Sanidad jubila el cúter en las farmacias: un identificador digital sustituirá al cupón precinto

redacción LA VOZ

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Un farmacéutico corta con un cúter el cupón de los fármacos
Un farmacéutico corta con un cúter el cupón de los fármacos Cordon Press

La medida, que se incorporará de forma progresiva, reduce la burocracia y permite una mayor trazabilidad de los fármacos, lo que aumenta la seguridad frente a posibles falsificaciones

09 jun 2026 . Actualizado a las 18:44 h.

El Gobierno ha dado un paso decisivo hacia la digitalización de la prestación farmacéutica al aprobar la reforma del Real Decreto 1345/2007, que permitirá la desaparición progresiva del tradicional cupón precinto de los medicamentos. La medida supone el inicio del fin de una imagen habitual durante décadas en las farmacias españolas: la de los profesionales recortando con un cúter el cupón de las cajas para justificar la dispensación de los fármacos financiados por el Sistema Nacional de Salud. «Decimos adiós al cúter, a las pegatinas, a la burocracia en las farmacias y damos paso a una identificación de nuestros fármacos más segura, más moderna y más precisa», anunció la ministra de SanidadMónica García, tras la aprobación de la medida en el Consejo de Ministros.

Para García, eliminar el llamado cupón precinto, un pequeño cartón que se recortaba de la caja del medicamento y se pegaba en un documento en farmacias, reforzará «las garantías frente a las falsificaciones» y mejorará la «trazabilidad». Ha asegurado, además, que con esta iniciativa, de la que no ha dado más detalles, se adapta el sistema español a los mecanismos europeos de seguridad en este área.

La reforma actualiza el Sistema Español de Verificación de Medicamentos y apuesta por sustituir el cupón precinto por el identificador único que ya incorporan muchos envases. Este sistema digital permitirá comprobar la autenticidad de cada medicamento y seguir su recorrido a lo largo de toda la cadena de distribución, reforzando así la seguridad frente a posibles falsificaciones y mejorando la trazabilidad de los productos.

Además, el nuevo marco normativo facilita la integración de los servicios de farmacia hospitalaria y otras entidades autorizadas en los procesos de verificación, al tiempo que mejora el intercambio seguro de información entre las administraciones sanitarias. El objetivo es avanzar hacia una gestión más eficiente, reducir cargas administrativas y modernizar el control de los medicamentos financiados públicamente.

La retirada del cupón precinto será gradual y convivirá durante un tiempo con el nuevo sistema digital. Solo cuando las comunidades autónomas tengan plenamente adaptados sus sistemas de información y se garantice la operatividad de la infraestructura tecnológica, el identificador único sustituirá definitivamente al método tradicional. Con esta decisión, Sanidad impulsa una transformación que no solo mejora la seguridad y el control de los medicamentos, sino que también pone fecha de caducidad a uno de los gestos más característicos de la farmacia española: el uso del cúter para gestionar los envases de medicamentos.

Las asociaciones de pacientes, integradas en la gobernanza del Sistema Nacional de Salud

El Consejo de Ministros también ha aprobado este martes el proyecto de ley que reconoce jurídicamente la singularidad de las organizaciones de pacientes y las integra, por primera vez, en la gobernanza del Sistema Nacional de Salud (SNS) para reforzar su participación en el desarrollo de las políticas sanitarias.

Según ha informado la ministra de Sanidad, Mónica García, este proyecto de ley «cubre una laguna jurídica del sistema sanitario», permite que los pacientes tengan más participación e incorpora «de manera estable» a los pacientes en la gobernanza sanitaria.

García ha explicado que la iniciativa surge de la conciencia del Gobierno de que los pacientes participaban en el sistema sanitario «de manera informal y voluntarista» en múltiples ámbitos, «pero sin un marco normativo específico que pudiese regular su relación con las administraciones sanitarias». «Lo que hace esta ley es corregir esta situación y definir, por primera vez, que es una organización de pacientes de ámbito estatal», ha dicho.

Por ello, el proyecto define a las organizaciones de pacientes de ámbito estatal como entidades privadas sin ánimo de lucro, cuyos órganos de gobierno deben estar integrados mayoritariamente por pacientes, familiares o cuidadores no profesionales, con actividad en más de una comunidad o ciudad autónoma e inscritas en el Registro Nacional de Asociaciones.

La ley reconoce a estas entidades una serie de derechos en su relación con la Administración General del Estado como son el acceso a la información, la participación pública y el reconocimiento institucional. Entre sus principios rectores destacan la transparencia en la financiación, la independencia respecto al sector privado y la garantía de igualdad de oportunidades y accesibilidad universal.

A partir de ahora, la ley reconoce el acceso a la información y el derecho a recibir, en formatos accesibles, la información necesaria para la defensa de sus intereses, y asesoramiento para el ejercicio de sus derechos. Incluye el acceso a información sobre normas, disposiciones y actuaciones que puedan afectarles.

También considera el derecho a la participación pública en la elaboración y evaluación de planes y estrategias cuando todas las opciones estén abiertas, pudiendo formular alegaciones antes de la adopción de decisiones definitivas.

Y el reconocimiento institucional, que incluye el derecho a formar parte de un censo estatal para facilitar su interlocución y acceso a programas de formación continua en áreas jurídico-administrativas y científico-técnicas.

La ministra ha afirmado que darán un espacio formal a asociaciones relevantes como las organizaciones de enfermedades raras, cuya experiencia asociativa ha sido vital para los avances del sistema sanitario. Se incorporan medidas de apoyo al movimiento asociativo de pacientes, especialmente en el ámbito de alfabetización de la salud, acompañamiento y apoyo psico-social.

«El asociacionismo -ha dicho García- mejora el conocimiento sobre la enfermedad, favorece la adherencia terapéutica, genera redes de apoyo y mejora la calidad de vida. Y esta ley reconoce esta dimensión social y terapéutica».