno de los asuntos centrales de esta visita para el encuentro cara a cara con los obispos españoles. Así, les ha emplazado «a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado» ante la «plaga» de los abusos. Con esa expresión, León XIV centraba toda la atención del discurso que ha pronunciado en la sede de la Conferencia Episcopal Española. «Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros, en ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad, y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero», ha dicho el papa en su largo discurso, aunque no ha citado las palabras «abusos sexuales».  Y ha agregado ante los obispos españoles que «ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado». «Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación».

Más allá de este tema central, el pontífice instó a los obispos a custodiar la unidad, favorecer el diálogo y sanar las fracturas ante los retos de la secularización. León XIV recordó que la fuerza de la Iglesia no nace de la «grandeza de los medios», sino de la «santidad de sus hijos, la comunión de sus pastores, la fidelidad humilde de quien se deja guiar por el espíritu». En este sentido, invitó a construir una nueva realidad y a usar «nuevos lenguajes» en esta era digital para conectar con una sociedad que, aunque a veces muestre indiferencia, arrastra una profunda sed de sentido. El papa también abordó la crisis de vocaciones, advirtió de que la pastoral vocacional «no puede reducirse a una simple búsqueda de números» y que «la conservación de estructuras no puede prevalecer sobre el bien de la vocación», y exigió seminarios que aseguren una adecuada vida comunitaria. Asimismo, animó a ver la escasez de religiosos como una oportunidad para integrar y dar responsabilidad a los laicos.

Tras su alocución, el pontífice firmó en el libro de honor de la CEE, recibió el saludo personal de los obispos y fue obsequiado con un cuadro de santo Toribio de Mogrovejo. Antes de abandonar la sede, donde se descubrió una placa conmemorativa de su visita y se estrenó un retrato suyo pintado por la cordobesa María José Ruiz, León XIV salió caminando para saludar brevemente a los trabajadores de la casa y a los fieles que lo esperaban a las puertas.